Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

EDUCACION DOCUMENTAL

Publicado: Martes, 27 de Junio de 2006 12:30 por Autor: Biblioteca y Aula en Alfabetización Informacional y DHI

Modelo para la adquisición y el desarrollo de habilidades de información

¿Es tan difícil enseñar a pensar y a informarse?

Félix Benito Morales
Asesor del CEFIRE de Elche (Alicante)
Revista Educación y Biblioteca

Recuerdo que a comienzos de los noventa, cuando iniciaba mi tesis doctoral centrada en el diseño y desarrollo de un programa de intervención para mejorar el rendimiento intelectual de mis alumnos, utilizando la biblioteca como taller didáctico, me sentía decepcionado analizando como los escolares (en general) recibían una formación válida para diez años antes, pero no para cinco años después, cuando esos adolescentes iniciaran su mayoría de edad en una sociedad donde el conocimiento y su uso estratégico sería la principal herramienta para situarse en el mundo sociolaboral y no ser excluido. Y en estos días siento la misma sensación cuando compruebo que seguimos considerando que la capacidad de comprender, de asimilar nuevos contenidos de aprendizaje es responsabilidad del alumno (sin considerar el papel del docente como mediador), y su buen o mal procesamiento no puede modificarse, y oigo criticar a la escuela por los bajos niveles de conocimientos de los escolares al acabar su formación básica. Me doy cuenta de que muchas personas todavía no han cambiado el chip. Vivimos ya en la sociedad de la información, y como docente creo que nos debemos preocupar de que los escolares desarrollen habilidades de información, para aprender, de forma autónoma, a buscar, utilizar y evaluar información, y cuando acaben su formación obligatoria, tengan deseos de seguir aprendiendo y hayan adquirido la formación adecuada para ello. No me preocupa que un escolar no sepa cuál es la capital de nigeria, pero si me importan que sepa qué debe hacer cuando se le propone esa cuestión.

La educación vive un periodo de crisis e incertidumbre. Frente a los cientos de artículos y libros que analizan el impacto del ordenador en la escuela y las posibilidades de Internet; frente a los planes de acción lanzados por grandes instituciones como la Comisión Europea para hacer realidad la idea de aprendizaje a lo largo de toda la vida, ayudando a las escuelas europeas a acceder a las nuevas tecnologías de la información y comunicación y a generalizar las prácticas pedagógicas multimedia; y frente a las grandes inversiones que están realizando casi todos los países occidentales para que sus centros educativos no pierdan el tren de la revolución tecnológica y formen ciudadanos del siglo XXI, encontramos argumentos que destacan que caminamos hacia una sociedad de la incomunicación y la marginación, cultural y económica; encontramos unos parámetros educativos (currículum, rol de los docentes, organización de los centros....) Regidos por principios de la sociedad industrial; y sobre todo, encontramos muchos niños y jóvenes desmotivados, que no desean aprender, pues se sienten obligados a memorizar contenidos sin significado para ellos y desconectados de su realidad y de su mundo.

Tal vez esta sea una crisis necesaria para definir la escuela del siglo XXI, cambiando su imagen como recinto cerrado para la transmisión de información, y convirtiéndose en un espacio abierto de alfabetización global, donde los escolares se inicien en el dominio de los códigos y lenguajes necesarios para vivir tanto en entornos urbanos como telemáticos, desarrollando nuevas competencias comunicativas que les permitan comprender y analizar la cultura hipermediática, teniendo en cuenta que los entornos virtuales de aprendizaje multimedia no pueden, por ahora, dado su carácter exclusivamente audiovisual, sustituir a la escuela como espacio donde los niños pueden tocar, oler, sentir físicamente, pues no olvidemos que un niño, en su evolución psicológica, necesita, para alcanzar un pensamiento abstracto, pasar por una etapa de operaciones concretas.

