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Biblioteca y Aula

La biblioteca digital: inventando el futuro

 por Virginia Ortiz-Repiso1 y Purificación Moscoso2

Resumen

La biblioteca digital puede entenderse de diferentes formas y abordarse desde diferentes campos temáticos. Esta comunicación resalta el carácter multidisciplinar de las investigaciones que se están llevando a cabo e identifica las principales líneas de trabajo. Se estudia el concepto y modelo de biblioteca digital, así como su impacto en el acceso y la gestión de la información. Se analizan, además, las repercusiones de este nuevo modelo de biblioteca en el comportamiento y los hábitos del usuario final en la búsqueda y el acceso a la información que precisa. Se examinan, también, los principales cambios que las unidades de información y los distintos sectores de la sociedad deben afrontar para inventar su futuro.

Introducción

En la última década ha surgido un nuevo reto para las bibliotecas provocado por el vertiginoso crecimiento de la información electrónica y su consecuencia lógica, el nacimiento de la biblioteca digital. Ante ello, los servicios y funciones tradicionales de las bibliotecas, adquisiciones, acceso al documento,  catalogación y formación, empiezan a sufrir cambios substanciales, que inciden de forma directa en el modo en el que la información se hace accesible al usuario final. Asimismo, las relaciones que se crean entre usuarios, proveedores e intermediarios comienzan a regirse por parámetros distintos que originan nuevas pautas de comportamiento, actitudes y aptitudes en la distribución, el acceso y el uso de la información.

No es sorprendente, por tanto, que en los últimos diez años se haya formado un considerable cuerpo de investigación en torno al concepto de biblioteca digital, que ha dado lugar a contribuciones procedentes de una amplia gama de disciplinas, que abarcan desde la sociología hasta las ciencias de la computación.

Sin embargo, del análisis de la bibliografía se desprende que las investigaciones que se están llevando a cabo en este campo adolecen de la cohesión necesaria para fijar y delimitar tanto el concepto de biblioteca digital como los fundamentos teóricos en los que se sustenta la práctica profesional. La diversidad de definiciones y los múltiples puntos de vista desde los que se investiga en esta materia han creado una confusión terminológica y conceptual que hace difícil determinar con claridad este nuevo modelo de investigación y gestión de la información. Qué es una biblioteca digital y en qué consiste su organización son preguntas que no admiten, por el momento, respuestas categóricas.

1 Profesora Titular de Universidad. Facultad de Documentación. Universidad de Alcalá . v.repiso@uah.es

2 Catedrática de Universidad. Facultad de Documentación. Universidad de Alcalá. p.moscoso@uah.es

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Ahora bien, el término y el concepto de biblioteca digital está cada vez más presente en el entorno de la gestión de la información, por lo que es preciso examinar su marco conceptual y sus implicaciones en la dinámica y el quehacer profesional.

Por todo ello, esta ponencia tiene como principales objetivos los que a continuación se detallan:

1) analizar y clarificar el concepto de biblioteca digital así como los términos relacionados con esta nueva idea.

2) estudiar el impacto del modelo de biblioteca digital en el acceso y la gestión de la información

3) analizar las repercusiones de este nuevo modelo en los hábitos, el comportamiento y las actitudes y aptitudes del usuario final en la búsqueda y el acceso a la información que precisa

4) identificar las líneas de investigación que se están desarrollando en torno a este nuevo modelo de biblioteca

5) analizar los principales cambios que las unidades de información y los distintos sectores de la sociedad deben afrontar para inventar su futuro.

2. Metodología

Con el fin de alcanzar los objetivos planteados se ha llevado a cabo un análisis de las fuentes bibliográficas más relevantes sobre la materia, así como de las principales bibliotecas digitales que se están desarrollando en la actualidad.

En primer lugar, se ha analizado la bibliografía anotada que realiza la Universidad de Stanford dentro del proyecto Digital Library, subvencionado por la National Science Foundation de Estados Unidos. Se ha examinado, asimismo, el estudio de Lynch y García- Molina (1995), que se centra, fundamentalmente en las cuestiones relacionadas con los aspectos técnicos.Por otra parte, se han estudiado los informes de la US National Science Foundation y de la British Library. El primero, de Borgman y Bates (1996) está dedicado a los aspectos sociológicos relacionados con el desarrollo de bibliotecas digitales. El segundo, llevado a cabo por el British Library Research and Innovation Centre en 1999, Understanding digitallibraries, analiza las publicaciones sobre este tema recogidas, desde 1995, en las bases de  datos más importantes. 3Se han consultado también las bases de datos producidas y distribuidas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, ISOC e ICYT, que recogen de manera sistemática las referencias a todos los trabajos publicados en revistas científicas españolas.

Además de este análisis, se han visitado virtualmente los proyectos de bibliotecas digitales más relevantes con el fin de identificar tanto los servicios que en este momento ofrecen al usuario final como las diferentes soluciones que se están implementando. De esta forma se han analizado los siguientes proyectos: el proyecto Alexandria de la Universidad de California; los proyectos de las universidades de Illinois, Berkeley, Standford, Michigan, así como los proyectos de la Biblioteca Nacional de Canada, Library of Congress y British Library.

El análisis llevado a cabo nos ha permitido clarificar el concepto de Biblioteca digital,identificar las principales líneas de investigación sobre esta materia de estudio, determinar el impacto socio-cultural, en la forma y el fondo de gestionar y acceder a la información, del desarrollo de bibliotecas digitales, y, por último, conocer los principales retos a los que se enfrentan las bibliotecas en un futuro quizás no tan lejano. la sociedad de la información se enfrenta.

3. Biblioteca digital: confusión terminológica

Si bien el término “biblioteca digital” es de acuñación reciente, el concepto al que hace referencia se remonta a los trabajos de Otlet (1934) y Bush (1945) publicados en la primera mitad del siglo pasado. La “mesa de trabajo” que describe Otlet en su Traité de  Documentation. Le livre sur le livre, es quizás, el referente más remoto de lo que hoy nadiedudaría en considerar una auténtico modelo de biblioteca digital. La máquina  Memex de Bush,capaz de funcionar como suplemento de la memoria humana (Memory Extended System) es también un claro referente de esta idea.Durante los años sesenta, y coincidiendo con los primeros desarrollos de sistemas de recuperación de información, la idea de una biblioteca que diera acceso a colecciones mixtas y complejas empieza a consolidarse entre la comunidad científica. Sin embargo, y como señala Crawford (1999), hasta la llegada de la década de los noventa no surge un corpusimportante de estudios sobre esta materia.

El análisis de la bibliografía existente no deja lugar a dudas: existe una significativa confusión en torno a la terminología utilizada, ya que “biblioteca sin papeles”, “biblioteca electrónica”, “biblioteca híbrida”, “biblioteca virtual” o “biblioteca digital” se utilizan 4 frecuentemente como sinónimos. Es preciso señalar, no obstante, que también se observa una evolución en el uso de los distintos términos conforme ha ido evolucionando la tecnología utilizada para desarrollar estos nuevos modelos. Así, podría decirse que “biblioteca sin papeles” o “biblioteca sin muros” son los primeros que se utilizan, puesto que la idea de una sociedad sin papeles y, en consecuencia, de una biblioteca sin paredes no necesariamente sujeta a unas coordenadas espaciales fijas, surge mucho antes de que estuviera disponible la infraestructura necesaria para materializarlas (Lancaster, 1978; 1985).

A medida que la investigación y el desarrollo tecnológico fue haciendo posible hacer realidad este nuevo concepto y modelo, los términos biblioteca  ectrónica, híbrida, virtual y digital fueron surgiendo.

El sintagma “biblioteca electrónica” hace referencia a un concepto de biblioteca todavía asociado a la noción de un espacio físico, pero desde el cual los usuarios pueden acceder a recursos impresos y digitales, si bien no de una forma integrada. Estos recursos se seleccionan, adquieren y procesan con el fin de que puedan recuperarse a través de sistemas informáticos, de una forma parecida a como se lleva a cabo el tratamiento de los recursos tradicionales. El modelo al que alude entronca claramente con la forma y el fondo de la   tradición bibliotecaria, por lo que pronto resultaría inadecuado en el actual entorno tecnológico.

Surge, entonces, el término “biblioteca híbrida” que remite a un estado de transición hacia la verdadera biblioteca digital, si bien la mayoría de los teóricos lo proponen como modelo en sí mismo. El reto de la biblioteca híbrida consiste en integrar el acceso a recursos en diferentes formatos, con independencia de su lugar de depósito o almacenamiento. De esta forma, una biblioteca híbrida proporcionaría un entorno y unos servicios, en parte físicos y en parte virtuales, y aunque asume como ideal  una integración de la información sin que importe el formato y el medio, no asume, como sí lo hace el modelo de biblioteca digital, que la migración de todos los materiales a un formato digital de acceso remoto sea factible.

Además, puesto que la biblioteca híbrida tiene un componente de documentos impresos importante e implica una localización física en la que se almacenan y acceden, su modelo se asemeja también al concepto de biblioteca tradicional y mantiene, por lo tanto, la referencia a un lugar. El término gateway library se utiliza con el mismo sentido que  biblioteca híbrida.

Como hemos visto, una de las características comunes a los modelos explicados es que en todos ellos se hace referencia a la noción de un lugar o espacio físico, idea que no es 5consubstancial al modelo al que alude el término biblioteca digital en la actualidad. Con respecto a los adjetivos virtual y digital, en algunos casos, ambos se utilizan para caracterizar un modelo de biblioteca semejante, si bien biblioteca virtual se emplea normalmente para referirse exclusivamente a colecciones de recursos web.

Una biblioteca digital puede basarse en una institución, pero también puede crearse en torno a una materia determinada, una profesión, una región o un país, por ejemplo. Y aunque puede ubicarse en una lugar físico determinado, esta condición no es necesaria para que llegue a existir. En otras palabras, su existencia no depende de unos límites espaciales concretos, sino de su capacidad para proporcionar acceso a una colección de recursos digitales que se crea, desarrolla y mantiene con independencia del lugar geográfico y la ubicación de las máquina en las que éstos se almacenan.

Esta característica hace que una biblioteca digital pueda llegar a crearse en un espacio temporal relativamente corto. Pero, por la misma razón, puede  también desaparecer de la misma manera. La verdadera biblioteca digital tienen también la capacidad de interrumpir o reconstruir el sistema de publicación y de creación del conocimiento.

Los distintos modelos expuestos pueden combinarse en un modelo genérico utilizando para ello el concepto de biblioteca compleja acuñado por Crawford (1999). Este modelo resulta de gran utilidad para abarcar cualquier tipo de sistema y servicio con un cierto grado de virtualidad (figura 1). Por una parte, el modelo de este autor describe con claridad la complicada situación en la que bibliotecarios e investigadores nos encontramos inmersos. Por otra, elude las connotaciones negativas del término biblioteca híbrida, que sugiere una etapa de transición que, en cierta manera, ignoramos el periodo cronológico que puede llegar a abarcar. 6

Figura 1. Localización del concepto de biblioteca digital 7 De esta forma, podría pensarse en una biblioteca compleja como aquella que reúne tanto componentes físicos como virtuales. Así, una biblioteca tradicional necesita siempre de un lugar físico en el que procesar y almacenar una colección de recursos informativos en soportes impresos o analógicos Una biblioteca híbrida incluye elementos reales y virtuales. Una biblioteca digital es enteramente virtual, en ella no existe ningún tipo de componente real o físico.

2. El concepto de biblioteca digital

Ahora bien, el término “biblioteca digital” se entiende de muy diversas maneras, y las múltiples definiciones que han ido surgiendo se deben,  fundamentalmente, a dos razones. La primera tiene que ver con la necesaria implicación de expertos de distintas disciplinas para crear una verdadera biblioteca digital. La segunda está íntimamente relacionada con los múltiples puntos de vista desde los que se aborda su estudio y se investiga sobre esta materia.

De esta forma, algunas de las definiciones se centran en la tecnología, otras en aspectos sociológicos y otras en cuestiones de índole estrictamente bibliotecaria. Y, sin embargo, podemos identificar seis características que son comunes a todas ellas:

a) la biblioteca digital no es una entidad única

b) la biblioteca digital requiere hacer uso de las más nuevas tecnologías con el fin de unir e integrar los recursos de muchas bibliotecas

c) los enlaces entre las bibliotecas digitales y los servicios de información son transparentes para el usuario final

d) el objetivo fundamental de una biblioteca digital es el acceso universal a la información

e) las colecciones de las bibliotecas digitales no se limitan a documentos o substitutos de los mismos, sino que se extienden a objetos digitales que no pueden representarse o distribuirse en formatos impresos

f) la biblioteca digital tiene que proporcionar un acceso coherente a un depósito3 de  información y conocimiento Cabría delimitar, por consiguiente, el concepto de biblioteca digital como 3 Hemos utilizado el término “depósito” como equivalente al vocablo anglosajón repository 8 una biblioteca o servicio de información, localizada en un espacio físico, virtual  en una combinación de ambos, en la que los recursos disponibles para los usuarios existen sólo en formato digital. Las funciones de adquisición, almacenamiento, conservación, cooperación y acceso se llevan a cabo a travésde tecnologías digitales. Según Yang (1997), una biblioteca digital debe comprender cuatro niveles estructurales: interfaz de usuario, redes y comunicaciones, recursos informativos y servicio de referencia. Debe, además, realizar cinco funcionalidades básicas: digitalización, implementación de grandes depósitos (repositories) transferencia rápida de datos, privilegios de conexión y gestión.

Es obvio que según la definición aportada, el modelo de biblioteca digital conlleva implicaciones importantes en los distintos sectores implicados en el proceso, el acceso y la búsqueda de información.

3. Impacto de la biblioteca digital en la gestión y el acceso a la información

Uno de los atributos de cualquier biblioteca digital es la diversidad para abarcar diferentes tipos de materiales y formatos, lo que origina toda una serie de problemas que están relacionados con la integración de recursos, con su descripción y análisis para hacerlos accesibles y con los mecanismos de navegación y browsing que condicionan la búsqueda de  información.

En el entorno de la biblioteca digital, evidentemente, es posible pensar en términos de documentos y colecciones de documentos, si bien en el contexto digital estos términos se refieren a conceptos diferentes.

En el modelo de biblioteca digital el concepto de acceso adquiere una relevancia fundamental, ya que, en cierto sentido, se convierte en el pilar fundamental para su creación. Si pensamos en el modelo de biblioteca tradicional, su colección se determina, esencialmente, por la propiedad y el depósito físico de los fondos. Por el contrario, en las bibliotecas digitales los recursos que forman la colección no están físicamente presentes, por lo que lo que la caracteriza es la posibilidad de acceder, tanto técnica como económicamente, a ellos. En muchos casos, además, el acceso se establece a través de una licencia, y no de la propiedad de los mismos. 9 Esto, sin duda, tiene un importante impacto en el modelo y en las políticas de su sistema de adquisiciones, que no puede regirse por los cauces tradicionales de compra, canje o donación. Se trata, ahora, de un conjunto de criterios cuya finalidad es seleccionar objetos digitales de un universo de información muy amplio, objetos digitales cuya selección debe regirse por los criterios de unicidad, coherencia, utilidad y accesibilidad. Así, los objetos digitales deben ser susceptibles de identificarse con independencia del formato o del medio. Del mismo modo, el contenido y volumen de la información que contienen deben guardar una relación de coherencia y utilidad con respecto a los objetivos, fines y usos de la biblioteca digital. Por último, estos objetos deben ser accesibles a través de sistemas bibliotecarios, lo que implica un proceso de descripción y análisis de los mismos.

