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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Alfabetización Informacional y DHI. Las nuevas tecnologías siempre implican adaptarnos y capacitarnos a los nuevos soportes de la información.- ¿No es paradójico pensar que la escuela, siendo la institución por excelencia y experta en los procesos de enseñanza- aprendizaje, sea la organización que más le cuesta aprender y gestionar el conocimiento? “(...) verdaderamente, la educación es el único ámbito que aún debate la utilidad de la tecnología. Las escuelas continúan invariables en su mayoría a pesar de las numerosas reformas y de las inversiones crecientes en ordenadores y redes. La forma de organizar las escuelas y de proporcionar instrucción es esencialmente la misma que cuando nuestros Padres Fundadores fueron a la escuela (...) todavía educamos a nuestros estudiantes sobre la base de un calendario agrícola, en un escenario industrial, y les decimos que viven en una edad digital.” Rod Paige Secretario de Educación del Gobierno de los Estados Unidos "Si un cirujano de mediados de siglo diecinueve hubiese sido transportado a través del tiempo hasta un moderno quirófano de nuestros días, no hubiese reconocido absolutamente nada. No tendría la menor idea de qué hacer o cómo colaborar. La tecnología moderna ha transformado las prácticas de la cirugía de forma tal, que al mejor cirujano de antaño le resultaría imposible reconocerlas. En cambio si un maestro de escuela de mediados de siglo diecinueve hiciera el mismo viaje a través del tiempo, hasta recalar en un aula de una escuela primaria de hoy, podría dictar la clase tal como lo hace su colega de fines del siglo veinte, salvo por algunos detalles menores. Luego, el autor continúa expresando: “En general hay poca diferencia entre lo que enseñamos hoy, y cómo lo enseñamos y lo que se enseñaba hace ciento cincuenta años”. Papert, Seymour. En: Negroponte, Nicholas. El mundo digital. Internet y las nuevas tecnologías son una oportunidad muy valiosa para transformar la educación ALFIN es el acrónimo formado de las palabras Alfabetización e Informacional. La alfabetización informacional propone desarrollar capacidades o habilidades en el manejo de la información en las personas[1] Entendemos la alfabetización informacional en dos sentidos: Del mismo modo que el aprendizaje de la lectura se realiza en la escuela, y resulta evidente que es imprescindible para el entendimiento de cualquier campo del saber, también la metodología de la búsqueda de la información y de la utilización de las bibliotecas y otros centro de información deberían ser materias incorporadas a las currículas de los centros de enseñanza en todos los niveles, puesto que son instrumentos que posibilitan la formación de ciudadanos más competentes, críticos y conscientes. Igualmente este aprendizaje será más efectivo si el alumno ve que está conectado con sus posibles o ya reales necesidades. La búsqueda de información hay que trasmitirla como un proceso que se debe experimentar y no como un producto que se debe consumir. Por tanto, tiene que estar vinculado prácticamente a todos los proceso de aprendizaje. La escuela tiene a su favor que trabaja con grupos homogéneos, con intereses similares y con un nivel parecido. En ella se puede programar la formación del usuario partiendo de la biblioteca áulica, siguiendo por la escolar y cuando ya se tiene un cierto nivel de formación con recorridos por las bibliotecas públicas, especializadas, universitarias, etc. ¿Por qué aplicar la alfabetización Informacional a las currículas? Las habilidades para acceder y usar la información están relacionadas estrechamente con dos objetivos: La lectura deficiente se convierte en un obstáculo para alcanzar las habilidades que requiere una persona para incluirse en la sociedad a través de su formación continua. La lectura deficiente aumenta "la distancia creciente entre analfabetos y alfabetizados, en el contexto de las nuevas posibilidades de desarrollo y aplicación de la alfabetización