Son ya muchos los testimonios que nos inducen a pensar y a concienciarnos de que la sociedad de la información requiere una actuación pedagógica diferente a la practicada en la sociedad industrial. Y con la finalidad de hacer frente a este reto, configuramos la educación documenta, basada en la relación de dos áreas de conocimiento: la documentación y la psicología de la instrucción. Las dos disciplinas comparte, cada una desde su óptica científica, que el hallazgo de la información de los materiales en la memoria, dicen los psicólogos, o en las unidades de información, dicen los documentalistas. Para ambos profesionales, lo importante no es el conocimiento, sino como se organiza el conocimiento; lo importante no es memorizar/almacenar información, sino desarrollar habilidades /técnicas de recuperación, comprensión y transferencia de la información. Dado que en anteriores artículos he explicado detenidamente las fuentes científicas, así como sus principios conceptuales y epistemológicos (véase bibliografía), en este número voy a centrarme en aquellos aspectos de la educación documental que más inciden en la práctica educativa. Nueva enseñanza transversal.

La educación documenta se articula en torno a los conceptos de Pensamiento, Información y Valores, con la finalidad de hacer de los ciudadanos personas que sepan actuar de forma autónoma y estratégica, capaces de enfrentarse a situaciones y contextos cambiantes, preparados para aprovechar, tanto los propios recursos mentales para autoregular el aprendizaje, actuando de forma participativa y solidaria, así como las herramientas tecnológicas que facilitan la localización, procesamiento y comunicación de información. Por tanto, aprender a pensar, aprender a informarse y aprender a vivir, constituyen los aspectos básicos de esta nueva enseñanza transversal.

A continuación señalamos, en cada uno de los ejes, los contenidos que consideramos más relevantes para la educación documental.

Pensamiento

  • - El análisis del propio estilo de aprendizaje, siendo conscientes de sus posibilidades y de su capacidad para mejorar su trabajo intelectual.
  • - La atención al proceso mediante el cual se realiza una tarea, por encima de los resultados.
  • - La selección, organización y representación de las ideas principales en textos e hipertextos de carácter expositivo.
  • - La relación de conceptos.
  • - La distinción entre hecho, opinión e hipótesis.
  • - El análisis y contraste de ideas e informaciones.
  • - La comprensión y uso de información gráfica y esquemática.
  • - La comprensión y uso de información audiovisual.
  • - La autonomía en la planificación y desarrollo de trabajos de investigación.
  • - La comunicación del trabajo realizado.
  • - El desarrollo de un pensamiento crítico y creativo.
  • - La transferencia de las técnicas documentales para mejorar el rendimiento académico y las actividades de la vida diaria.

Información

  • - La adquisición y uso de una terminología básica informativo-documental.
  • - La utilización de diferentes soportes de información, localizando e interpretando correctamente las reseñas informativas.
  • -La utilización de diferentes servicios de información y documentación de su entorno o comunidad.
  • - La comprensión y uso de catálogos, manuales y automatizados.
  • - La comprensión y uso de diferentes sistemas de clasificación e indización.
  • - La elaboración de productos de información documental: fichas de referencia, catálogos, dossieres, bibliografías, bases de datos, etcétera.
  • - El acercamiento humano y cultural al mundo de la información: desarrollo histórico y tecnológico, contextos de conservación y difusión, influencia en la vida sociocultural y profesiones relacionadas con la información.
  • - La participación en la gestión y dinamización de la biblioteca escolar.
  • - La participación en la gestión y mejora de espacios y servicios de información y documentación de su localidad.
  • - La utilización de servicios telemáticos de información.
  • - La presentación adecuada de los trabajos de investigación.
  • - El diseño y la elaboración de páginas web.

Valores.

  • - La reflexión sobre los nuevos modos de ser y de actuar en la sociedad de la información.
  • - La motivación por la lectura (verbal y audiovisual) como herramienta de información, fomentando la utilización de diferentes soportes.
  • - El interés por las tareas de aprendizaje y de formación permanente, por adquirir nuevas habilidades y mejorar sus conocimientos.
  • - La curiosidad por las tareas que impliquen localización, selección y organización de información.
  • - El respeto por los servicios de información y sus recursos documentales.
  • - El interés por la mejora de la organización personal.
  • - La colaboración con el grupo en tareas de acceso a la información, desarrollando un talante democrático.

Enfoque metodológico.

Desde la educación documental se propone a los docentes que planifiquen la actividad escolar en torno a cinco módulos de aprendizaje, que representan las fases que de forma secuenciada, se producen en un aprendizaje significativo:

1. Crítico-transformacional: para motivar a los escolares, captar su atención y darles a conocer los nuevos contenidos, relacionándolos con sus conocimientos previos, potenciando la colaboración y empatía entre los escolares.