La colección que se crea, desarrolla y mantiene en una biblioteca digital se basa, principalmente, en criterios relacionados con el contenido de los recursos.Con respecto a la diversidad tipológica de los objetos, es posible establecer una clasificación, de acuerdo con el formato de los mismos. Puede tratarse, por ejemplo, de recursos no digitales, esto es, controlados y gestionados de manera digital aunque no se presenten en formato digital. Nos encontramos, también, con los denominados recursos de transición, puesto que originalmente se almacenaban en un formato no digital. Por último, tendríamos los recursos digitales propiamente dichos, puesto que su génesis y difusión se ha llevado a cabo siempre a través de un formato digital.

Y si bien el modelo de biblioteca digital se refiere a recursos exclusivamente en formato digital, en la actualidad cabría pensar en bibliotecas digitales en las que una parte de su colección se compone de recursos en formato no digital. A este respecto, creemos que sólo el transcurso del tiempo permitirá dar respuesta a la pregunta tantas veces formulada ¿coexistirán formatos impresos, analógicos y digitales? O, por el contrario, en un futuro, quizás no muy lejano, ¿sólo se editarán materiales en formato digital? Una biblioteca digital se distinguirá no sólo por el volumen de su colección, sino también por el tipo de tecnologías implementadas y la diversidad de servicios para acceder a los documentos existentes en las redes y a fuentes de información remotas. Tecnologías y servicios determinarán la agilidad y facilidad con la que el usuario puede llevar a cabo la actividad que requiere la búsqueda de información que precisa. Y para ello, las políticas de acceso a la información deberán definirse, ahora más que nunca, desde una perspectiva de cooperación y adquisición compartida.

Por otra parte, el ciclo de vida de la colección no mantiene una relación directa con los objetos que la componen, en la medida en que la permanencia de los mismos no depende 10 necesariamente de quienes la gestionan, sino de quienes crean y mantienen los recursos de la red.

Ahora bien, dada la naturaleza de los objetos digitales, definir con claridad los límites de una colección determinada se convierte en una tarea compleja. Pensemos, por ejemplo, en un fichero html con enlaces a otros documentos html a los que el usuario puede acceder libremente, ¿son también éstos parte de la colección? Asimismo, ¿qué ocurre con los ficheros que enlazan a otros ficheros de la colección? Se trata de preguntas que, por el momento, no tienen respuestas claras ni unánimes, puesto que, entre otras consideraciones, entran en juego cuestiones de índole legal relativas a propiedad intelectual y derechos de autor, por ejemplo.

Por otra parte, la fragilidad de la memoria cultural en la era digital es otra de las cuestiones que más preocupa en el modelo de biblioteca digital. Aspectos como la obsolescencia del medio digital, la migración de datos a otras plataformas de hardware y software y las barreras legales e institucionales son todos ellos cuestiones sin resolver. ¿Cómo garantizar la conservación del conocimiento para su trasmisión en épocas futuras en formatos cuya durabilidad está todavía por determinar? ¿Cómo asegurar la integridad de los datos? ¿Cómo identificar y diferenciar el documento primario de todos las posibles secundarios que tan fácilmente surgen en un entorno digital? La tarea de conservación de los materiales en un entorno digital requiere de una gama de actividades más amplia que la que se precisa en las bibliotecas tradicionales, ya que no sólo incluye la conservación física, sino también la constante actualización de los datos, la migración y el archivo del equipo como alternativa a la migración.

Desde el punto de vista del usuario existe la creencia, algunas veces explícita y más frecuentemente implícita, de que en la biblioteca digital los usuarios son personas solitarias cuyo único compañero es el ordenador con el que se comunican. Ahora bien, más allá del tiempo necesario para llevar a cabo la actividad que precisa el usuario, cabe señalar que la búsqueda de información, la actividad investigadora y los servicios que proporciona una biblioteca digital exigen un alto grado de colaboración. Las tecnologías de la información minimizan los imperativos temporales y espaciales en el acceso a la información, por lo que permiten establecer relaciones humanas ... El impacto de las bibliotecas digitales en las estructuras institucionales es otro de los aspectos que más interés suscita, junto con la función y el lugar que ocuparán las bibliotecas en el futuro. Existen diferentes posiciones, desde las más transformistas que vaticinan la desaparición de la biblioteca física y su conversión completa a una forma digital, a las más continuistas que ofrecen resistencia al cambio y se dejan llevar por la inercia del pasado. 11 La opinión más generalizada es la que ve que el usuario se convertirá cada vez más en una persona autosuficiente para acceder y utilizar la información que precisa. Como consecuencia, el bibliotecario se convertirá en proveedor de sistemas, recursos e interfaces. No obstante, según se constata en algunos estudios, esto sólo refleja la realidad de un tipo concreto de bibliotecas, las universitarias y de investigación, en las que ha calado, de manera más profunda, el concepto de biblioteca digital. No podemos olvidar, a este respecto, que una de las funciones fundamentales de la biblioteca viene determinada por su carácter de institución pública, lo que implica cubrir todas las necesidades informativas de los distintos tipos de usuarios. ¿Puede el modelo digital cubrir todas ellas?

4. La investigación sobre biblioteca digital

En la actualidad, cabría establecer varios temas de investigación relacionados con el desarrollo de bibliotecas digitales. En líneas generales, es posible identificar siete grandes temas, si bien la perspectiva desde la que se abordan es de naturaleza muy diversa. Entre éstos, destacan los trabajos que se centran en:

a) factores humanos

b) factores de organización

c) gestión bibliotecaria

d) legislación y políticas de información

e) sistemas

f) organización del conocimiento

g) impactos en la cadena de transferencia de la información

Ahora bien, la investigación sobre bibliotecas digitales tiene un claro carácter multidisciplinar e interdisciplinar, que conlleva, lógicamente, aproximaciones diversas a un mismo tema. Siguiendo el esquema que propone Yates (1989), cabría organizar los diferentes temas tratados en estos estudios en tres grandes grupos según el campo de conocimiento desde el que se abordan: las ciencias sociales y jurídicas, la biblioteconomía y documentación, y los lenguajes y sistemas informáticos (figura 2).12

Figura 2. Principales campos de conocimiento que estudian las bibliotecas  digitales

Desde el área de las ciencias sociales y jurídicas se está investigando en temas muy diversos. Así, se investiga en cuestiones que afectan a los factores humanos, tales como la alfabetización y la formación de usuarios profesionales y finales; y en el impacto de la biblioteca digital en la naturaleza y  rganización del trabajo, y a la organización y gestión de las unidades de información. Se analiza, igualmente, el impacto del modelo de biblioteca digital en la cadena de transferencia de la información, así como en aspectos relacionados con la legislación y las políticas de información.

Los estudios relacionados con el aprendizaje y la formación se centran en el complejo de actitudes y aptitudes en torno al acceso, evaluación y uso de la información en un marco en el que la información puede obtenerse de una gran variedad de fuentes y en una gran diversidad de formatos. Se estudian las actitudes y aptitudes de los usuarios ante esta nueva forma de organizar y acceder a la información, y formación se enfoca desde la perspectiva del acceso, la evaluación y el uso de los recursos informativos.

Con respecto a la investigación referente al impacto de la biblioteca digital en la naturaleza del trabajo, ésta se aborda, fundamentalmente, desde dos perspectivas diferentes: el quehacer bibliotecario y la forma de trabajo y perspectiva del usuario final. Las dos palabras clave que definirían a este grupo de trabajos son acceso y cooperación.13

La integridad de la información, su autenticidad, confidencialidad y seguridad en el acceso son también cuestiones de estudio en los trabajos clasificados en el primer grupo. Se investiga sobre técnicas de encriptación y nuevas formas de gestionar los derechos de autor, así como sobre sistemas de pago.

En segundo lugar, se constata un segundo grupo de investigaciones formado por los estudios que se realizan desde el campo de la Biblioteconomía y  ocumentación, que se centran, fundamentalmente, en la organización del conocimiento y en el impacto en la cadena de transferencia de la información.

Los términos acceso, búsqueda, recuperación, browsing y navegación se usan frecuentemente en la bibliografía. Acceso es el más genérico de todos ellos, e implica el acceso físico y la autorización de los distintos niveles de usuarios. Ahora bien, sorprende que estos términos, bien descritos en la bibliografía sobre recuperación de información, no se han utilizado mucho en los estudios específicos sobre la biblioteca digital.

Dentro de este segundo grupo se encuentran toda la serie de trabajos relacionados con los metadatos y con recuperación de información en entornos distribuidos.

Por último, los estudios que forman el tercer grupo son aquéllos que se llevan a cabo desde el área de lenguajes y sistemas informáticos. Los dos aspectos más relevantes en la investigación y desarrollo de sistemas son la interoperabilidad, modo uniforme de acceder a diferentes servicios, y la escalabilidad (escalamiento). El crecimiento integrado de materiales y formatos es clave en las bibliotecas digitales, y estos dos conceptos deben, por consiguiente, coordinarse.

Una de las razones por las que la interoperabilidad ha recibido tanta atención es que el problema afecta, en mayor o menor medida, a todos los aspectos de los sistemas informáticos de las bibliotecas digitales, puesto que éstas proporcionan acceso a una gran diversidad de materiales. Se estudian las plicaciones de la interoperabilidad en la arquitectura de sistemas, estándares y protocolos para la transferencia de datos, los metadatos, y los lenguajes de marcas, entre otros.

6. ¿El futuro de la biblioteca digital?

En pocos años, la información digital ha pasado de tener una presencia marginal a ocupar un lugar privilegiado en el proceso informativo. La diferencia fundamental entre las 14 bibliotecas tradicionales y las digitales estriba en que en estas últimas el control de las colecciones se realiza de forma digital y el acceso a la información se basa en tecnología digital. Además, desde el punto de vista del usuario, la tecnología digital cambia las características básicas de una biblioteca tradicional.

La organización de la información en objetos físicos se substituye por una organización más flexible en objetos lógicos. Asimismo, el acceso físico a una únicacolección se reemplaza por una organización lógica y múltiple de objetos de información.

Pero quizás el cambio más importante tiene que ver con lo que ocurre en el entorno de la meta-información de la biblioteca: un objeto de información en formato digital permite el uso de tecnología también digital para extraer información del propio recurso informativo (Ortiz- Repiso, 1999). Es difícil predecir cómo van a ser las unidades de información en el futuro. Nos hallamos inmersos en un mundo demasiado cambiante desde el punto de vista tecnológico, y nos falta perspectiva para determinar con certeza los parámetros de configuración de un modelo de organización, acceso y gestión radicalmente distinto.

Por otra parte, las formas en las que la información digital se presenta en la actualidad están todavía muy apegadas a las versiones impresas. Es algo parecido a lo que ocurrió con los primeros libros impresos, los incunables, que seguían las mismas características físicas y formales que los libros manuscritos. Tuvo que transcurrir medio siglo para que se liberaran delos condicionamientos técnicos y cánones del pasado, y, de esta forma, aprovechar el nuevo potencial tipográfico de la imprenta.

Ahora bien, no se trata, solamente, de cambios formales y conceptuales. Y al igual que la invención de la imprenta tuvo repercusiones sociales y económicas de gran alcance, el desarrollo de bibliotecas digitales traerá consigo un sinfín de consecuencias de índole social, cultural y económico.

Las bibliotecas digitales del futuro estarán condicionadas por los estándares y modelos que se adopten en la actualidad, así como por las investigaciones que se lleven a cabo relacionadas con la interoperabilidad de sistemas, los protocolos para objetos digitales, el diseño de interfaces y la interacción hombre-máquina (HCI). Los estudios sobre nuevas formas de organización y representación del conocimiento serán también claves en los futuros modelos de bibliotecas.

El cambio al que estamos asistiendo nos permite constatar toda una serie de avances que se convertirán con el tiempo en pilares fundamentales del modelo de biblioteca digital. El futuro se construye con las soluciones que tienen lugar en el presente. 15 La prioridad del acceso frente a la propiedad de los fondos, y de la edición electrónica frente a la edición en papel son componentes claros de este modelo al que nos dirigimos.

Asimismo, el incremento de las técnicas de gestión de bibliotecas y de la aplicación de técnicas empresariales en las unidades de información introduce un concepto de competencia nuevo en este ámbito.

Las bibliotecas no estarán constituidas por una entidad o base de datos única en una localización geográfica específica. Las tecnologías de las  comunicaciones permiten a los usuarios interactuar con multitud de recursos y bases de datos. Las bases de datos son un nuevo paradigma de los servicios bibliotecarios. Se tendrán que diseñar nuevas interfaces para las bases de datos en las que el usuario no necesite de una formación específica para formular sus búsquedas. La utilización de formatos electrónicos significa que cualquier tipo de información puede comunicarse, analizarse, manipularse y copiarse con facilidad, características que hacen posible compartir recursos e información con mayor facilidad.

La biblioteca debe pasar de ser un proveedor pasivo de información a proporcionar conocimiento organizado de forma que permita cubrir las necesidades específicas de un amplísimo abanico de usuarios.

Las bibliotecas digitales, en definitiva, se convertirán en guías dentro de laberinto caótico de información de la Red, y su misión consistirá, fundamentalmente en seleccionar y organizar los recursos informativos de relevancia para sus usuarios.

En el futuro, con el desarrollo de las herramientas existentes en Internet, el acceso a los recursos web y las posibilidades multimedia, la biblioteca deberá facilitar el acceso a las colecciones, independientemente del formato en el que estén editadas y dónde estén localizadas. Los centros de información se verán obligados a realizar una organización cooperativa de colecciones por documentos en múltiples formatos: editados, textuales, digitales, organizados en torno a un tema, cultura o una determinada disciplina. El futuro también traerá nuevas formas de gestionar los presupuestos para el acceso en línea a la información, entre instituciones, bibliotecas, editores y autores.

REFERENCIAS

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Report to the National Science Foundation; Computer, Information Science, and

Engineering Directorate; Division of Information, Robotics, and Intelligent Systems;

Information Technology and Organizations Program. Award number 95-28808.

16

http://is.gseis.ucla.edu/research/dl/index.html

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LANCASTER, F. W. (1978). Toward paperless information systems. New York: Academic

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LYNCH, C. y GARCÍA MOLINA, H. (1995). Interoperability, Scaling, and the Digital

Libraries Research Agenda, IITA Digital Libraries Workshop, May 18-19, 1995, Reston,

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ORTIZ-REPISO, V. (1999). Nuevas perspectivas para la catalogación: metadatos versus

MARC. Revista Española de Documentación Científica, vol. 22, n. 2, p. 198-219.