abiertas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación" como señala la UNESCO; de ahí la necesidad de desarrollar programas de formación de usuarios para desarrollar las habilidades en información y consolidar la calidad en la comprensión lectora. Por esto la aplicación de la alfabetización informacional se debe apreciar como uno de los puntos de planificación del aula, que permitirán el cambio del antiguo concepto de alfabetizado, por uno que se ajusta a las nuevas y reales necesidades que hoy la sociedad exige par ser parte activa de ella. [1] Informacional es un vocablo que no figura en el Diccionario de la Real Academia pero que se forma con el vocablo información mas el sufijo al que significa en nuestra lengua relativo a o perteneciente a. Por lo cual informacional se definiría como relativo o perteneciente a la información Bibliografía Benito Morales, F (2000).Estrategias y modelos para enseñar a usar la información / textos de Felix Benito Morales ...[et.al] coordinación de José A. Gómez Hernández. -- Murcia : KR, 2000 ,267 p. : il. ; 24 cm D.L. MU 2470-2000 ISBN 84-88661-63-0 Los participantes en el II Encuentro Nacional de Programas Universitarios de Desarrollo de Habilidades Informativas, definieron el papel de la biblioteca académica ante los modelos educativos orientados al aprendizaje en la forma siguiente: Redactada por: Jesús Cortés, Juan René García Lagunas, Diana González Ortega, Jesús Lau, Ana Lilian Moya Grijalva, Adolfo Rodríguez Gallardo y José Alfredo Verdugo; Ciudad Juárez, Chih,México, octubre 8, 1999. RETOS DE LAS BIBLIOTECAS Las bibliotecas universitarias enfrentan diversos retos ante la consolidaci6n de nuevos modelos educativos que promueven el autoaprendizaje permanente por parte de alumnos y docentes. Entre estos retos se encuentran el establecimiento de una infraestructura suficiente, una colecci6n bibliográfica de calidad y un equipamiento adecuado para el ofrecimiento de servicios a distancia. Además, es indispensable contar con personal profesional calificado, que dedique el tiempo necesario a las actividades de Desarrollo de Habilidades Informativas (DHI). Los bibliotecarios deben lograr que los docentes y administradores reconozcan y aprecien el valor de la informaci6n. Los profesores deben también adquirir las habilidades informativas necesarias y utilizarlas como parte fundamental en su práctica docente. Asimismo, en un trabajo conjunto con los profesores, los bibliotecarios, deben lograr que los alumnos adquieran estas mismas habilidades. ALTERNATIVAS PARA GENERAR HABILIDADES DE INVESTIGACIÓN Y AUTOAPRENDIZAJE Además de contar con un programa de desarrollo de colecciones basado en un conocimiento suficiente de los intereses y necesidades de su comunidad, es fundamental que las bibliotecas hagan una amplia difusi6n de sus recursos y servicios. Es igualmente importante ofrecer medios de accesos a la información, sencillos y amigables y propiciar que las bibliotecas sean centros activos, atractivos y flexibles; pero también es necesario orientar a los usuarios en el eficiente manejo de la informaci6n, a través de programas de DHI. Para esto, las bibliotecas requieren dar un énfasis especial a la promoci6n de la lectura crítica y al entendimiento de las diferentes formas de aprendizaje que pone en práctica el ser humano. PAPEL DE LAS BIBLIOTECAS EN LA FORMACIÓN DE EGRESADOS CON PERFILES DE AUTOAPRENDIZAJE Es importante que los servicios bibliotecarios consideren, como parte esencial de su raz6n de ser, participación en formar egresados con capacidad para aprender por sí mismos, desde una perspectiva de toda la vida. Para lograrlo, deben diseñarse programas de educaci6n de usuarios que los habilite en búsqueda, recuperación, análisis, evaluación, procesamiento y use de la información; sea que ésta se encuentre en fuentes documentales impresas, o en cualquier dispositivo electrónico de vanguardia. Las características de estos programas deberán ser siempre la eficiencia, la oportunidad, la relevancia y la pertinencia. BENEFICIOS PARA LOS UNIVERSITARIOS Un estudiante