2. Cognitivo-lingüístico: para entrenar y mejorar las habilidades básicas (observación, comparación y análisis de datos, ordenación, clasificación, representación de fenómenos....), y aprender técnicas para la selección, organización y comprensión de textos informativo-documentales (verbales, audiovisuales y electrónicos), promoviendo actitudes positivas hacia las tareas académicas.

3. Documental-tecnológico: para introducir a los escolares en el mundo de la información, primero mediante el estudio y valoración de su desarrollo histórico y tecnológico; y segundo mediante el modelado y la práctica guiada de procedimientos documentales, en torno a cinco centros de interés (las bibliotecas, los documentos, las nuevas tecnologías, los profesionales de la información y los recursos documentales).

4. Estratégico-investigador: Para realizar proyectos cooperativos de trabajo, en los que se desarrollen actividades instructivas para la búsqueda y el tratamiento de información. Esto implica desarrollar en cada escolar las capacidades para:

  • - Reconocer una necesidad de información, definir la tarea y formular sus demandas informativo-documentales.
  • - Planificar estrategias para la búsqueda de información, reflexionando sobre los lugares a donde acudir y sobre los recursos apropiados para obtener información.
  • - Localizar los recursos y encontrar la información necesitada en cada uno.
  • - Extraer la información relevante.
  • - Organizar y estructurar la información.
  • - Seleccionar la información relevante y las ideas principales, sintetizando toda la información recogida.
  • - Evaluar la calidad de la información obtenida.
  • - Confirmar hipótesis y/o elaborar conclusiones.
  • - Presentar y comunicar la tarea realizada.
  • - Evaluar la eficacia del proceso seguido.

Sin duda, el trabajo por proyectos, como método didáctico que favorece el aprendizaje cooperativo de los escolares y fomenta el compromiso con los problemas y las necesidades de su mundo, nos permite desarrollar este tipo de habilidades, cuya finalidad es que el escolar aplique de forma autónoma las estrategias que le permitan el acceso documental y cognitivo a la información. Para ello es necesario disponer de un taller de Documentación (dentro de un aula o de la biblioteca escolar), donde el escolar revise, analice y desarrolle productos documentales, con textos impresos, audiovisuales y electrónicos.

5. Creativo-transferencial: para diseñar aplicaciones documentales de carácter lúdico y académico, mejorando además la planificación y organización de tareas y hábitos cotidianos, y estableciendo relaciones para el intercambio de información y el desarrollo de proyectos de educación telemática con escolares de otras zonas geográficas.

Siguiendo criterios basados en la intervención psicopedagógica, es hora de dejar atrás las estrategias de ensayo y error, y consignas como la de que cada maestrillo tiene su librillo, para que la evaluación sea útil en dos aspectos: para el control científico del rendimiento escolar y de la eficacia de los programas instructivos, por parte del docente, y para el control y la mejora de su propio perfil de aprendizaje, por parte del alumno.

¿Ha llegado el momento?

Sin duda, siguen siendo válidos los parámetros educativos que citados en el primer artículo que escribí para la revista EDUCACION y BIBLIOTECA (No. 28, 1992), sintetizaban los principios de una recién nacida educación documental (ver este documento No. 26 en esta sección):

  • - Investigar para descubrir.
  • - Planificar para resolver.
  • - Motivar para alcanzar el éxito.
  • - Procesar información para mejorar la inteligencia.
  • - Comprender para crear.
  • - Formarse para informarse.
  • - Comunicarse para compartir conocimiento.
  • - Cooperar para aprender.

La educación documental, al igual que las bibliotecas escolares, implica un compromiso con un modelo de escuela abierta, comprensiva y transformadora, con un modelo de instrucción que pretende mejorar tanto los recursos mentales del alumno, como el dominio de las herramientas tecnológicas, con un modelo de aprendizaje participativo y en escenarios diversos, dentro y fuera de la escuela. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a dar el salto y redefinir la práctica educativa tradicional, pero sin duda es más importante que la comunidad educativa, comenzando por sus responsables, conozcan y asuman el proceso de cambio y la manera de afrontarlo. Para llevar adelante esta ardua tarea, es hora ya de que los docentes nos dejemos enseñar y aconsejar por bibliotecarios y documentalistas, formando con ellos equipos multidisciplinares de investigación educativo-documental (EMIEDs) para llevar a cabo programas orientados hacia el desarrollo de habilidades de información, con la finalidad de que los escolares mejoren la ejecución de tareas intelectuales, adquieran las bases de una formación humanística y técnica centrada en los documentos, e incrementen sus hábitos y estrategias para una eficaz formación permanente. Entonces, habrá llegado el momento de la educación documental.