OTLET, P. (1934). Traité de Documentation. Le Livre sur le Livre: Théorie et Practique.Bruxelles: Mundaneum

, 1934.

YANG, Z. (1997). The architecture of a digital library prototype in Shangai Jio Tong

University. Journal of Educational Media and Library Sciences, vol. 35, n. 1, p. 77-92.

YATES, J. (1989). Control through communication. Baltimore: John Hopkins University

Press.

LA BIBLIOTECA DIGITAL: MITOS Y DESAFÍOS.

INTRODUCCIÓN:

El propósito de este artículo es simple: es una provocación. Su objetivo es refutar los excesos técnicos y retóricos que han caracterizado muchos de los informes acerca de las “bibliotecas digitales”. Aquí la polémica aspira a proporcionar una corrección al informe que es fomentado por las compañías tecnológicas, políticas y de revistas electrónicas. - las mismas fuerzas que nos dieron la “oficina sin papeles” y predijo la “muerte del libro”. Pero lo que no surgió es que las “bibliotecas digitales son un gasto de tiempo y dinero. No es un llamado a un neo Luddite (revuelta inglesa textil contra las nuevas tecnologías) alzándose contra los desarrollos y tecnologías de las bibliotecas digitales. Pero la intención del tono polémico es una movilización de la comunidad bibliotecaria en su necesidad de encontrar los desafíos de la “Biblioteca digital” – y nosotros debemos intentar reconocer estos desafíos claramente. Con referencia a este proceso, se propone un nuevo enfoque en la búsqueda de las “bibliotecas digitales” en la cuales se aconseja en el presente renovar el rol de los bibliotecarios para el futuro digital.

El progreso tecnológico ha cambiado como hacer el trabajo en las bibliotecas, no, el porqué. Pero el mayor desarrollo tecnológico, una conexión de computadora a computadora en una ininterrumpida cadena alrededor del mundo, puede alterar los conceptos fundamentales de las bibliotecas del siglo XXI. Pero podríamos sugerir que la tecnología no alterará sustancialmente la tarea de los bibliotecarios: unión del público con la información.

2 Si bibliotecarios y profesionales de la información progresan en el siglo 21, entonces un modelo de "biblioteca digital claro y efectivo, será de importancia creciente para el servicio bibliotecario y su desarrollo. Un contexto económico, legal, social y tecnológico, que se incrementa en forma compleja, define muchas fronteras dentro de las cuales estarán involucrados los servicios de las bibliotecas digitales.

Los bibliotecarios deben descubrir que las bibliotecas sin paredes son en realidad sólo bibliotecas con nuevas paredes, tecnológicamente vinculadas, legalmente restringidas y administrativamente limitadas. Las bibliotecas digitales pueden ser impenetrables y tan profundamente limitadas a sus usuarios como las bibliotecas físicas en las cuales los técnicos especialistas propondrían una colección digital en un intento de cambio.

La exposición de algunos mitos que trascienden la prensa popular acera de las bibliotecas digitales, establece el ámbito para un examen más exhaustivo de los  desafíos relevantes necesarios en un desarrollo de la biblioteca digital.

MITO 1: INTERNET ES LA BIBLIOTECA DIGITAL.:

Un lugar común entre los vendedores de tecnología de la información, es sugerir que la vasta colección de recursos de información encontrados a través de Internet global es una Biblioteca Digital. Tal vez en desmerecimiento de los Bibliotecarios, una biblioteca digital traerá el significado de muchas cosas diferentes para mucha gente. Con la posibilidad de muchos tipos de información: texto,imágenes, video, audio y semejantes sobre cada tema imaginable, Internet puede servir a algunos de los propósitos como una biblioteca.

¿Pero es esta colección diversa de material electrónico una Biblioteca Digital?

En realidad Internet y la World Wide Web son a las bibliotecas como un mercado de pulgas lo es a la Biblioteca del Congreso. Para pedidos comunes a las bibliotecas,la ubicación en Internet permanece altamente ineficiente, comparada con los recursos de las bibliotecas especialmente para los usuarios poco familiarizados. Es difícil buscar información, y la calidad es variable y poco confiable, careciendo de asistencia personal para los confundidos y perdidos.

3¿Qué desafío surge? Se requiere el desarrollo de infraestructura para descubrir recursos de redes y de recuperación altamente distribuída. Sobre todo esta infraestructura necesitará ser manejada por quienes entiendan de las necesidades y usos de la información. Una cita a menudo repetida en los listados de bibliotecas, dice que la Internet es el lugar para encontrar una respuesta en tres días  para una cuestión que tomaría tres horas en una biblioteca. Adelantarse con información rápida y sin importancia no es asegurar evaluación y autoridad. Falta mucho trabajo por hacer antes que Internet tenga la coherencia y familiaridad con el usuario de una biblioteca.

MITO 2: EL MITO DE SOLO UNA BIBLIOTECA DIGITAL ÚNICA O UNA VENTANA:PUNTO DE PARTIDA DE COLECCIONES DE BIBLIOTECAS DIGITALES.

Nicolás Negroponte, un gurú del conocimiento digital, fue llamado por el Congreso de los Estados Unidos para organizar un "depósito digital" simulando cambiar la Biblioteca del Congreso de un "depósito" a un " recuperador". Esta visión de la biblioteca es un sitio donde "el progreso bibliotecario podría caber en los bolsillos de los niños del mañana" y donde los ciudadanos puedan tener acceso  electrónico a las bibliotecas sin paredes, donde la información es accesible en cualquier lugar y a cualquier hora.2

¿Los desafíos a esta visión? Aún a pesar del utópico punto de vista de Negroponte, los modestos movimientos hacia el incremento de colecciones y servicios digitales serán afectados por el futuro del Copyright y regímenes de licencias, así como los costos prohibitivos de infraestructura de digitalización y de soporte técnico.

Pero será más importante el desorden del futuro digital, compuesto de la multiplicidad de los proveedores de información que compiten. Las Bibliotecas serán solamente un recurso de información. Los recursos de información primarios estarán guardados esencialmente por propietarios de colecciones. Las "Bibliotecas digitales  privadas" que son accesibles mediante suscripción o sobre la base de "pague por usar".

 Desarrollar estándares interoperativos para la ubicación y recuperación de la información en este ambiente altamente distribuída y heterogéneo será, un considerable desafío por derecho propio.

MITO 3: LAS BIBLIOTECAS DIGITALES PROVEERÁN ACCESOS MÁS EQUITATIVOS EN CUALQUIER LUGAR Y TIEMPO.

Deberá hacerse una gran cantidad de trabajo para convertir este mito en realidad. Podemos asumir que la red global de computadoras, Internet o algún descendiente, será el primer mecanismo distribuidor de información digital. El compromiso actual es un acceso equitativo por el hecho de que podríamos pensar que Internet no es tan omnipresente como la información impresa. Hay relativamente pocas conexiones fuera de los centros populares, el costo permanece alto y el acceso a Internet para una vasta mayoría demográfica del mundo en los países en desarrollo es el equivalente a tener el deseo de caminar sobre la luna. Además las conexiones que existen para mucha gente son lentas. Pero para que una biblioteca digital provea un acceso equitativo a la información es imperativo que tenga una disponibilidad universal que es característica del sistema de teléfonos y también de las redes.

En el futuro los complejos recursos multimedia y los servicios, requerirán software y hardware especializados, entonces sólo un limitado número de estaciones de trabajo podrán realmente acceder a la información. Los límites de la extensión de banda y la baja velocidad de transmisión pueden dificultar el efectivo acceso a la información para muchos usuarios.

Los proyectos para un acceso equitativo a las colecciones y servicios digitales parecen incrementar su problemática, dado los inmensos obstáculos técnicos y legales que involucra. La Reforma del Copyright será un lento proceso y es un potencial detractor a la impronta de la Biblioteca Digital. Las tecnologías, como base entre computadoras y para el almacenamiento y procesos de la información, son variables dinámicas. Lo cierto es que el diligenciamiento de las bibliotecas digitales, traerá más complejidad como es la administración de licencias y acceso al usuario.

Podría ser considerable el impacto sobre accesos equitativos.

MITO 4: LAS BIBLIOTECAS DIGITALES SERÁN MÁS BARATAS QUE LAS IMPRESAS.

Una posición común entre los informes técnicos de costos de bibliotecas digitales es que lo digital es más barato que lo impreso. Esta controversia está lejos de ser establecida en hechos o en prácticas. A pesar de la existencia de ahorros en muchos proyectos bibliotecarios, especialmente donde son usadas estrategias sustitutivas, las cuales reemplazan series de títulos seleccionados con el servicio de distribución de documentos, el análisis de costo/beneficio de la relación de este cambio permanece poco claro. En algunos casos el cambio a las series electrónicas puede ahorrar dinero a las bibliotecas compensando el costo a los usuarios quienes tienen que hacerse cargo de la distribución del documento.

Además los costos de "hecho digital" son sustantivos. Muchas bibliotecas ahora dedican recursos significativos para la infraestructura de los software y hardware. Estos gastos irán creciendo - se requerirá nuevo hardware, más licencias para hardware, el incremento de la infraestructura de la administración y su entrenamiento. Y estos costos nacen de bibliotecas que están adquiriendo solamente material digital y tienen servicios electrónicos limitados. Estas instituciones que aspiran al desarrollo de colecciones y servicios digitales pueden esperar un "plus" (o ventajas) en el diseño, digitalización y costos de implementos. ¿ El gasto presupuestario de las bibliotecas digitales involucra un decrecimiento en el presupuesto para las adquisiciones? ¿En conclusión, cuántas bibliotecas pueden permitirse el esfuerzo? Y a qué costo representarán la valiosa existencia de los servicios.

LA BIBLIOTECA DIGITAL: INTENTANDO EL DESAFÍO:

Crear una biblioteca digital “efectiva” plantea un serio desafío para la tecnología existente y la futura. La integración de los medios digitales en las colecciones tradicionales no será sencilla, como en medios anteriores (ej. Vídeo – audio – tapes) a causa de su naturaleza singular la información digital es menos preparada, fácilmente copiada y accesible a múltiples usuarios remotos y simultáneamente. Los procesos bibliotecarios tradicionales como el desarrollo de colecciones y referencia pensaron formar una base potencial para el trabajo de Bibliotecas Digitales, que tendrá que ser revisado y acondicionado, ajustándose a esas diferencias. Hablando de nuestro conocimiento acerca de bibliotecas como punto de partida, tal vez debiéramos empezar a examinar en mayor detalle los desafíos específicos.

DESCUBRIR RECURSOS:

La información en Internet se caracteriza por el hecho de que la información digital puede existir en distintos formatos y posiblemente en distintas versiones, en ubicaciones que aún no son fijas. Un documento o recurso puede existir en una ubicación de la red un día y desaparecer al siguiente. Servicios como Altavista y Yahoo y otros servicios de www. están incrementando su popularidad. Estos servicios de indización proveen un servicio de asistencia esencial a los usuarios para encontrar información. Pero los usuarios han notado que estos servicios están sobrecargados y que la obtención significativa de resultados puede ser frustrantemente evasiva.

El desarrollo de los servicios de indización está tratando de establecer un costo en el modelo de recuperación que permitirá unir habilidades con el crecimiento de la información en la Web. Actualmente esto es a través de publicidad. Pero no hay garantía de que este servicio provea alta calidad para el público en general, con retorno de inversión. Una razonable expectativa serán los niveles de los servicios establecidos. A un nivel básico nadie puede acceder a la base de datos sin cargo,pero los resultados pueden ser de utilidad limitada y la buena información será obstaculizada con el aluvión de la mala información. Las búsquedas no serán eficientes. Pero un alto nivel de usuarios, quienes pagan por un mejor servicio obtendrán beneficios tanto como el crecimiento de la búsqueda funcional, mejores algoritmos para una información calificada o mayor velocidad de acceso.

Presumiblemente los tecno-campesinos- parafraseando el famoso dichos de María Antonieta – están esperando para comer la “Torta Digital” Hay otras cuestiones importantes como si la tecnología existente puede escalar suficientemente para acomodarse al crecimiento del número de usuarios y el volumen en información en Internet. Los usuarios están descubriendo que, tal vez la calidad de información proveniente de bases de datos heterogéneas puede perderse en una

avalancha de resultados irrelevantes. Grandes bases de datos, representan el cuello de botella y puntos aislados de fracasos.

Los bibliotecarios organizan el conocimiento a través de procesos de análisis de tema y catalogación, creando información acerca de información o lo que es conocido como "metadatos". Un mayor desafío existe en el desarrollo de métodos y de identificación única y recuperación de información por red, en forma coherente, sin importar que formato hay o donde ellos residan. Los estándares de metadatos están aún en su infancia. Iniciativas e investigaciones como las del Dublin Core/ Warwick Framewok para metadatos, Govermment Information locator service (GILS) Y Uniform esource Characteristic (URC) son la promesa de caminos hacia delante. Pero los exámenes de muchos de los participantes de estos esfuerzos sugieren, que dada la complejidad del uso de metadatos, una solución al problema de descubrimiento de recurso global permanece distante.

Los bibliotecarios tienen otra función en la recuperación de recursos secundarios, en los cuales las tecnologías digitales juegan un pequeño rol. Este es en brindar un servicio confiable. Esta confianza y autoridad están basadas sobre la elección hecha por los bibliotecarios, evaluando la información como una parte del desarrollo de la colección y con un minucioso entendimiento de las necesidades de los usuarios. Los bibliotecarios no solamente crean caminos y guías para sus usuarios, ellos son los caminos y las guías.

DESARROLLO DE COLECCIONES DIGITALES.

8Los bibliotecarios tienen una considerable experiencia en digitalización, aunque la profesión tiene tendencia a llamar e esto algo más. La "conversión restrospectiva" de las tarjetas impresas de la biblioteca en máquinas lectoras de registros catalográficos representan uno de los primeros esfuerzos realizados en digitalización.

¿Qué se aprendió en el proceso? Una lección seguramente es que la reconversión de papel en digital es costoso e insume tiempo. El análisis del costo/beneficio a bibliotecarios y usuarios para el mejoramiento del acceso bibliográfico estableció el beneficio del gasto, pero se reconoció que los costos involucrados fueron mayores que los previstos.

Algunos tipos de medios revelan ser más adecuados por si mismos para la digitalización que otros. Las Colecciones fotográficas,los recursos bibliográficos, las colecciones estadísticas y aún algún tipo de literatura periodística son posibles de digitalización. Otros materiales como mapas y libros pierden la posibilidad de digitalización. Se necesita un considerable estudio de las necesidades usuarias: cómo ellos usan la información y si los formatos digitales sirven efectivamente.

Asumir grandes iniciativas en digitización sin un conocimiento fundamental de las necesidades del usuario "es poner el carro delante del asno". Ser digital no es necesariamente equiparable con ser útil.

