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Anoche le contaba a la nieta Alejandrina un cuento infantil muy famoso, Hansel y Gretel. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice justo en ese punto: 'No importa. Que lo llamen al papá por el móvil'.

Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura si el teléfono móvil hubiera existido siempre. Cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer y qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.

Piense el lector ahora mismo, en una historia clásica.

Muy bien. Ahora ponga un teléfono móvil en el bolsillo del protagonista. Un teléfono con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda. ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, chatear, hacer videoconferencias y enviarse mensajes de texto? Nooo, no funciona un carajo.

Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que Ulises regrese del combate y Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.

Un enorme porcentaje de las historias de veinte siglos atrás, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Existieron gracias a la ausencia de telefonía móvil.

Ninguna historia de amor hubiera sido trágica si los amantes hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica Romeo y Julieta, basa todo su dramatismo en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:

 M HGO LA MUERTA,

PERO NO TOY MUERTA.

NO T PRCUPES NI

HGAS IDIOTCES. BSO.OK ?

 

Y las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían fundamento, no se hubieran escrito nunca, si hubiera existido la promoción 'Banda ancha móvil' del ICE.

Muchas obras importantes hubieran tenido que cambiar el nombre por otros más adecuados. Por ejemplo la novela de García Márquez "Cien años de soledad" se llamaría 'Cien años sin conexión' y narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick pero a nadie le funciona el messenger (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmorni g).

La famosa novela de James M. Cain -'El cartero llama dos veces'- escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría 'El gmail me duplica los correos entrantes' y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.

En la obra 'El jotapegé de Dorian Grey', Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.

La bruja del clásico 'Blancanieves' no consultaría todas las noches al espejo sobre 'quién es la mujer más bella del mundo', porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90¤ la conexión y 0,60¤ el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.

Todo el cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.

La telefonía inalámbrica nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.

Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora? No. Le enviaremos un mensaje de texto. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador.

Nuestras tramas están perdiendo el brillo porque nos hemos convertido en héroes perezosos.

 

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La lectura es un derecho y un privilegio que todos deberíamos ejercer. Es una variable que hace la diferencia en la construcción de la realidad que nos toca vivir. Constituye un potencial inabarcable facilitándonos a las personas a crecer intelectual y moralmente.

Leer posibilita que niños y jóvenes, luego convertidos en adultos, accedan al saber, se apropien de la lengua escrita, conozcan otras identidades, las comprendan, se nutran de ellas, llevándolos todos estos conocimientos a la  construcción de una propia identidad,

Leer permite la integración de la diversidad de voces con la que se construyen las sociedades. Es decir, leer es un medio para conocer más y mejor al mundo y, también, para descubrirse y construirse a uno mismo.

La lectura puede fraguar hombres y mujeres libres de espíritu y de pasiones convirtiéndolos en seres autónomos que aprenden a relacionar la razón, la emoción y la información.

Estas son sintéticamente razones por la cual los docentes debemos ser constructores de espacios que animen y estimulen la lectura y la escritura, pero no solo como una práctica escolar sino como una práctica social que enriquezca la vida de las personas  y propicie el  desarrollo de recorridos de lectura que forjarán futuros ciudadanos consolidados con sus biografías lectoras  propias. 

Por intermedio del Programa de la Pcia. de Buenos Aires ( Argentina) La escuela Lee mas, la Dirección de cultura y educación publicó en el año 2007 Los docentes como mediadores de lectura bajo la coordinación de Margarita Holzwarth.

Destaco de la publicación la inclusión que se hace del bibliotecario y la biblioteca en el diseño del Proyecto Educativo Institucional (53 - 54 p.)

Los contenidos de esta publicación :


INTRODUCCIÓN 

1. MEDIADORES DE LECTURA | 15

Los modos de leer | 20

Situaciones didácticas de lectura | 24

La lectura y la narración en la escuela | 30

La lectura con ciegos congénitos | 40

La institución lee | 50

2. LA LECTURA DE TEXTOS LITERARIOS | 57

La lectura de los clásicos | 62

El héroe en la literatura para niños y jóvenes | 72

3. LECTURA DE TEXTOS DE ESTUDIO | 79

Dificultades de los textos de estudio | 82

Los puntos de vista en los textos de estudio | 95

A modo de conclusión | 105

APÉNDICE | 109

Recomendaciones de textos literarios | 109

Libros para consultar | 119

BIBLIOGRAFÍA | 123



 

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