Etiquetas: ,

Biblioteca escolar y plan de lectura

Publicado: Martes, 27 de Junio de 2006 16:33 por Autor: Biblioteca y Aula en Biblioteca y Aula

José García Guerrero.Coordinador del Plan Experimental para el Desarrollo de las Bibliotecas Escolares.Málaga   |

...El cuento o la vida: hoy más que nunca la escuela está bajo.. el signo fatal de Sherezade.
(Luis Landero, 2001)


Desde la biblioteca escolar se pueden articular y apoyar diferentes programas de actuación para todo el centro.

Entre ellos, podemos abordar dos de especial relevancia para el desarrollo de las prácticas lectoras del alumnado:


- el programa relacionado con la alfabetización en información,
- el programa relacionado con la implementación del plan lector/escritor del centro
(entendiendo que éste ha de afrontar, por un lado, actuaciones de formación literaria y, por tanto, de enseñanza literaria, y, por otro, actuaciones de comprensión de textos para el desarrollo de las competencias lecto-escritoras en todas las áreas y etapas de la enseñanza obligatoria).

Según T. Colomer y A. Camps (1996) “la lectura en cualquiera de sus funciones tiene en la biblioteca uno de sus espacios más naturales para educar en la lectura y en el dominio autónomo de los caminos de acceso a la información y a su selección, reto educativo absolutamente imprescindible en una sociedad como la actual en la que el crecimiento de la información de la que se dispone no deja de aumentar de forma espectacular, a la vez que se multiplican las formas de acceder a ella”

La biblioteca escolar ofrece múltiples posibilidades para coordinar acciones encaminadas al fomento lector y a la generación de ambientes lectores en los centros. Sin embargo, este planteamiento nos puede llevar a reconsiderar la biblioteca que tenemos para que, en un proceso de reflexión conceptual, actitudinal y metodológica respecto a las posibilidades de uso de los recursos bibliotecarios para la mejora de la acción docente, iniciemos en nuestro centro, y en corresponsabilidad con otras instancias administrativas, el reto de transformar nuestras actuales bibliotecas escolares en centros de recursos para la enseñanza y el aprendizaje.

También es necesario abordar una transformación de nuestra relación con la escuela, en el sentido de romper la dependencia mental y simbólica del orden administrativo (CONTRERAS, 2005) y hacer de la autonomía del profesorado un hecho y compromiso reales; en palabras de Ana Mañeru, citada por Contreras, “no son los programas institucionales los que cambian la escuela, sino el deseo y el trabajo de quienes están en ella y buscan, cada día, cómo dar respuesta a la realidad que tienen delante”. Esta realidad hace necesaria la provisión al profesorado de contenidos de trabajo que le ayude a percibir la biblioteca como un recurso básico de su acción y llevar a cabo nuevas formas de trabajo en el campo de la lectura.

En cada contexto y en cada situación el centro educativo ha de plantearse hasta dónde llegar en el uso de la biblioteca escolar, marcando objetivos a corto y medio plazo, pero sin perder las posibilidades cada vez más amplias que tiene contar con la biblioteca en todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Las estrategias de trabajo para que el profesorado conozca, valore e incorpore a su práctica la utilización de los recursos intelectuales disponibles en el centro, tienen mucho que ver con los contenidos que pueden dar sentido a esa práctica. Hemos de visualizar qué hacer en la biblioteca, hemos de saber cómo hacerlo y todo esto requiere de una programación que tiene en cuenta los recursos bibliotecarios y los recursos humanos de la organización escolar. Entre las acciones susceptibles de articulación y apoyo por parte de la biblioteca escolar está la relacionada con el plan de lectura del centro.