En un área de dificultad para obtener recursos, cuestionar la eficacia de asumir el costoso proceso de digitalización de materiales de colecciones especializadas que pueden apoyar un grupo de académicos es, no sólo legítimo sino también esencial. Es posible que algunos esfuerzos crearán colecciones de lo que es esencialmente información agotada, de bajo valor de mercado, de limitado interés y utilidad y cuya circulación no es mayor de su equivalente en papel o microfilm. Puede ser, que la información más importante, que los pobres de los países necesitan no estén en las bases de datos. Las bibliotecas proveen un nivel de materiales en distintos formatos para servir a una particular clientela. Como la explosión de la información continúa en expansión, el material digital será agregado a las colecciones, de libros, revistas y materiales audiovisuales, a los que las bibliotecas tienen acceso en la actualidad. Pero esto es sólo un crecimiento aparente, para muchos bibliotecarios las bibliotecas no reemplazarán los viejos medios, como los libros con nuevos medios digitales, Mejor dicho, cuando estén establecidos, existirán como complemento de las colecciones existentes.

Las razones por las cuales esta sustitución no ocurrirá fácilmente son muchas: resistencia de los usuarios, limitaciones de uso, diseño de producto digital inferior, o no ser medianamente efectivo para satisfacer los requerimientos usuarios.

El desafío aquí será: Abarcar ambos materiales, impreso y digitales y proveer una visión coherente de una gran colección de información. 3

PRESERVACION

Si asumimos que en las bibliotecas es posible construir y/o adquirir algunos tipos de colecciones digitales, permanece exixtiendo un desafío significativo inherente a la preservación de estas colecciones. Las bibliotecas pre-digitales se preocupan por controlar el efecto climático y la desacidificación de los libros, pero la preservación de

la información digital hará que estos problemas que demandan tiempo y dinero sean más sencillos. Por ejemplo, los medios de almacenamiento digital son “frágiles”, con una vida útil limitada. Peor aún, la información digital en aquellos medios de almacenamiento sería inutilizable por obsolescencia de tecnología, aún si ellos sobrevivieran. El hecho es como la tecnología de información evoluciona, los sistemas más viejos desaparecen llevándose con ellos la habilidad de leer la información que tenían.

Para preservar la información digital, la información sobre harware digital y la configuración de software que se utiliza, se requirirá la actualización regular o los cambios a sistemas más corrientes. Informe del Grupo de Trabajo sobre Archivo de Información Digital sugiere que los cambios rápidos en las formas de grabación de la información, en los formatos para almacenamiento y en las tecnologías de uso amenazan tornar la vida de la información en la era digital como, copiando la frase de Hobbes, “malévola, bruta y corta”.4 Aún no han sido establecidos modelos de costo de  puesta al día regular de los datos electrónicos. La función de la preservación digital puede ser intentada en todas las colecciones digitales. Incluso bibliotecas que normalmente no tienen un interés significativo en la preservación, encontrarán que las colecciones digitales requieren puesta al día y cambio a nuevos sistemas para mantener su accesibilidad. a obsolescencia tecnológica, el cambio de la información digital y las decisiones legales y organizativas ponen a prueba los “límites de la tecnología digital”. No hay normas de preservación para la información digital.

Las bibliotecas tienen una cultura de compartir materiales bien establecida . Esto ha tornado la forma de consorcio, o registro de catálogo colectivo? compartido?  o suscripción de revistas, préstamo recíproco y acuerdos de préstamo interbibliotecario, programas de conservación y la creación de listas únicas. Ello se ha sido llevado a cabo a través de muchas asociaciones, consorcios, proyectos cooperativos y otros acuerdos formales e informales para compartir recursos.

Ninguna biblioteca por sí sola puede responsabilizarse de “hacer todo”. La misma modalidad de recursos compartidos será necesaria en la próxima era digital. Por ejemplo, en Estados Unidos las bibliotecas han comenzado a crear estrategias para compartir la información digital. La Federación Nacional de Bibliotecas Digitales,en EE UU, compuesta de la mayor cantidad de bibliotecas de investigación y archivos, junto con la Comisión sobre Preservación y Acceso están trabajando para desarrollar una estrategia de financiación coordinada. Además formulan cursos de acción selectivos para recoger información electrónica en los Estados Unidos. Sin tales arreglos no sería posible asegurar que los terabytes de la información digital esparcidos alrededor de las redes (informáticas) sean recogidos, ordenados y preservados. En Canadá, la Iniciativa de Liberación de Datos es un esfuerzo cooperativo de las universidades canadienses para aumentar el acceso a las bases de datos estadísticos de ese país, a través de licencias conjuntas y convenios de acceso.

Los bibliotecarios argumentan que si no enfatizamos ahora el término biblioteca en la frase “biblioteca digital” y construimos colecciones que puedan ser preservadas, las futuras generaciones, observarán esta época como una Edad digital oscura, un tiempo en que de algún modo el registro del conocimiento humano se perdió. En el informe final del Grupo de Trabajo sobre Archivo de Información Digital, la primera de las conclusiones generales fue que “la primera línea de defensa contra la pérdida de información importante se basa en los creadores, proveedores y propietarios de la información digital”.5 ¿Los bibliotecarios son la segunda línea de defensa? Podemos y  debemos confiar nuestro legado electrónico a creadores, proveedores y propietarios de información digital, cuyo interés en preservar la información dure solamente mientras tenga valor de mercado, materiales que pueden desaparecer cuando ese valor se aproxime al cero?.

ADMINISTRACION DE LA BILIOTECA DIGITAL

Peter Graham, de las bibliotecas de la Universidad de Rutgers, sugiere que para la implementación de una Biblioteca Digital de Investigación, serán necesarios  compromisos organizaciones, fiscales, e institucionales a largo plazo. Las tareas técnicas son “las más fáciles de resolver, ellas sólo costarán dinero, los compromisos institucionales serán mucho más difíciles de conseguir”.6 El informe final del Programa Universitario de Licencias (TULIP) provee evidencia para respaldar la importancia de este compromiso.

Políticas, falta de prioridades y responsabilidad pueden causar grandes demoras y hacer fracasar el proyecto en algunas de las universidades del TULIP.

La gestión de la infraestructura técnica para los servicios de una “biblioteca digital” será obstáculo significativo para la mayoría de las bibliotecas, especialmente con presupuestos en vías de disminución y aumento en los costos de mantenimiento de colecciones. El TULIP es un importante proyecto entre la editorial Elsevier Science y nueve importantes universidades norteamericanas para probar sistemas de entrega a domicilio de publicaciones periódicas electrónicas por medio de la red.

Recientemente fue dado a conocer su informe final, en él concluye que el manejo local de grandes colecciones digitales, es más difícil y más caro que el manejo de una colección impresa similar.7

DERECHOS DE AUTOR Y LICENCIAS

Si las bibliotecas comienzan a coleccionar sistemáticamente información digital en gran escala, la provisión de acceso efectivo podría ser cuestionable. En realidad, el derecho de autor podría evitar que las bibliotecas provean acceso directo a la información digital que ellas reúnen.

Los interrogantes sobre los derechos de autor deben ser gestionados de tal manera que la información digital pueda ser creada y distribuída a través de las “bibliotecas digitales” de una manera equitativa tanto para los productores de información como para los consumidores. Los derechos de autor podrían volverse una barrera insuperable para el desarrollo de las colecciones digitales.

Existen indicadores que los proveedores de contenidos, descontentos con los beneficios que les ha provisto la ley de derechos de autor, volverán a negociar una ley.

Las bibliotecas están ya experimentando la carga administrativa que significa la gestión de la licencia de sitios para información electrónica, tales como CD-ROMs y archivos de datos. Las licencias generan proveedores de contenidos con un fuerte mecanismo para controlar la transmisión y uso de la información. Esto produce la movilización de información desde un dominio donde se permite que las ideas fluyan públicamente a un dominio donde este flujo está controlado por el proveedor.

Existe un inquietante aumento de la creencia entre los miembros de la comunidad bibliotecaria que los cambios en los derechos de autor afectarán en forma adversa la capacidad de las bibliotecas para proveer colecciones digitales y servicios.

El sentimiento de disconformidad de los bibliotecarios está justificado. Sólo basta considerar lo establecido por el Consejo Internacional de Editories y Derecho de Autor referente a las colecciones de las bibliotecas digitales para percibir el desafío que enfrentan los bibliotecarios:

“Muchas bibliotecas nacionales y regionales contemplan digitalizar sus colecciones impresas, para facilitar una biblioteca virtual que pueda proveer servicio a usuarios a distancia, y facilitar el compartir recursos. Tal concepto destruirá no sólo el incentivo para crear nuevos trabajos protegidos por los derechos de autor, sino también los beneficios de los trabajos ya existentes que provee la inversión en nuevos trabajos por autores y editores”.8

Los proveedores de información, como los editores, ven que las bibliotecas  y ellos mismos comparten la misma base de consumidores. Los editores ven a los bibliotecarios como amenazas para su mercado. Lo que se establece entre los editores es una sensación de estar en el mismo negocio que los bibliotecarios:

“Las bibliotecas dejarán de ser el único depósito de material impreso. Las bibliotecas dejarán de ser los únicos medios  obtener información de archivo. En algunas áreas las bibliotecas podrán completar su función dedicándose a diversos servicios electrónicos y en otros en que ellas tendrán roles más activos”.9

Es importante recordar que un “usuario” no es lo mismo que un “cliente” y acceder a Información pública no es un producto. Aquí radica una diferencia fundamental entre bibliotecas y proveedores de información comercial.

Bajo condiciones restrictivas de uso impuestas por contrato o por alguna legislación sobre derechos de autor, las “bibliotecas digitales” no podrán satisfacermuchos de los imperativos de información “en todas partes y en todo momento”. Las bibliotecas serán requeridas para otorgar garantías razonables a los proveedores de contenidos en cuanto a la estabilidad de sus licencias, y que la distribución de materiales con derechos de autor sean restringidos a usuarios particulares o a ciertos lugares. Es aún probable que los usuarios deban concurrir al edificio de la biblioteca, dado que las colecciones digitales sólo pueden estar disponibles en dispositivos especiales o requerir equipamiento específico para acceder a los materiales.

COSTO

La información nunca ha sido realmente gratuita. Siempre hay un costo en su creación, su producción y su distribución. Las bibliotecas públicas de acceso gratuito y mantenidas a través de los impuestos, no muestran el costo real de la información para los usuarios y esto es apropiado donde las bibliotecas son consideradas como un bien público. Las “bibliotecas digitales” introducen nuevas e inciertas realidades económicas y relaciones entre ellas. Donde los costos de acceso a la información estuvieron ocultos para los “usuarios”, ahora la era digital parece requerir “clientes”, a los cuales se les solicitará el pago de derechos de acceso a los servicios digitales y colecciones. Un supuesto importante de la era de la información es que ésta estará al alcance de todos, por el pago de un arancel. Este supuesto va en contra del espíritu que subyace en las bibliotecas. Sería una cruel ironía que la propia tecnología que sostiene tantas promesas de proveer acceso a la información digital en masa, termine restringiéndolo sólo a los pocos que puedan darse el lujo de pagarla. Lo que es accesible para algunos usuarios significa que no lo es para muchos otros. Las “bibliotecas digitales” pueden ser servicios y colecciones corporativas de propiedad privada a los cuales pueden ser aplicados suscripciones, pago por uso, o aranceles de licencia. Las bibliotecas ya tienen un anticipo de este futuro al luchar con las licencias restrictivas para el uso de las cintas de datos y CD-ROMs. Frecuentemente se les solicita a los usuarios el uso de materiales digitales “on site” para satisfacer los  requerimientos contractuales de los proveedores de información. El informe final de TULIP sugiere que “el armado de las bibliotecas digitales será un proceso lento y costoso” y disponer fondos adicionales para este objetivo “no será una decisión trivial”. Las “crudas realidades económicas” son tales que el desarrollo de la colección digital acarrea costos elevados para su implementación, licenciamiento, promoción, desarrollo y mantenimiento de la infraestructcura técnica. Además, el informe sugiere que la decisión crítica no resuelta es “cómo realizar la tarea de transición a las bibliotecas digitales en forma económica”.10

Los modelos económicos para poner en funcionamiento la “biblioteca digital”, en términos de costos reales y beneficios, no han sido articulados ni establecidos claramente.

CONCLUSION:

Repensar Bibliotecas Digitales, reiventar Bibliotecas. La información digital es, y será, tratada en forma diferente que la asada en soporte papel. Parece que en el futuro cercano, los términos de accesibilidad, las condiciones de gestión y la colección de información electrónica no serán  determinados por la profesión bibliotecaria en el contexto de los servicios bibiotecarios tradicionales, sino por profesionales de la información trabajando para maximizar réditos en empresas de recursos de información. El hacer la distinción entre “bibliotecas digitales públicas” y “bibliotecas digitales privadas”, se convertirá en una  consideración cada vez más importante.En la opinión de algunos bibliotecarios, una “

biblioteca digital” realizaría todas  las tareas que las bibliotecas adicionales hicieron por cientos de años y jugaría el mismo rol esencial que siempre ha jugado en la sociedad. Del mismo modo, averdadera “biblioteca digital” se construirá sobre el principio ético central de la biblioteca: existir/á como un área común de información sustentable que permite el libre acceso a una amplia variedad de materiales que expresen distintas  opiniones y puntos de vista. La única diferencia es que la “biblioteca digital” actúa en un soporte  electrónico.Desde esta perspectiva, una “biblioteca digital” debería incluir una colección de objetos digitales, pero abarcaría mucho más que dicha colección. Una “bibliotecadigital” también incluiría todos los procesos y servicios del desarrollo, manejo y gestión de la colección, análisis de temas, creación de índices, tareas de referencia y preservación, que son el esqueleto y el sistema nervioso de las bibliotecas actuales.

Estos son los procesos y servicios invisibles en una biblioteca bien llevada y que por lo tanto se dan por supuestos.

Si bien esta perspectiva de la “biblioteca digital” es predecible por la existencia de bibliotecas modelo, se mantiene en ella un anacronismo. Como se ha sugerido,los costos, las tecnologías, las consecuencias legales y la administración de las“bibliotecas digitales” van en contra de lograr esta vieja visión paradigmática.

Una importante consecuencia de la revolución de la información es que los costos de su organización están comenzando a igualar a los costos de producirla. Una cantidad de expertos en tecnología han sugerido que el ambiente futuro de la información electrónica debería basarse sobre una “característica que depende de la abundancia antes que de la escasez” de información. En esta perspectiva, el contexto y no el contenido será buscado para evaluar. “El futuro no pertenece ni a los mecanismos de transmisión ni a los contenidos” postula Paul Saffo, del Instituto para el Futuro, “pero sí a aquéllos que buscan, analizan la información e inventan herramientas sensibles a las que podremos atenernos a través de las inmensidades del ciberespacio”. Pero aquellos que controlemos las herramientas que sean útiles, que sirvan para buscar o filtrar, tendremos confianza para navegar en el ciberespacio.

Esther Dyson, una comentarista bien considerada en desarrollos tecnológicos, concuerda con esa opinión. El valor cambia a partir de la transformación de los bits antes que los bits en sí mismos, a los servicios, a la selección de contenidos, a la presencia de otras personas y a la seguridad de la autenticidad de la información confiable acerca de las fuentes de bits y sus flujos futuros.