con habilidades informativas puede obtener informaci6n de todo el orbe, distinguen la que tiene mayor calidad; puede mejorar sus habilidades para la investigación, la redacción comunicación en general y puede desarrollar en forma integral sus habilidades de pensamiento. Con esto, el estudiante puede sentirse más seguro, participar mas activa y críticamente en los espacios de aprendizaje, con lo que incrementa las posibilidades de terminar sus estudios profesionales en los tiempos y condiciones que se proponga. Los profesionistas con estas habilidades saben c6mo obtener importantes ahorros de tiempo esfuerzo, lo que los hace más demandados por las empresas y tienen, por tanto, mayores posibilidades de éxito en su vida personal y laboral. Como miembros de la comunidad, durante y después de formación profesional, pueden tomar mejores decisiones y solucionar problemas; enriquecer su vida y la de su comunidad con valores respaldados con más información; tienen mayores posibilidades de influir en la transformación de su entorno, con el que se sienten más comprometidos; pueden promover, consciente o inconscientemente, un ambiente mas democrático y una mejor convivencia universal. IMPACTO EN EL PAÍS En un entorno globalizado, donde la explosión de la información es una realidad, el desarrollo habilidades informativas en los universitarios, propiciará: Formar profesionales más competitivos Elevar el índice de eficiencia terminal Incrementar el interés por la actualización permanente del conocimiento y por la cultura Alcanzar un desarrollo científico y tecnol6gico más dinámico Con el tiempo, se logrará una sociedad más informada, más participativa y crítica; factores que fortalecerán el desarrollo económico, social, político y cultural del país. IDENTIFICACIÓN DE ESTRATEGIAS Las universidades requieren seguir en los próximos años las siguientes estrategias: Realizar intensas campañas de difusión sobre los servicios de información existentes y los mecanismos para utilizarlos. Fomentar el uso de la biblioteca y el hábito de la lectura, involucrando a profesores, autoridades y personal bibliotecario. Otorgar valor curricular a los cursos formales de DHI. Promover cambios en los modelos de enseñanza-aprendizaje, pasando a nuevos modelos en los que el estudiante asuma mayor responsabilidad en la construcción de su propio conocimiento. Buscar que los proyectos encaminados al DHI queden registrados en cada Plan Institucional de Desarrollo y contemplar los presupuestos para su realización. Buscar que la biblioteca cuente con aulas electrónicas para un óptimo aprovechamiento de los cursos y talleres de DHI. Lograr que se establezca en el país un organismo que guíe y norme el seguimiento del impacto que los nuevos modelos educativos tienen en las bibliotecas. Estructurar a corto plazo un programa nacional de educación de usuarios, de carácter permanente en las IES. Continuar apoyando la realización de encuentros nacionales a internacionales, donde se compartan experiencias en materia de DHI y se promueva la investigación para integrar y enriquecer un cuerpo teórico. FORTALECIMIENTO DEL PAPEL EDUCADOR DE LA BIBLIOTECA El nuevo papel de la biblioteca requiere de recursos humanos formados profesionalmente y con enfoques multidisciplinarios, con una acendrada vocación docente, actitud proactiva y de servicio y con capacitación continua en métodos de aprendizaje y técnicas pedagógicas. Igualmente, implica que los bibliotecarios reciban un reconocimiento académico y económico por su función docente. Los programas de educaci6n de usuarios requieren de un financiamiento suficiente para contratar instructores, diseñar recursos didácticos y contar con espacios físicos y tecnológicos para una adecuada instrucción. Para ello, las bibliotecas deben tener acceso a financiamientos institucionales y externos. Las autoridades educativas deben comprender, en suma, que los programas tendientes a establecer nuevos modelos de educación o fortalecer la calidad académica, serán siempre incompletos si no se apoya la infraestructura de