Este plan lector del centro, coordinado e implementado por el profesorado de las diferentes áreas y apoyado por la biblioteca escolar procurará la creación de ambientes y momentos propicios (oportunidades lectoras y escritoras) a lo largo del curso para que la práctica de la lectura esté presente en las vidas de los escolares, afrontando una doble actuación interconectada: comprensión lectora y formación del lector literario. La generación de oportunidades lectoras en el centro supone intervenir en los tiempos y programas que se planifican. Estas oportunidades serán frecuentes y mejores si se disponen y utilizan lugares adecuados donde encontrar materiales (la biblioteca escolar, las propias aulas), de una programación (plan lector general de lectura, de promoción lectora), que se implementa disponiendo de tiempos lectivos y no lectivos, garantizando al alumnado un clima lector óptimo, y de profesorado responsable (docente responsable de la biblioteca del centro, equipo de apoyo, etc.). Todos estos elementos han de integrarse en un programa sistemático de actuaciones a lo largo de cada curso e incorporarse normalmente al Proyecto de Centro y al Plan Anual.

En este sentido, la biblioteca contribuirá a la formación del lector, pues éste podrá:

-->Encontrar variedad de géneros y soportes; más que en los recursos librarios ubicados en las aulas o en las producciones literarias seleccionadas en los propios manuales escolares de lengua y literatura, ofreciendo diversidad de obras literarias y documentos para investigar, posibilitar la creación, etc., (corpus equilibrado clásicos/contemporáneos y adaptado a los niveles, edades del alumnado y circunstancias multiculturales).

-->Recibir asesoramiento bibliográfico, atendiendo a su biografía lectora mediante la atención del profesor/a responsable de la biblioteca o miembros de su equipo de apoyo. En la propia biblioteca se puede registrar la evolución del lector (control de consulta automatizada de préstamos, registro de fichas personales de lecturas, etc.).

-->Tener oportunidades de compartir lecturas de textos literarios de producción propia o ajenos en momentos específicos (clubes de lectores/escritores), ya que en ella hay instrumentos para crear/difundir escritos, creaciones (procesadores de textos, reprografía, sección web de biblioteca...)

-->Disponer de momentos para asistir a presentaciones de libros, revistas, encuentros con autores o ilustradores, lecturas conjuntas, etc.

-->Recibir orientación para dirigirlo, según su perfil lector e intereses, a otras bibliotecas, a otros centros de documentación, a otros lugares y actividades (exposiciones, conciertos, teatro, cine,...).

-->Utilizar el servicio de préstamo y de consulta en sala en horario no lectivo.

La biblioteca escolar es un recurso vivo que ha de conectar el centro con la realidad política, social, cultural, económica...; ha de convertirse en un recurso particularmente atento a la formación del lector actuando de nexo con la tradición literaria, con la creación contemporánea, y propiciando necesariamente el acercamiento de la belleza y el valor de la palabra a los lectores. Por eso, hoy más que nunca la escuela está bajo el signo fatal de Sherezade.

Para terminar, una propuesta. En esta sociedad red, en este mundo informacional, inmersos en un proceso de revolución cultural imparable, una cultura del consumo que progresivamente está exterminando a la cultura ilustrada libresca dentro del expansivo capitalismo de ficción (VERDÚ, 2005), el profesorado ha de configurar nuevas formas de relaciones y de trabajo profesional. Estando el potencial de los procesos de cambio en la formación del profesorado, pienso que la profesionalización en el ámbito de las bibliotecas escolares ha de constituir una prioridad, y una oportunidad, para una implementación innovadora de las bibliotecas escolares en los centros de enseñanza obligatoria. En este sentido, trabajar en función de los contextos, apoyarnos en los demás buscando redes de colaboración, producir y compartir conocimientos, ayudará a dar más sentido al trabajo y más profesionalización al profesorado. Por ello, propongo la creación de redes profesionales en el ámbito de las bibliotecas escolares para ayudar a su incorporación a las prácticas, entendiendo por redes los vínculos estables de comunicación e intercambio de ideas e informaciones que se establecen entre profesores, profesoras y grupos de trabajo, con el fin de favorecer mayor fluidez en la difusión de experiencias y conocimientos, así como la actualización y construcción de nuevos saberes educativos. Se trata de poner en contacto a profesorado y centros a través de una plataforma digital de teleformación, pero manteniendo reuniones presenciales periódicas de trabajo.