Los bibliotecarios deberían sentirse alentados por este futuro. Las computadoras sólo manipulan números, es el ser humano quien los relaciona con significado. Los bibliotecarios les proveen el contexto a los usuarios. Aunque lo fundamental de las colecciones bibliográficas comienza a cambiar y a estar ubicado en las “bibliotecas digitales” privadas de editores y propietarios de contenidos, el valor  de los bibliotecarios que puedan efectivamente transformar datos en conocimiento,será superior. Una biblioteca ha sido siempre más que un edificio conteniendo libros, o una computadora en red llena de documentos. El algunos aspectos, las “bibliotecasdigitales” han estado usando tecnología por años para facilitar el acceso a la información y la referencia telefónica podría ser considerada fácilmente un tipo de servicio de la “biblioteca digital”. Siguiendo la dirección sugerida por Esther Dyson, los bibliotecarios podrían aceptar de buena gana la “depreciación de los capitales y propiedad intelectuales”, es decir colecciones digitales, mientras se encuentra una mayor apreciación en los “procesos intelectuales y servicios” que una “biblioteca  digital” podría proveer.Una visión diferente del futuro podría ser aquella en la que una “ bibliotecadigital” es más parecida a un “centro de información”, donde un complejo sistema de  profesionales expertos en facilitar el acceso a la información y actuar como intermediarios a una variedad de fuentes (digitales o no). Estos bibliotecarios digitales/trabajadores del conocimiento imbuidos en la ética de la equidad de acceso, podrían funcionar como intermediarios bien entrenados en un ambiente de información heterogéneo (ambiente que si bien no es abiertamente hostil para los usuarios, es ciertamente confuso) para encontrar y dar sentido a las masas de datos para sus usuarios. El conocimiento que los “bibliotecarios digitales” hacen llegar a  este ambiente informativo podría darle sentido a una multiplicidad de colecciones digitales, en soporte papel y recursos, proveer acceso a una red de contactos claves, identificar estrategias de costo efectivo para recuperación de la información y asistir a los usuarios en la publicación y creación de nueva información.

El acceso abierto a la información es el principio que radica en el corazón de la biblioteca moderna, digital o de cualquier otra forma. Este es el principio que debe ser sostenido contra las múltiples fuerzas que podrían disminuir su capacidad de esclarecimiento. Pero tal vez, el acceso abierto a la información no signifique en el futuro estantes abiertos y colecciones digitales. Es posible que el principio pueda cambiar ligeramente a “acceso abierto al conocimiento”. ¿Un principio que sugiere un derecho a servicios profesionales públicamente accesibles que pueden guiar a los usuarios a través de los flujos de información y mediar en la sobrecarga de información?. No es posible que el valor de las bibliotecas no esté en las colecciones sino en los bibliotecarios? En un ambiente tecnológico turbulento, tal vez se necesite un cambio de escenario. Será vital para el futuro de la profesión reenfocar la atención de los bibliotecarios y los recursos del desarrollo de las “bibliotecas digitales” aldesarrollo de “bibliotecarios digitales”. Ha llegado el momento de invertir en personas  y no en tecnología. Algo central en la visión de la nueva biblioteca digital es un bibliotecario digital/trabajador del conocimiento que se dedique al público.

REFERENCIAS:

1) Klapp Orrin. Overload and Boredom:Essays on the quality or life in the information society. New York: Greenword Press, 1986.

2) Nicholas Negroponte. " A Bill of Writes"Wired. 1995.

3) Lynch c. And García-Molina H 1995. Interoperatibility. Scaling, and the digital Libraries Research Agenda: A report on the May 18-19, 1995 HTA Digital  Libraries Workshop, August 22. 1995. URL: http://diglib.stan.ford.edu/diglib/pub/reports/iita-dlw/main.html

4) Task force on archiving of Digital information. Preserving Digital information:final report and Recomendations. 1996 URL: http://lyra.rlg.org/ArchTE

5) Ibid.

6) Grahan Peter. The Digital Research Library: Tasks and Commintments.Proceeding of Digital Libraries'95 Austin, Texas, June 11-13 1995. URL: http://www.esdl.tamu.edu/DI95/

7) Elsevier Science. TULIP Final Report. July 1996. URLÑ http://www.elsevier.nl:80/homepage/about/resproj/tr menu.htm

8) International Publishers Copyright Council IPCC Statement: libraries, Copywright and the Electronic Enviroment. April 22, 1996.

9) Ibid

10) Elsevier Science opcit

11) Saffo Paul ' It's the Context, Stupid' Wired 1994.

12) Dyson, Esther. " Intellectual Value" Release 1.0 December 1994.

• Tren Kuny is a consultant for the IFLA UDT Core Programme and can be

contacted al Global Village Research, Hull, Québec, Canada e-mail

terry.kuny@xist.com

• Gary, Cleveland is Programme Officer at the IFLA UDT Core Programme and can be contacted at Infomation  technology Services, National Library of Canada, 395 Wellington Street, Ottawa, Ontario KIAOA4, Canada fax: 1.819.9946835; e-mail: gary.cleveland@ifla.org

 

1Kuny, Terry; Cleveland, Gary. The Digital Library : Myths and Challenges. p.32-37.

En: INFOLAC: boletín trimestral del Programa Regional para el Fortalecimiento de la

Cooperación entre Redes y Sistemas Nacionales de Información para América Latina

y el Caribe. V.12, Nº4 (oct -dic, 1999).

TRADUCCION Jorge Duarte – Nora Grille

ALFABETIZACIÓN PARA EL SIGLO XXI: NUEVOS SIGNIFICADOS, NUEVOS DILEMAS

ALFABETIZACIÓN PARA EL SIGLO XXI: NUEVOS SIGNIFICADOS, NUEVOS DILEMAS

por Alicia Vázquez de Aprá

“Con la aparición de las computadoras el abismo que ya separaba a los alfabetizados de los no alfabetizados

 se ha ensanchado aún más: algunos ni siquiera llegaron a los periódicos, los libros y las bibliotecas,

 mientras otros corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes”.

Emilia Ferreiro  

 Una de las áreas de debate de fin de siglo parece girar en torno al concepto de alfabetización. Tradicionalmente se empleó este término para dar cuenta de la capacidad de los individuos para codificar y decodificar textos escritos. Sin embargo, actualmente se habla de alfabetización científica, alfabetización informática, alfabetización tecnológica, incluso de alfabetización emocional; notable ampliación semántica del término que indudablemente coloca a la educación frente a nuevos desafíos.

Ha sido extenso y fructífero el camino recorrido en el siglo pasado, provocando avances importantes en los estudios acerca de la inteligencia y de los desarrollos tecnológicos que han modificado las formas de pensar, actuar, producir y crear. Igualmente relevantes son las reflexiones que dan cuenta de las cuestiones pendientes que tendremos que seguir analizando, atendiendo a una necesidad impostergable de conectar la tarea en las escuelas a este movimiento de ideas, intentando rescatar su potencial para la innovación pedagógica.

Los artículos que son objeto de este comentario se ubican en esa línea de argumentaciones y constituyen aportes valiosos desde el punto de vista de la enseñanza y el aprendizaje en el contexto de las aulas de las instituciones educativas.

Los dos trabajos que tratan el problema de la inteligencia coinciden en destacar los desarrollos teóricos recientes que superan las limitadas concepciones vinculadas a la medición de conductas empíricamente observables. Estas contribuciones resultaron en una complejización del concepto al involucrar nuevas dimensiones en el comportamiento inteligente al tiempo que rescatan su especificidad en relación al contexto sociocultural del individuo y, particularmente, al ámbito de la clase escolar. En este sentido adquieren importancia nuevos enfoques como la Teoría de las Inteligencias Múltiples o de la Inteligencia Emocional, en los que no pueden estar ausentes, como acertadamente señala Danilo Donolo, las investigaciones acerca de la creatividad las cuales forman parte de la perspectiva educativa de la psicometría.

Entre los numerosos interrogantes que presenta el artículo de Donolo, me gustaría destacar la preocupación del autor por el problema de la medición, tanto desde el punto de vista ético como técnico, de las características psicológicas humanas en relación a la educación. Desde esta perspectiva reflexiona acerca de los medios y los fines de la medición educativa advirtiendo de la necesidad de valorar las habilidades individuales de acuerdo a criterios múltiples y con instrumentos refinados, dirigidos a los problemas propios de la realidad y de la escuela, que reflejen respuestas a actividades de enseñanza y aprendizaje específicas. Sostiene su posición el análisis de los rasgos que definen las sociedades actuales, caracterizadas por vertiginosos cambios que configuran ambientes disímiles en relación a las posibilidades y limitaciones de desarrollo de las personas, agudizando las diferencias entre ellas y resultando en comportamientos cada vez más específicos, dependientes de las situaciones en las que se constituyen. Atender a la singularidad de las capacidades individuales parece ser una cuestión acuciante y todavía no resuelta y deja planteadas muchas dudas respecto de si es adecuado al momento presente seguir utilizando la denominación “tests de inteligencia” cuando se trata de evaluar, desde el punto de vista psicoeducativo, fenómenos que son a la vez complejos y peculiares.

En el artículo de María Belén Martinasso y Mariela Signorile se cuestiona el concepto de inteligencia que predomina en las escuelas y puntualiza un aspecto de la conducta inteligente que quizás haya sido algo descuidado. En base a la Teoría de la Inteligencia Emocional, subrayan la necesidad de un equilibrio entre razón y sentimientos y la importancia de utilizar la emoción de manera inteligente, cuestión de relevancia en los ambientes educativos, ya que supone la posibilidad de perseverar en los esfuerzos para realizar una tarea, tolerar la frustración frente al fracaso, permanecer automotivados a pesar de las dificultades, conservar la curiosidad y el interés intrínseco por el aprendizaje.

El valor de este planteo radica en las implicancias educativas y sociales en relación al desarrollo de la alfabetización emocional. Por un lado se sostiene que es posible enseñar y aprender el manejo adecuado de la emoción; la instrucción emocional podría contribuir a solucionar algunos de los serios problemas de aprendizaje que se manifiestan en las aulas, entre ellos, la repitencia y la deserción. Por otro, ofrecer posibilidades para mejorar la capacidad emocional constituiría un modo de prevenir graves problemas sociales que se acrecientan en la medida en que las sociedades se complejizan, como la drogadicción, el alcoholismo y la violencia. Desde este análisis, las autoras, a modo de interrogante, expresan los desafíos que deben enfrentar los educadores para responder a esta nueva manera de entender el comportamiento inteligente.

Las nuevas dimensiones involucradas en el concepto de inteligencia exigen ampliar los contenidos de la enseñanza formal para responder a la alfabetización en tanto nueva categoría conceptual adaptada a las demandas del siglo que se inicia, en la que no pueden estar ausentes las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ya que actualmente la posibilidad de aprender está estrechamente vinculada a los formatos representacionales que ellas nos ofrecen. Pero el aprovechamiento pedagógico racional y efectivo de las nuevas tecnologías depende de un proyecto educativo que les otorguen sentido, atendiendo siempre a los valores y objetivos de la educación y al mejoramiento de la calidad de los procesos educativos.

Estas opiniones se ubican en la línea de argumentos de Salomon y colaboradores (1992) quienes afirman que el poder real de la tecnología radica en su capacidad de redefinir y reestructurar de forma fundamental lo que hacemos, llegando de esta manera a concebirla como una herramienta para pensar. No es suficiente la incorporación de computadoras en las escuelas si con ellas los estudiantes realizarán las mismas tareas que antes hacían sin ellas. Si bien constituyen instrumentos poderosos de aprendizaje, interesan como un medios y no como un fin en sí mismos. Como dice Gardner (2000 :43), “El ordenador puede presentar ejercicios puramente machacones o estimulantes enigmas científicos; también puede educar, ilustrar, entretener e informar, o embotar la percepción, incitar al consumismo y reforzar estereotipos étnicos”.

El artículo de Silvia Elstein resulta particularmente sugestivo al promover la reflexión acerca de los cambios necesarios para que la incorporación de las nuevas tecnologías tenga sentido educativo. Cambian los entornos didácticos, los cuales deberán organizarse en función de materiales diversos en lugar de apelar a documentos únicos predominantemente impresos; cambian las posiciones clásicas del docente-transmisor y del alumno-receptor dependiente de la información que otros deciden proporcionarle; cambia la actitud hacia el aprendizaje enfatizando la búsqueda independiente de datos, como así también selección y organización de la información, el descubrimiento, la reflexión y la resolución de problemas; cambia la relación del estudiante con el conocimiento, asumiento su protagonismo en la estructuración de conceptos en lugar de conformarse con la acumulación de ideas; cambia el tipo de interacción docente-alumno, estableciendo una nueva forma de relación en la cual la presencia cara a cara ya no es indispensable en todo momento; cambian, en fin, tanto las modalidades instructivas como las estrategias de aprendizaje conducentes ambas a adoptar variados tipos de representación como diferentes vías de acceso al conocimiento y estimuladoras de los procesos superiores del pensamiento.

No resulta simple asumir las importantes modificaciones que las puntualizaciones anteriores por cierto no agotan. Una cuestión que no es posible obviar en este planteo refiere a la necesidad de preparación de los docentes en el uso de las nuevas tecnologías para posibilitar su integración auténtica a la cultura escolar. Pero, lo que aún es más importante, en los espacios de formación de maestros y profesores sería conveniente pensar qué está ocurriendo actualmente en la realidad de las aulas y las escuelas. ¿Qué posibilidades de acceso, manejo y utilización de los medios tecnológicos tienen los sistemas escolares de sectores periféricos en donde se concentra la mayor parte de la población?

Siempre preocupada por el problema del analfabetismo, Emilia Ferreiro (1996 :23) dice que “con la aparición de las computadoras el abismo que ya separaba a los alfabetizados de los no alfabetizados se ha ensanchado aún más: algunos ni siquiera llegaron a los periódicos, los libros y las bibliotecas, mientras otros corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes”. Si la distribución de recursos y bienes educativos no resulta equitativa, ¿no estamos profundizando esa brecha promoviendo nuevas formas de discriminación?.

En los nuevos sentidos del concepto de alfabetización se entrelazan cuestiones no sólo educativas, sino también culturales, sociales y políticas. Todas ellas generan los dilemas que emergen de la pregunta acerca de la responsabilidad que le cabe a la escuela pública en relación a la formación de los alumnos que ahora transitan el sistema educativo como ciudadanos activos y plenos, conscientes de sus derechos y obligaciones, comprometidos en la construcción de una sociedad más justa y auténticamente democrática. Esto significa también alfabetizar para el siglo XXI.

Referencias

Ferreiro, Emilia 1996 La revolución informática y los procesos de lectura y escritura. Lectura y Vida (4) :23-30.

Gardner, Howard 2000 La educación de la mente y el conocimiento de las disciplinas. Paidós. Barcelona.

Salomón, Gavriel; David N. Perkins y Tamar Globerson 1992 Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana en las tecnologías inteligentes. Comunicación, lenguaje y educación 13 :6-22.