los servicios y el desarrollo profesional de los bibliotecarios. Atentamente, Asistentes al Segundo Encuentro Nacional de Programas Universitarios de DHI. Cd. Juárez, Chih., México, 8 de octubre de 1999 A- ABBA ALA ALEPH 500 Anuario Archivística ARIADNA ARPANET -B- Base de datos BIBLID Bibliología Bibliografía Bibliometría Biblioteca Biblioteca especializada Biblioteca movil Biblioteca nacional Biblioteca particular o privada Biblioteca pública Biblioteca universitaria Bibliotecología Biblioteconomía Bifolio BIC Blog Boletines de actividades Boletines de sumarios BROWN Canje Catálogo Catálogo sistemático Catálogo topográfico Catalogación CDU Ceja Centro de documentación Ciencias de la información CINDOC Clasificación Clasificación de Bliss la realización de un trabajo o investigación. Tiene su origen en 1936. Consiste en aplicar a las diferentes materias 4 visiones diferentes: filosófica, teórica, histórica y práctica. Clasificación de Cutter Clasificación de Dewey Clasificación de la Library of Congress CLR (Council of Library Resources) Fundación privada de Estados Unidos cuyo fin principal es la solución de problemas bibliotecarios comunes. Cuenta con apoyos oficiales para poder influir "nacionalmente" en acciones y programas de cooperación bibliotecaria en Estados Unidos. CODIBUCE Colección Colofón Corondeles Correo electrónico Cortes Cronologías CSIC Cuaderno Cuarto Cuaterno Cubierta Current contents Cutter, Número o Marca de Depósito legal Derechos de autor Diccionario Directorio Dobis/Libis Documentalista DOCUMAT Documentación DSI Edición Editor/a Enciclopedia Encuadernación Expurgo Facsímile Fascículo FID Filamento Filigrana Filmoteca Folleto Fonoteca FTP Gopher Hemeroteca IBERMARC IFLA / FIAB Imprenta Incunable Índice Internet ISBD ISBN ISO ISSN J- JANET LANs LIBERTAS Literatira gris LSP MARC MECANO Microforma Norma OPAC OSI Patentes Préstamo interbibliotecario Propiedad intelectual Puntizones REBIUM RUEDO Ruido SABINA Signatura Silencio TCP/IP Telnet Tesauro Tesina Tesis doctoral Tipografía Tomo Videotex Volumen VTLS WALIP WANs Z39.50 Telnet Tesauro Tesina Tesis doctoral Tipografía Tomo Videotex Volumen VTLS WALIP WANs Z39.50 Por Gloria Durban (2006) Una propuesta para orientar los procesos formativos de la competencia informacional en la Educación Primaria y Secundaria. Su finalidad es facilitar la planificación en los centros de un programa sistemático y globalizador que permita un aprendizaje progresivo en profundidad de cada una de las dimensiones especificas de la competencia. 1. BUSQUEDA Y RECUPERACIÓN DE LA INFORMACIÓN Reconocer la necesidad de información • Definir el problema que hay que resolver. • Determinar qué información se necesita. • Identificar las características de esta información: cobertura geográfica y cronológica, nivel, extensión y formato. • Diseñar un plan de trabajo para abordar la tarea. Comprender los recursos informativos disponibles • Comprender como se elabora, organiza y almacena la información (formatos y soportes). • Conocer los distintos tipos de recursos existentes (tipologías documentales). • Comprender las características y utilidades de cada tipo. • Seleccionar los recursos que mejor se ajusten a la necesidad planteada. • Conocer como acceder a los recursos informativos en las bibliotecas y en Internet. Localizar y recuperar información • Planificar el trabajo de búsqueda. • Diseñar estrategias de búsqueda. • Conocer la herramienta de búsqueda especifica de cada tipo de recurso informativo. • Utilizar sistemas avanzados de recuperación de información. Evaluar los resultados y el proceso de búsqueda • Comprender, analizar y interpretar críticamente los resultados de una búsqueda. • Identificar y seleccionar la información relevante. • Aplicar criterios para valorar la calidad de la información: fiabilidad, actualización,accesibilidad y usabilidad. • Identificar la sobrecarga informativa (“infoxicación”). • Comparar información de diversas fuentes. • Reflexionar sobre la validez de los procesos de la búsqueda realizada. 