Por tanto, nos podemos plantear los siguientes objetivos:

-->promover el intercambio de experiencias y conocimiento entre responsables de bibliotecas escolares de distintas fases de desarrollo y contextos,
-->fomentar proyectos bibliotecarios de calidad,
-->generar grupos de trabajo por zonas que se configurarán en función de la participación y detección de necesidades realizada por los Centros de Profesores y Recursos en coordinación con los técnicos responsables del apoyo a las bibliotecas escolares,
-->propiciar la participación en la actividad de profesorado y grupos que trabajan aspectos diferentes y que se encuentran en fases distintas, de cara a diversificar y enriquecer las experiencias educativas y la propia formación.

El trabajo en red hace que el profesorado asuma la mayor parte de su formación, atendiendo a dos pilares fundamentales: los recursos humanos (el conjunto de profesorado que pone su ilusión, su afán de aprender, su interés por avanzar en la enseñanza y sus ganas de poner en práctica nuevas ideas y nuevos desafíos) y los recursos técnicos (plataformas de teleformación de los Centros de Recursos y Profesores).

Entonces podríamos empezar a generar zonas educativas de cooperación bibliotecaria en las que, además de los centros educativos, tendrían cabida las bibliotecas públicas, haciendo realidad el deseo siempre expresado, y pocas veces realizado, de colaboración eficaz entre ambos tipos de bibliotecas con un fin común: la consolidación de una comunidad de lectores activos y competentes.

Bibliografía


COLOMER, T. y CAMPS. Enseñar a leer, enseñar a comprender. Barcelona, Celeste, 1993
CONTRERAS, José. “La autonomía del profesor. En primera persona: liberar el deseo de educar. En GAIRÍN, Joaquín (Coord). La descentralización educativa. ¿Una solución o un problema?”. Madrid, Cisspraxis, S.A, 2005, p. 329-273
LANDERO, Luis. Entre líneas: el cuento o la vida. Barcelona: Tusquets, 2001.
VERDÚ, Vicente. Yo y tú, objetos de lujo. El personismo: la primera revolución cultural del siglo XXI. Barcelona, Random House Mondadori, S.A., Debate, 2005.

 ://web.educastur.princast.es/proyectos/abareque/scripts/portada.php


__,_._,___

Etiquetas: ,


¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

20090228194519-caperucita.jpg

Mi inquietud y pasión por las bibliotecas es debido a una gran duda que tengo y que comienza con una historia que se contaba en mi familia y que quiero compartir por que quizás puedas ayudarme. 

La historia  que circula en la familia y ya entre muchos amigos, colegas, docentes, narradores: comienza así:  

Había una vez.... una niña que estaba en la cocina viendo a su madre preparar la canasta de mimbre, con las provisiones que debería llevar a casa de su abuelita enferma.

Mientras la madre, envolvía en un blanco paño la torta de manzana, le daba recomendaciones a su hija de cómo comportarse al atravesar el bosque que la conducía a casa de la abuela:

-Que ya sabes niña que no debes hablar con desconocido en el bosque, ni demorarte viendo trabajar a los animalitos, ni detenerte a ver despertar las rosas silvestres...La niña tenía unos ocho años, pelo color miel y ojos chispiantes.

Siempre que salía de su casa, utilizaba una capa roja larga hasta los tobillos, que la protegía del frío.

Todos en el pueblo y también todos quienes cuentan la historia de las aventuras que vive   esta niña al cruzar el bosque camino a  la casa de su abuela,  la llamam Caperucita, Caperucita Roja, por está vestimenta tan peculiar que siempre lleva puesta , pero en realidad es porque  ninguno parece saber cual era su nombre.

A mi me contó mi padre, que se lo contó su padre, que en una biblioteca, en una sola biblioteca, hay un libro, un solo libro, lleno de historias y de colores que revela  el nombre de Caperucita Roja.

Por eso yo siempre repito esta historia para  pedirles a las personas que visiten la biblioteca de su ciudad o de su pueblo, que revisen bien entre libros y catálogos  y  que si encuentran ese libro,  lo lean  y me escriban pronto para contármelo. O quizás  conocen a alguien que conoció a alguien que conoció ese libro y les contó  cuál era el nombre de Caperucita Roja, por favor no se olviden de decírmelo.

Pero si sucede que en esa biblioteca que visitan no saben nada de ese libro entonces les pido, que difundan está historia, así entre todos algún día me ayudan a solucionar mi gran incertidumbre: conocer cual era el nombre de Caperucita Roja.-

 

 

Escribeme y contame a ciba@digitalcoop.com.ar

Etiquetas: ,