  

                                                                                                                                                   

Alfabetización: del Concepto a la Práctica Pedagógica

“La alfabetización (...) y la pos-alfabetización implican esfuerzos en el sentido de una correcta comprensión qué es la palabraescrita, el lenguaje, y sus relaciones con el contexto de quien habla y de quien lee y escribe, comprensión por tanto de la relación entre ‘lectura’ del mundo y lectura de la palabra...” (Paulo Freire, A Importância do Ato de Ler, 1983)

Parece indiscutible que los niños de nuestra sociedad deban aprender a leer y a escribir. No obstante, si preguntamos a los padres y educadores el porqué y para qué alfabetizar, encontraremos con plena seguridad, respuestas vagas, a veces, incompletas, limitadas y hasta paradojales. Las expectativas de enseñanza de la lengua escrita, son tan imprecisas cuanto la propia comprensión de lo que significa alfabetizar. A despecho de las buenas intenciones, las prácticas pedagógicas resbalan en concepciones limitadas y, en ciertas ocasiones, equivocadas, modismos mal asimilados y métodos inadecuados. Además, tanto los procesos formales de enseñanza como los resultados por ellos promulgados no siempre valoran la "literacy", esto es, la condición de los individuos que, a partir de las múltiples experiencias de la lecto-escritura, incorporen la lengua escrita a las prácticas sociales (Kleiman 1995, Matencio 1994 y Soares 1998 ).

Siendo así, el objetivo de este artículo es contribuir a la reflexión acerca de las relaciones entre enseñanza y vida, postura pedagógica e intervención didáctica, procesos de aprendizaje y práctica escolar, fines y medios educativos. En síntesis, un esfuerzo de aproximación entre la teoría y la práctica en la búsqueda de posturas responsables en sala de clases y, sobre todo, de una enseñanza más ajustada a nuestros alumnos.

Con base en el entendimiento amplio del proceso de alfabetización, pretendo considerar los objetivos de la enseñanza de la lengua escrita y los procesos cognitivos propios de su conquista para delinear los frentes del trabajo pedagógico. Evidentemente, dada la complejidad del proceso de adquisición de la lengua escrita, las dimensiones aquí abordadas (objetivos, procesos cognitivos y frentes de trabajo pedagógico) no pretenden ser exhaustivas; son, sin embargo, una muestra de las dimensiones más significativas del proceso de alfabetización. El esfuerzo para su presentación y clasificación no es nada más que una invitación para que el profesor pueda vislumbrar, a través de la consideración de los elementos fundamentales, la “tela de la construcción del conocimiento” en su relación con las metas educativas y la práctica escolar.

1) Concepción de la lengua escrita y objetivos pedagógicos.

En las escuelas brasileñas, a menudo, la enseñanza de la lengua escrita aparece estrechamente vinculada a la vida estudiantil: leer para aprender y escribir para comprobar el aprendizaje A pesar que éste es un objetivo perfectamente legítimo (y hasta deseable) el énfasis atribuido a los fines típicamente escolares enmascaran el alcance de la conquista de la escritura, tornándola artificial y, muchas veces desprovista de significado, de sentido, o motivación. En contrapartida, cuando junto a la dimensión instrumental de la lengua, le atribuimos a la escritura la condición de legítimo conocimiento, la alfabetización deja de ser una etapa inicial y preparatoria de la escolaridad y asume definitivamente una razón más próxima de la vida y, por tanto, verdaderamente educativa: una conquista indispensable para el estudiante, fundamental para el ciudadano y esencial para el ser humano.

Es en el conjunto de las prácticas sociales que la escritura se manifiesta en la plenitud de su potencial, infelizmente no siempre accesible a todos los que aprenden a leer y a escribir, razón por la cual las prácticas de alfabetización, superando la esfera estrictamente pedagógica, se revisten de significado político. En el contexto de nuestra sociedad, alfabetizar es dar voz al sujeto, así como también propiciar medios críticos de participación social. Como una sublime construcción de la humanidad, la relevancia y vitalidad de la lengua escrita, se transparenta en múltiples usos, géneros y funciones: la comunicación, el documento, la previsión, el diagnóstico, el informe, la noticia, la ayuda a la memoria, la diversión, la traducción, la reivindicación, la información, la propaganda, la expresión afectiva, el devaneo... Asociadas a las otras formas de expresión, comunicación y representación simbólica (lo oral, el arte, la música, el sonido, el movimiento y los gestos), las prácticas de la escritura contribuyen para la unión definitiva del individuo con su mundo, con su entorno, en un proceso simultáneo de inserción social y constitución de sí propio.

Es, en este sentido, que se puede afirmar que la alfabetización, más que una simple técnica de asociar letras y palabras, se destaca por su enorme potencial educativo (Colello 1995, 2001 a) en la formación del:

a) hablante, ya que el proceso de la construcción de la escritura no sólo parte de lo oral como también acaba por re-dimensionarla (el sujeto que escribe, tiende a organizar mejor su habla);

b) “políglota”, aquél que “habla muchas lenguas”, entendido aquí como la posibilidad de comprender, dominar y usar las variadas formas del lenguaje, no necesariamente las lenguas extranjeras, sino los dialectos de una misma lengua y también los otros medios de expresión o de representación simbólica (dibujo, música, arte, mímica, etc.);

c) productor de texto, el “autor” que, además de poder escribir palabras y frases, posee la competencia para componer textos, enfrentando los desafíos de su producción, pero también gratificándose con la posibilidad de dar vida a sus pensamientos, ideas y fantasías;

d) intérprete, en procesos de lectura que, superando la mera decodificación, se guía por la búsqueda de sentido y, así rescata la dimensión dialógica del texto;

e) lector, aquel que además de comprender y “dialogar con el texto”, es capaz de descubrir el valor y el placer de la lectura en sus diversas posibilidades y situaciones;

f) revisor de texto, esto es, el sujeto que, habiendo comprendido las reglas y las arbitrariedades de la lengua escrita (conciencia metalingüística) y principalmente su valor en la decodificación y lectura, se coloca como agente y principal interesado en el proceso de autocorrección;

g) estudiante, por la multiplicación de los medios de aprendizaje y constitución de los hábitos de estudio;

h) investigador, por la amplísima posibilidad en la búsqueda del saber, atendiendo a la curiosidad, intereses y necesidades no necesariamente escolares;

i) ser-pensante, porque integra el proceso de construcción de la escritura al conjunto de experiencias que favorecen la constitución de sí, la organización del pensamiento, así como la posibilidad de interpretar y analizar ideas.

j) ser-social, en la medida que promueve nuevos medios de inserción social, sea por el desempeño de actividades funcionales de rutina (firmar el nombre, leer rótulos de productos anotar direcciones y teléfonos), sea por la posibilidad de intercambio con el mundo en manifestaciones conscientes y críticas.

2) Procesos cognitivos propios de la conquista de la lengua escrita.

Dirigida a tantos objetivos, la alfabetización requiere de un largo periodo de aprendizaje, que está lejos de agotarse en los primeros años de escolaridad. Lo que está en juego en esta trayectoria de construción cognitiva es la creciente toma de conciencia respecto de la lengua y de su papel en cuanto posibilidades de uso y formas de expresión cada vez más ajustadas a éstos. Desde el punto de vista educativo, la alfabetización forma parte del proceso de “despuntar del hombre”, lo que justifica la cuidadosa inversión pedagógica considerada en estrecha sintonía con el avance del conocimiento.

En este sentido, las investigaciones psicogenéticas (Ferreiro 1986 y 2001, Ferreiro y Palacio 1987, Ferreiro y Teberosky 1987, Goodman 1995, Ladsmann 1995, Teberosky 1990 y 1995, Teberosky y Tolchinsky 1996 ) y los estudios de la psicolingüística (Cagliari 1989, Cagliari y Cagliari 1999), describiendo las sucesivas etapas del proceso de adquisición de la escritura, han sido extremamente valiosas en el repaso de las prácticas de la enseñanza. El estudio de los procesos cognitivos acabó por demostrar que entre “lo que se enseña” y “lo que se aprende” hay una relativa disparidad de acuerdo al proceso interno (absolutamente personal) de asimilación. Por eso, el gran desafío de la enseñanza constructivista es considerar el punto de vista de cada alumno, entender cómo los individuos interpretan las informaciones y lidian con ellas, cómo asimilan y valoran las experiencias vividas dentro y fuera de la escuela y finalmente, cómo ellos progresan en las diferentes habilidades para conseguir leer, escribir, comprender, interpretar, componer...

En todo caso, lo que queda evidente es la complejidad de la construcción de la escritura, que lejos de ser un proceso monolítico, de progresión lineal, previsible y fácil de controlar por la acción pedagógica, se constituye en un verdadero enmarañado de funciones cognitivas, que avanzan bajo diferentes aspectos de la lengua a partir de concepciones, hipótesis, errores constructivos, conflictos y la asimilación (total, parcial o incluso desvirtuada) de informaciones. En la progresión erigida para el hacer y rehacer, construir y reconstruir, actuar y reflexionar, el joven aprendiz es siempre invitado a considerar nuevos puntos de vista y nuevas posibilidades de producción o de interpretación que emergen por el desequilibrio cognitivo y por el aprendizaje. Entre tantas esferas de la construcción de la lengua escrita, es posible relacionar:

a)   Construcción y fortalecimiento del universo simbólico en la práctica de múltiples formas de representación, incluyendo los juegos simbólicos, el habla, la escritura y la asimilación de formas de notación y simbolismo en campos específicos del saber tales como la matemática, la geografía, la historia, las artes, música, etc.

b)   Relación entre lo oral y lo escrito: lo que presupone el reconocimiento de esas diferentes formas de lenguaje y de sus variaciones para poder lidiar con las particularidades de ambos sistemas (la letra, la palabra, el párrafo, la puntuación, las reglas, la relación interlocutora del hablante o del autor del texto, etc.) asimilándolos y ampliando así su repertorio lingüístico.

c)   Usos de la escrita, esto es, comprendiéndola en sus múltiples papeles sociales tales como la documentación, la comunicación, la información, la prescripción, el registro auxiliar de la memoria, la diversión, la expresión de sentimientos, el listado, etc.

d)   Funcionamiento del sistema, proceso cognitivo que evoluciona a partir del descubrimiento del sistema de la escritura (las letras, la representación alfabética) a la comprensión de su carácter convencional (asimilación de reglas y arbitrariedades de la lengua), de modo que la adecuación del uso y la corrección de la escritura puedan convivir con la creativa aventura de la libre expresión.

e)   Relación entre fonema y grafía, teniendo en cuenta la forma compleja como las letras representan los sonidos (letras sin sonidos, fonemas con más de una letra, una letra con diferentes sonidos, un fonema con diferente grafías) y también el uso de símbolos o abreviaturas tan frecuentes en las lecturas cotidianas.

f)   Relación “todo–partes” en la escritura y la sistematización de sus variaciones cuantitativas y cualitativas, esto es, la comprensión de que la escritura es un todo constituida por unidades (la letra, la palabra, la sentencia o párrafo) dispuestos de una determinada manera. En ese proceso, el niño se enfrenta con hipótesis de cantidad (con cuántas letras se escribe) y de calidad (hipótesis presilábica, silábica, silábica–alfabética, alfabética y ortográfica), tomando en cuenta la diferencia inter (entre palabras) e intra figuración (en la misma palabra).

g)   Relaciones entre la lectura y escritura, lo que presupone: a) la comprensión de los actos relacionados a la lectura (leer en voz alta, leer silenciosamente, contar, comentar...) y a la escritura (escribir, dibujar letras, rayar, copiar, traducir...), b) la correspondencia de los enunciados leídos con los segmentos escritos en el texto (que, para el niño, pueden variar en sucesivas etapas: la no-correspondencia, la correspondencia parcial, la correspondencia modificada o la correspondencia plena) y c) la lectura en toda su complejidad, procesada por diferentes criterios y referencias visuales o no visuales: decodificar, anticipar, interpretar, comprender, etc.

h)   Relaciones entre imágenes y texto / dibujar y escribir, proceso cognitivo en el cual, a partir de la distinción entre los actos de dibujar y escribir, el niño descubre las posibles relaciones entre la imagen y el texto: la ilustración, la estética, la complementación de informaciones o la re-creación del contexto por el dibujo, etc. (Colello, 2001).

i)     Conocimiento de los portadores de texto en sus relaciones con funciones, géneros, estilos, componentes visuales y composición estética para la conquista de la postura de lector–productor consciente, autónomo y creativo, capaz de ajustar su producción a los objetivos pretendidos

3)   Directrices educativas y frentes del quehacer pedagógico.

Considerar los procesos cognitivos propios de la lengua escrita, buscando una sintonía en la relación enseñanza–aprendizaje significa colocar al alumno como centro (medio y meta) de la práctica pedagógica. Así, para evitar el “diálogo de sordos y mudos” en la sala de clase (el más típico ciclo vicioso del fracaso escolar), la interferencia del profesor, desde los primeros días de escolaridad, se constituye, según Cuberes (1997), en el “andamio” de la construcción cognitiva. Eso significa que, en vez de inculcar informaciones y controlar su evolución ( como en la típica enseñanza tradicional), cabe al maestro o profesor despertar intereses, fomentar la actitud reflexiva, apoyar el desarrollo, estimular el ambiente rico en experiencias o interacciones y promover la acción pedagógica que facilite la elaboración de nuevas ideas, concepciones e hipótesis. En esta perspectiva, es posible establecer algunos frentes de trabajo pedagógico no exclusivos, todos ellos fundamentales para la conquista de la lengua escrita:

· Actividades simbólicas: jugar a las casitas, dramatización, dibujo, mímica, maquetas, códigos, mapas, planos de casas, gráficos...

· Actividades de conocimiento y de fantasía como fuente y estímulo para escribir: investigaciones, vivencias de fantasías, historias, películas, visitas, paseos, estudios del medio, dinámicas para intercambio de informaciones... (al final, es preciso saber sobre lo que se va escribir ).

· Actividades técnicas, artísticas, matemáticas y científicas: pesar, medir, clasificar, poner en serie, agrupar, esquematizar, comparar, elaborar calendarios, tablas, gráficos...

· Actividades orales: seminarios, debates, teatro, contar y reproducir historias, reconstituir diálogos, discutir libros, debatir posiciones contrarias...

· Actividades de lectura : ruedas de historia, pseudo-lectura (fingir la lectura), lectura individual, en pares, en grupo, colección de revistas, periódicos, noticiero, lectura en diferentes medios de uso comunicativo (libros periódicos, envases, poesías, etc.)...

· Actividades de producción: pseudo–escritura (fingir que escribe), escritura con escribanos (hecha por otra persona), escribir en diferentes medios y con diferentes objetivos (escribir un libro, hacer periódicos, registros de actividades, escrituras libres individuales o colectivas)...

· Actividades con palabras: escribir su nombre, adquirir otras formas de palabras estables, bingo de palabras, juego de memoria, crucigramas, sopa de letras, rotular...

· Actividades con textos: buscar palabras o frases en un texto, cortar/ordenar los párrafos de un texto, ampliar/reducir textos, rehacer textos...

· Actividades con géneros: listas, poemas, invitaciones, cuentos, biografías, adivinanzas, relatos, cuestionarios, escribir desde diferentes puntos de vista, escribir en otro estilo...

· Actividades con imágenes: contar/escribir historias a través de dibujos o conjuntos de figuras, ilustrar un texto, escribir un título para una imagen, revistas de historietas...

· Actividades de corrección y de comprensión de las convenciones del lenguaje: jugar con letras/números, escritura/correcciones colectivas, auto-corrección, uso del diccionario, construir una gramática incipiente, trabajos de “traducción” de diferentes tipos de letras (de imprenta, cursiva), actividades lúdicas para corrección, deducción y sistematización de reglas, re-escritura de textos...

· Actividades de conciencia metalingüística: diccionario de términos regionales, investigar sobre las diferentes formas de hablar, los diferentes dialectos y formas de pronunciación o acento, imitar formas de hablar...

· Actividades de análisis y síntesis de la escritura (relación todo partes): asociar y separar letras de una palabra, re-crear palabras, anticipar cantidad o variedad de letras, juego de la horca, sortear letras o sílabas para intentar escribir palabras...

En la práctica, las actividades aquí sugeridas se complementan con el esfuerzo didáctico para crear alternativas de reflexión acerca de la lengua y estimular el desempeño lingüístico en la comprensión más amplia del término. La articulación entre ellas en proyectos de trabajo - coherentes, motivadores y significativos - forman parte de una delicada operación promovida por el profesor en el contexto del quehacer pedagógico, que tiene como objetivo atender el grupo de alumnos, individual y colectivamente, ampliando su repertorio de conocimientos y de posibilidades de intervención.

En síntesis, la trilogía “metas educativas, procesos de aprendizaje y frentes de trabajo pedagógico”, comprendida en su interrelación, compone una sólida base para la reflexión sobre la acción escolar. Al profesor, cabe el desafío de construir la práctica en la sala de clase, teniendo en cuenta el respeto a la infancia, la valoración de las características socio-culturales y la consideración a la diversidad de sus alumnos. Le compete también el compromiso de hacer del aprendizaje un ejercicio significativo (y, ¿por qué no, placentero?) capaz de garantizar la curiosidad típicamente humana y el gusto por el saber.

Bibliografía

CAGLIARI, L. C. Alfabetização e Lingüística, São Paulo, Scipione, 1989.

CAGIARI, L. e CAGLIARI, G. Diante das Letras – A Escrita na Alfabetização, Campinas, ABL/Mercado das Letras/ FAPESP, 1999.

COLELLO, S. M. G. Alfabetização em Questão, São Paulo, Graal, 1995.

________________. “Educação e Intervenção Escolar” In Revista Internacional d’Humanitats, Barcelona/São Paulo, Mandruvá, 2001 – http://www.hottopos.com.

____________. “Escrever e Desenhar ou Desenhar para Escrever?” In Anais do 13o COLE – Congresso de Leitura, Campinas, jul/2001.

CUBERES, M. T. (org), Educação Infantil e Séries Iniciais, Porto Alegre, Artes Médicas, 1997.

FERREIRO, E. Alfabetização em Processo, São Paulo, Cortez e Autores Associados, 1986.

____________ Cultura Escrita e Educação, Porto Alegre, Artes Médicas, 2001

FERREIRO, E. e PALACIO, M. (org) Os Processos de Leitura e Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1987.

FERREIRO, E. TEBEROSKY, A.,  Psicogênese da Língua Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1987.

FREIRE, P. A Importância do Ato de Ler, São Paulo, Autores Associados/Cortez,1987

GOODMAN, Y. (org). Como as Crianças Constróem a Leitura e a Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1995.

KLEIMAN, A (org). Os Significados do Letramento, Campinas, Mercado das Letras, 1995

LADSMAN, L. Aprendizagem da Linguagem Escrita, São Paulo, Ática, 1993.

MATENCIO, M. L. Leitura, Produção de Textos e a Escola: reflexões sobre o processo de letramento, Campinas , Mercado das Letras/Autores Associados, 1994.

SOARES, M. Letramento: um tema em três gêneros, Belo Horizonte, Autêntica, 1998.

TEBEROSKY, A., Aprendendo a Escrever, São Paulo, Ática, 1995

_______________ Psicopedagogia da Linguagem Escrita, Campinas, Editora da UNICAMP/Trajetória Cultural, 1990.

TEBEROSKY E TOLCHINSKY (org). Além da Alfabetização, São Paulo, Ática, 1996.



* El presente artículo es la síntesis de un ciclo de charlas del Programa de Formación de Profesores de Educación Infantil del Ayuntamiento de Sao Paulo, promovido por el Ministerio de Educación y Cultura- MEC, Secretaría Municipal de Educación de Sao Paulo -SMESP y Fundación de Apoyo a la Facultad de Educación de la Universidad de Sao Paulo -FAFE. Traducción de Fresia Ester Herrera Rojas.

Silvia M. Gasparian Colello
(FEUSP)
silvia.colello@uol.com.br

Desarrolloo de habilidades en el uso de de la Información en Bibliotecas

Algunos esfuerzos que la Biblioteca ha emprendido para el desarrollo de habilidades en el uso de la información han sido los siguientes:

En Agosto 2002 se tenían los siguientes programas encaminados a la formación de usuarios, disponibles para alumnos de profesional y preparatoria y que continuaron a Enero-Mayo 2003:


1. La biblioteca visita tu salón de clase
Descripción: En esta actividad el profesor puede solicitar a la biblioteca materiales (en diversos formatos, incluyendo las bases de datos en línea de la Biblioteca Digital) que apoyen el tema de una sesión en particular. La biblioteca envía los materiales al aula y los recoge los al final de la sesión. Es posible, si así se solicita, que el personal de biblioteca acuda a orientar dentro del aula sobre el uso de recursos digitales.
Con esta actividad los alumnos se benefician al poder consultar en clase diversas fuentes documentales y/o digitales pertinentes. Asimismo, se enteran sobre los recursos existentes en la biblioteca del campus.
Requisitos: a) Planear esta actividad desde el inicio del semestre e informar al personal Servicios al usuarios de la Biblioteca del Campus. b) Entregar la descripción de la actividad y temas al personal de Servicios al usuario de la biblioteca.

Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa.

2. Te ayudamos con tu tarea
Descripción: Esta actividad está diseñada para orientar a los alumnos en la búsqueda y selección de información para la elaboración de tareas. La biblioteca lleva una bitácora de las consultas en las que se registra el nombre del profesor que encargó la tarea, la fecha, el tema, y la fuente sugerida.
La biblioteca montará un stand en el edificio de profesional una vez por semana, para brindar atención a los usuarios.
Este servicio también está disponible para alumnos para sus presentaciones en clase.
Requisitos: a) Planear esta actividad desde el inicio del semestre e informar al personal Servicios al usuarios de la Biblioteca del Campus. b) Entregar la descripción de la actividad y temas al personal de Servicios al usuario de la biblioteca

Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa, pero se continua con la orientación en Biblioteca.

3. Inducción a los servicios de la biblioteca.
Descripción: Participación por parte de la biblioteca en cursos de introducción de primer semestre para todas las carreras o en la inducción previa al inicio de clases.
Materias: Introducción a la computación.

En Agosto 2003 a Mayo 2004 no se impartieron cursos de INDUCCIÓN en profesional como se había estado realizando en semestres previos.

4. Cursos de bases de datos especializadas de Biblioteca Digital.
Descripción: Capacitación sobre bases de datos especializadas, en el marco de una materia de profesional. Curso práctico con búsqueda de temas relacionados con el área de especialidad profesional a partir del 5to semestre.
Actividades a desarrollar para lograrlo:
1) Profesor solicita a Biblioteca un asesor de información para una temática dada.
2) El asesor de información diseña una estrategia de demostración temática en una base de datos especializada y brinda curso práctico a los alumnos dentro del horario normal de clase.

5. Colaboración en materias basadas en una técnica de enseñanza PBL y POL.
1) Profesor solicita a Biblioteca un asesor de información para curso PBL (paso 7)
2) Un asesor de información visita el salón de clases y los alumnos equipados con Lap-top realizan búsquedas en el salón de clases apoyados con asesoría de Biblioteca y utilizando Biblioteca Digital, pudiendo remitir a libros en la biblioteca física a través de la consulta en Catálogo en Línea. La biblioteca puede proporcionar préstamo de tarjetas inalámbricas para la actividad.
3) La biblioteca brinda encabezamientos de materia y estrategias de búsqueda adecuadas para la temática seleccionada así como sugiere bases de datos de búsqueda y materiales disponibles en biblioteca o por préstamo intrabibliotecario.

6. Mantener informados a los profesores sobre novedades editoriales y localizar y adquirir los materiales requeridos.

7. Colaborar con los profesores en la revisión bibliográfica de cuando menos uno de sus proyectos.

8. Apoyo en la definición de tareas y proyectos en las materias para mejorar las habilidades en el uso de la información y manejar en forma eficiente los recursos de la biblioteca. La biblioteca ofrece análisis de la descripción de tareas, brinda sugerencias con términos de búsqueda, fuentes y forma de solicitar investigación, revisa equilibrio en fuentes de información impresa y digital.

10. En Preparatoria: Desarrollo del tema correspondiente a la biblioteca para la materia de Computación de primer semestre.

1.5 h. Recursos y servicios de la biblioteca en general
1.5 h. Catálogo en línea
3 h. Biblioteca Digital (NetLibrary, Britannica Online, Infosel y área de cursos
Para el semestre Agosto-Diciembre 2003 y Enero-Mayo 2004, fueron cinco sesiones de hora y media.

11. Participación en los eventos de preparatoria.
Descripción: La biblioteca montará un stand con materiales alusivos a la temática del evento (CreaTec, Comida sintética, Paseo por la historia, Feria de difusión científica, Language Festival, Platica conmigo y otros). Los usuarios tendrán la posibilidad de sacar materiales en préstamo presentando su credencial vigente. En estos eventos, se promocionará el programa de Amigos de la Biblioteca.

Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa, y se ha dejado de instalar, salvo en eventos de Inscripciones de nuevo ingreso..

Otros esfuerzos durante este periodo y los meses de Enero-Agosto 2003 fueron los siguientes:

 

• Creación del documento “GUÍA RÁPIDA DE TAREAS QUE INVOLUCRAN EL USO DE RECURSOS DOCUMENTALES DE LA BIBLIOTECA.doc”
• Creación del documento “Vinculación Académica – Biblioteca.doc”
• Cursos para profesores y pláticas con documentos de apoyo como “BIBLIOTECA_apoyo_profesores.ppt”, “profusobib.ppt”, “areacursos.ppt”,
• Cursos de inducción para profesores con documentos de apoyo como: “inducciónprofesiionalago-dic2002.ppt” y “ACTIVIDAD PRÁCTICA DEL CURSO DE INDUCCIÓN DE BIBLIOTECA ago-dic 2002.doc”
• Se llevó un registro de servicios a usuarios “Registro_ServicioUsuariosAgo2002.xls”
• Se desarrollaron tutoriales de las bases de datos de Biblioteca Digital, colaborando en el Comité de la Biblioteca Digital.
• Se desarrollaron folletos de utilización del catálogo en línea (búsquedas y renovaciones) y la guía de Biblioteca Digital.
• Se analizaron y revisaron los estándares de competencia en el desarrollo de las habilidades de información de la ALA. http://www.ala.org/acrl/guides/objinfolit.html
• Se revisaron artículos en Biblioteca Digital sobre:


o ¿Cómo promover el desarrollo de las habilidades de la información dentro del currículum?
o ¿Cuáles niveles de desarrollo de habilidades de información deben considerarse a través del currículum?
o ¿Cómo mejorar el diseño de las tareas para desarrollar habilidades en el uso de la información?
o Estrategias para promover el uso de la biblioteca


• Se realizaron investigaciones en otras Universidades de los programas, tutoriales y estudios sobre el desarrollo de las habilidades de información:

o Normas sobre aptitudes para el acceso y uso de la información en la educación superior. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios. Año 15. Número 60. http://www.aab.es
o Information Competency at Glendale College Library. Study Case. http://www.glendale.edu/library/libins/icweb/icweb.html
o Prácticas y experiencias de “Alfabetización Informacional” en Universidades Españolas por José A. Gómez Hernández
o Other Information Literacy Resources. Institute for information literacy. ACRL. http://www.ala.org/Content/NavigationMenu/ACRL/Issues_and_Advocacy1/Information_Literacy1/A.
o Best Practices and Assessment of Information Literacy Programs. ACRL. <http://www.earlham.edu/~libr/Plan.htm>
o Information Literacy as a Liberal Art. Educom Review. 31.2. March/April 1996. http://www.educause.edu/pub/er/reviewarticles/31231.html
o Competency Standards for higher education. Teacher Librarian. Feb 2001. ProQuest Direct.

En Agosto 2003 se establecieron una serie de “Talleres para el desarrollo de las habilidades de la información” impartidos a cualquier tipo de usuario de la biblioteca, pero enfocado, especialmente al área de Profesional. Estos talleres son una adaptación del modelo seguido por Glendale College.

Documentos generados por Talleres:

  • Calendarización de Cursos de Biblioteca.doc: Muestra la calendarización de los talleres del semestre Agosto-Diciembre 2003

  • Citas en formato MLA.ppt. Archivo con información para el curso de citas en formato MLA utilizado en talleres.

  • Cursos Biblioteca Ago-Dic 2003.doc: Contiene la descripción de los talleres y las hojas de actividades de cada uno de ellos.

  • Talleres_Resultados_Agosto_diciembre_2003.xls: Contiene la evaluación de satisfacción de los talleres impartidos en Ago-Dic 2003.

  • Curso_Biblioteca_Economía_Internacional.doc: Contiene actividades para curso dado en Ene-May 2004 para la materia de Economía Internacional.

  • Cursos Biblioteca Ene-May 2004.doc: Contiene la descripción de los talleres y las hojas de actividades con modificaciones para el semestre Ene-May 2004.

  • fechas_talleres_uso_informacion.doc: Contiene las fechas de los talleres de Ene-May 2004 (Sólo se realizaron los primeros por falta de afluencia de usuarios)

En Julio-Septiembre 2003 se desarrolló un TUTOR DE INVESTIGACIÓN disponible en: http://www.sin.itesm.mx/~biblio/tutor/tito/empezando.htm

Actualmente se participa en el diseño instruccional del módulo V de la materia de Computación (Ps-2004) de la preparatoria (TBC) como curso MET-a: Servicios de recuperación de información.

El módulo está integrado por cinco sesiones de 1 hora y media cada una.

Informaci{on extraída de http://www.sin.itesm.mx/~biblio/HI/esfuerzos.htm

Entre libros y estudiantes. Guía para promover el uso de las bibliotecas en el aula

Hace tiempo se discute cuál es la mejor manera de crear una verdadera cultura lectora. Esta obra, a cargo de Alma Carrasco Altamirano, presenta novedosas discusiones y testimonios referidos al programa Bibliotecas de Aula que permiten profundizar en este importante tema

Hoy en día las bibliotecas de aula comienzan a formar parte del paisaje de las escuelas públicas del país. Con este programa se estima que, desde 2005, cada niño que asista a la escuela estará en posibilidad de entrar en contacto con un promedio de 700 libros a lo largo de los 12 años de su educación básica. Pasado el primer momento de entusiasmo, la generalización de estas bibliotecas en las escuelas presenta nuevos desafíos, que podrían ser planteados a partir de una llamada de atención que hacen estudiosos del tema; Judith Kalman, por ejemplo, plantea que hay una diferencia fundamental entre disponibilidad (hoy asegurada por la presencia física de los materiales) y el acceso a los libros; un acceso entendido como un saber hacer frente a la cultura escrita que implica entre otras cosas tener la posibilidad de entender lo que se lee, tener capacidades de análisis, elaborar juicios, ser críticos ante los contenidos de los textos, etcétera. En este contexto, Entre libros y estudiantes. Una guía para promover el uso de las bibliotecas en el aula, de Alma Carrasco Altamirano, un libro de iniciación e incitación a la lectura en la escuela, es por principio un título que se recibe con beneplácito.
Carrasco Altamirano presenta un material original en la medida en que recoge distintas voces, desde especialistas con sus múltiples miradas sobre la cultura escrita hasta voces espontáneas de niños y padres de familia que hablan de sus encuentros con la lectura. Los docentes también prestan su voz para construir este texto asumiendo un doble papel: como analistas y productores de situaciones didácticas, y como narradores de su propia historia de lectura; se trata de pequeñas narraciones que, aunque fragmentarias, se antojan ser leídas con el interés de un historiador que trata de reconstruir el pasado y explicar el presente a partir de una interpretación de las prácticas personales de lectura.
La autora presenta las visiones teóricas más extendidas sobre los procesos de comprensión de los textos y expone al menos tres modos de entender este problema: la lectura vista desde la teoría transaccional, emanada de las teorías literarias, y que establece relaciones de distinto tipo (según la versión) entre el lector, el texto y el autor; una visión donde la buena o mala comprensión de la lectura depende de las estrategias propias de cada lector, y finalmente una visión donde la buena comprensión es producto de la claridad en el propósito que se tenga al leer.
A lo largo de las innumerables situaciones didácticas, propuestas tanto por el equipo de especialistas como por los docentes, corre el fantasma de la “escolarización de la lectura”. En los discursos de unos y otros la lectura aparece como una práctica que no debe imponerse, que no debe proponerse para cumplir los contenidos escolares. Por el contrario, se plantea como un espacio de libertad, de placer. Al respecto cabe mencionar que esta tensión entre lo escolar y lo placentero es comprensible como producto de años de aplicación de rutinas de enseñanza tradicionales que no sirvieron para mejorar el panorama lector. Pero también es importante señalar que, a partir de experiencias internacionales, se sabe que estas propuestas no son suficientes para transformar las prácticas de lectura, sobre todo de los lectores llamados “precarios”. La investigación anglosajona, por ejemplo, ha podido probar la insuficiencia de una educación basada en el intercambio libre de opiniones y la aplicación de habilidades lectoras: es necesario acompañar al lector en el difícil camino de la interpretación. En suma, no es suficiente con leer, es importante aprender a leer bien; ¿y por qué no puede uno encontrar placer en la dificultad —siempre y cuando la situación sea lo suficientemente interesante y desafiante para los chicos?
Además de sus destinatarios naturales (maestros, bibliotecarios, animadores de lectura y otros agentes educativos), el libro también puede resultar útil para quienes tengan interés por incursionar en los discursos gubernamentales sobre las políticas generales del libro y la lectura, y los procesos de selección de textos. Es un libro, pues, que posibilita múltiples lecturas y modos de encarar el problema de la apropiación de la cultura escrita.

María del Carmen Larios Lozano es especialista en formación de usuarios de la cultura escrita y en temas educativos

 
http://www.hojaporhoja.com.mx/articulo.php?identificador=6196&numero=115

DIEZ RAZONES POR LAS QUE LA INTERNET NO SUSTITUYE A LAS BIBLIOTECAS (Se complementan)

Mark Y. Herring, quien ostenta el cargo de Decano de Servicios Bibliotecarios en la Universidad de Winthrop en el estado de Carolina del Sur, escribe un artículo en el que enumera diez razones por las que, en su opinión, la Internet jamás será un sustituto para las bibliotecas.

1. No todo se encuentra en la Internet.
Normalmente, lo valioso en la Red no es gratis y se hace necesario pagar cuentas de cientos de miles de dólares por la suscripción a bases de datos, revistas profesionales y otros recuros en formato electrónico disponibles por medio de la Red.


2. La aguja - su búsqueda - en un pajar - la Red.
La Internet es como una inmensa biblioteca sin catalogar. Los motores de búsqueda, ni organizan la colección virtual, ni seleccionan, ni le dan la totalidad de lo disponible en la Red acerca de un tema en
específico.


3. La ausencia de un control de calidad.
Junto al material científico, médico e histórico, existe mucha basura. No hay control de calidad, ni confiabilidas en la Red. Tampoco se espera que llegue a haberla.


4. Lo que se desconoce puede resultar perjudicial.
La gran bendición para las bibliotecas ha sido la digitalización de revistas profesionales. Aunque se dice que estas poseen artículos en formato de texto completo, esto no es siempre así. Existen omisiones que muchas veces pasan desapercibidas. Estas incluyen, en algunos casos, las notas alcalce, tablas, gráficas, fórmulas, entre otros. Además, los proveedores de bases de datos tienden a eliminar artículos e incluso revistas sin aviso previo.


5. ¿Ahora se puede ahorrar en la compra de libros porque una biblioteca compra uno y lo distribuye o pasa a otras?
La inversión en

materiales electrónicos o digitalizados puede duplicarse e incluso triplicarse en comparación con su costo en impreso. La accesibilidad de estos no es mayor que la del libro impreso, porque está limitada por las licencias. Si tiene una licencia para libros electrónicos, no puede leerlo más de una persona simultáneamente.


6. Y, ¿qué de los lectores de libros electrónicos?
Utilizar un lector de libros electrónicos por más de media hora puede resultar en un dolor de cabeza y la vista fatigada. Además, si lo que va a leer tiene más de dos páginas la tendencia es a
imprimirlo.


7. ¿Podría existir una universidad sin bibliotecas?
No. Herring presenta la experiencia de dos universidades que intentaron, sin éxito, depender
exclusivamente de la Internet. La solución, en cada caso, fue una biblioteca tradicional con un fuerte componente electrónico.


8. Y, ¿qué de la biblioteca
virtual a nivel estatal?

Podría lograr que el estado se arruine el estado (en nuestro caso en país), afirma el autor.El costo de digitalizarlo todo es increíblemente alto, decenas de millones de dólares en derechos de autor solamente. Y ¿cómo garantizar que los estudiantes tendrán acceso universal a estos medios? Otro problema que plantea al lector es ¿qué hacemos con los libros raros y recursos primarios valiosos una vez digitalizados? Finalmente, ¿y si se va la luz?


9. La Internet: una milla de ancho, una pulgado (o menos) de profundidad.
La mayoria de los recursos en el Internet no tienen más de 15 años.
Muchos vendedores de revistas electrónicas ofrecen añadir un año, a la vez que suprimen
otro. El acceso a material retrospectivo es costoso. Al autor le preocupa que nuestros estudiantes del futuro conozcan - y tengan acceso a - recursos académicos de más de 10 o 15
años.

10. La Internet es universal,
pero el libro portatil.
En un sondeo reciente de aquellos que compran libros electrónicos, más de un 80% sostuvo que prefería utilizar la Internet para comprar libros a leerlos en la Red.


Nadie como un bibliotecario sabe cuánto cuesta mantener funcionando una biblioteca, concluye Herring, siempre estamos buscando cómo ahorrar en gastos sin comprometer el servicio. La Internet es una maravilla, pero afirmar, como hacen algunos, que está haciendo obsoletas a las bibliotecas equivale a decir que los zapatos han hecho innecesarios los pies.


Herring, Mark Y. 10 Reasons Why the Internet Is No Substitute for a Library. American Libraries, April 2001, p. 76-78. Versión electrónica accesada de: American Library Association, American Libraries Online,Selected Articles,
http://www.ala.org/ala/alonline/selectedarticles/10reasonswhy.htm el 25 de marzo de 2006.
  
  

Forman bebés lectores

Existen sólo dos 'bebetecas' en México; adelanta Padilla que la Vasconcelos abrirá una

 

AGENCIAS

MÉXICO, DF.- Todavía no conocen el abecedario, pero son capaces de "leer" tres o cuatro libros en una sola tarde.

Los niños que acuden a la "bebeteca" o biblioteca para bebés, con una edad de entre cero y tres años, tienen a su alcance decenas de títulos de diferentes formas, tamaños, colores, texturas y contenidos.

Arrullos, rondas, juegos de palabras, cantinelas, retahílas, relatos con y sin ilustraciones, conforman el material literario que padres e hijos comparten dentro de este espacio, en un proceso que propone fomentar la lectura antes de la escolarización.

Se trata de un sistema que en México ha resultado más efectivo que las campañas de promoción a la lectura, coinciden el editor y ensayista Daniel Goldin y la pedagoga Eva Janovitz.

"Al adulto lo reeduca, le replantea su papel; y en el niño interviene en la etapa más importante, cuando se construyen los cimientos de su vida", asevera Janovitz.

Promover la lectura en bebés no se limita, solamente, a ponerlo en contacto con libros, advierte Goldin.

"Requiere hablarle al niño de otra manera y acercarlo, mediante cantos y relatos, a una modalidad distinta del lenguaje que, al igual que la lectura, no se reparte socialmente de forma igualitaria".

Hasta ahora se han instalado bebetecas en dos bibliotecas públicas centrales del país: las de Querétaro y Guanajuato, de acuerdo con una consulta realizada por REFORMA.

La primera se ubica en el Centro Educativo y Cultural Manuel Gómez Morín y la segunda en el Centro Cultural Guanajuato. Existe el proyecto de abrir una más en la nueva biblioteca central de Hidalgo, mientras que en el Distrito Federal la Biblioteca Vasconcelos creará también un espacio para la fomentar la lectura en la primera infancia, anticipó Ignacio Padilla, director del recinto.

El Centro Cultural Tijuana inauguró la suya apenas en octubre, pero recibirá un nuevo impulso con una campaña que iniciará el 13 de febrero titulada "Vocales y machincuepas".

 

PREPARAR LA ALFABETIZACIÓN

En el momento en que un niño ingresa al sistema de educación formal sus posibilidades de aprendizaje están definidas, en gran medida, por lo que se haya hecho o dejado de hacer durante los primeros años, señala la escritora colombiana Yolanda Reyes, promotora de esta iniciativa en América Latina.

"Está demostrado que la carencias lingüísticas y comunicativas durante los tres primeros años de vida afectan la calidad de la alfabetización posterior", añade la especialista, quien plantea que una persona comienza a "leer" desde la cuna.

Comprender que el bebé descifra e interpreta señales, les otorga sentido y se convierte en lector, supone no sólo un cambio en la concepción de la lectura (ligada al texto escrito), sino también implica reconocer que los niños son sujetos plenos de derechos, apunta Reyes.

Por eso, en la bebeteca los pequeños, al elegir un libro, empiezan a decidir.

Una vez seleccionado pueden abrazarlo, tomarlo al derecho y al revés o de arriba para abajo. En todo momento están acompañados de sus papás, abuelos o tíos, pero nadie los amonesta si muerden un ejemplar, voltean la canasta donde se guardan libros o se los echan encima.

Mercedes García, responsable de la bebeteca queretana, la primera en el País -inaugurada en noviembre de 2005-, sabe que este contacto preliminar con el libro es necesario, antes de que los pequeños descubran las múltiples historias que resguardan.

"Todos los ejemplares se pueden tocar. Los papás entran descalzos, con ropa cómoda o sus botas de quirófano desechables. Y todos a disfrutar de tirarnos en el piso. Hacemos, entonces, lectura en voz alta y siempre hay una persona que acompaña a los padres", indica García, encargada también de la Biblioteca Infantil El Paralelepípedo.

En esta bebeteca, puntualiza, no hay maestros sino guías, la mayoría licenciados en educación, psicología o pedagogía.

"A los adultos les explicamos que nuestra labor es acompañar este acercamiento de sus hijos con la lectura, de manera respetuosa y sin forzar a los niños".

Se les aclara que, dentro de un año o más, los pequeños no saldrán leyendo -en el sentido tradicional del término- o escribiendo.

"Pero sí saldrán enamorados del libro, y el proceso lector va a ser mucho más fácil; van a solicitar leer".

Este lugar, con capacidad para recibir a un mismo tiempo a 15 bebés junto con sus papás, atendió en su primer año a 9 mil 500 visitantes.

La bebeteca de Guanajuato, que comenzó a funcionar en septiembre dentro de la sala infantil, ya necesita ampliarse, refiere Gilda Noguerola, directora de la biblioteca.

Allí caben tres bebés con sus respectivos acompañantes y, a veces, el "estacionamiento de carreolas" tiene diez vehículos en espera, comenta la funcionaria, quien confía en extender el área este mismo año.

Sitios como éste, observa, propician que familias y no sólo estudiantes visiten la biblioteca. Adriana Calderón, a cargo de la sala, cuenta que la mayor parte de los usuarios se convierten en visitantes frecuentes.

Aunque ir constantemente a las bebetecas resultaría ideal, Janovitz opina que lo importante es la relación de calidad entre padres e hijos.

"Una hora de haber estado allí durante una semana equivale, en la vida cotidiana, a un año de convivencia", pondera la especialista y recuerda que la iniciadora de las bebetecas fue la asociación francesa ACCES, que lucha contra la exclusión social de los menores.

Existen lugares semejantes en Colombia, Cuba, Argentina, Inglaterra y España.

Una condición en todas las bebetecas es seleccionar el mejor material.

"Los niños son muy críticos con los libros; cuando no son buenos, los cierran y te mandan a volar", previene Janovitz.

Goldin lamenta que varios títulos para bebés se basen en un "modelo estúpido" que enseña lo obvio.

"Se dice, por ejemplo: arriba está la lámpara, abajo el zapato. Creo que se puede hacer mucho más, despertar la inteligencia visual, agrandar las capacidades del niño para el relato. El límite de lo que debe ser un libro para bebés no lo conozco", asevera.

 

Canasta de la curiosidad

El mejor librero para el bebé es una canasta, asegura Eva Janovitz, quien imparte una serie de talleres denominados "Canasta de cuentos... y mucho más".

La promotora de la lectura considera que un cesto resulta más práctico y asequible para los pequeños, pues pueden jugar con él, trasladarlo con facilidad y manipular los ejemplares libremente.

"La canasta siempre es una tentación", destaca.

Dentro de ella recomienda poner volúmenes de contenido diversos y texturas atractivas para que los niños toquen, abracen, muerdan y se apropien de los libros.

La única condición es que sean de calidad, subraya la ex coordinadora nacional del Programa de Salas de Lectura en México, del Conaculta.

Para información de sus talleres, los interesados puede escribirle a evajanovitz@hotmail.com.



http://www.noticias-oax.com.mx/articulos.php?id_sec=10&id_art=51578