2. ANALISIS Y TRATAMINENTO DE LA INFORMACIÓN Explorar, organizar y registrar los contenidos seleccionados • Explorar la información seleccionada. o Comprender, analizar y interpretar con profundidad la información. o Segmentar y establecer relaciones jerárquicas i asociativas. o Sistematizar y sintetizar la información relevante. • Organizar el registro de la información seleccionada. o Extraer y registrar la información relevante. o Ordenar y clasificar la información seleccionada. o Almacenar la información recuperada con métodos específicos. o Representar los contenidos de forma sintética con esquemas y resúmenes. Transformar la información en conocimiento personal • Incorporar la nueva información a la propia base de conocimientos. • Integrar información de fuentes diversas. • Hacer inferencias. • Construir significados. • Establecer conexiones con conocimientos previos. • Formular conclusiones. • Elaborar nueva información. 3. COMUNICACIÓN Y APLICACIÓN DE LA INFORMACIÓN Actuar con ética y responsabilidad en la utilización • Acceder legalmente a los recursos de información. • Reconocer y citar adecuadamente las fuentes de información utilizadas. • Mantener la privacidad y seguridad de la información. Comunicar y aplicar los resultados correctamente • Utilizar la información de forma efectiva. o Aplicar la información para un propósito específico. • Comunicar la nueva información elaborada. o Editar los contenidos utilizando diferentes formatos y soportes. o Presentar documentos claros y bien estructurados. REFERÈNCIAS BIBLIOGRÁFICAS Bibliotecarios, Año 19, Núm 77.<http://www.aab.es/pdfs/baab77/77a4.pdf> IFLA Conuncil and General Conference. August 16-25. <http://www.ifla.org/IV/ifla67/papers/016-126e.pdf> superior. Situación actual. 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Sin embargo, actualmente se habla de alfabetización científica, alfabetización informática, alfabetización tecnológica, incluso de alfabetización emocional; notable ampliación semántica del término que indudablemente coloca a la educación frente a nuevos desafíos. Ha sido extenso y fructífero el camino recorrido en el siglo pasado, provocando avances importantes en los estudios acerca de la inteligencia y de los desarrollos tecnológicos que han modificado las formas de pensar, actuar, producir y crear. Igualmente relevantes son las reflexiones que dan cuenta de las cuestiones pendientes que tendremos que seguir analizando, atendiendo a una necesidad impostergable de conectar la tarea en las escuelas a este movimiento de ideas, intentando rescatar su potencial para la innovación pedagógica. Los artículos que son objeto de este comentario se ubican en esa línea de argumentaciones y constituyen aportes valiosos desde el punto de vista de la enseñanza y el aprendizaje en el contexto de las aulas de las instituciones educativas. Los dos trabajos que tratan el problema de la inteligencia coinciden en destacar los desarrollos teóricos recientes que superan las limitadas concepciones vinculadas a la medición de conductas empíricamente observables. Estas contribuciones resultaron en una complejización del concepto al involucrar nuevas dimensiones en el comportamiento inteligente al tiempo que rescatan su especificidad en relación al contexto sociocultural del individuo y, particularmente, al ámbito de la clase escolar. En este sentido adquieren importancia nuevos enfoques como la Teoría de las Inteligencias Múltiples o de la Inteligencia Emocional, en los que no pueden estar ausentes, como acertadamente señala Danilo Donolo, las investigaciones acerca de la creatividad las cuales forman parte de la perspectiva educativa de la psicometría. Entre los numerosos interrogantes que presenta el artículo de Donolo, me gustaría destacar la preocupación del autor por el problema de la medición, tanto desde el punto de vista ético como técnico, de las características psicológicas humanas en relación a la educación. Desde esta perspectiva reflexiona acerca de los medios y los fines de la medición educativa advirtiendo de la necesidad de valorar las habilidades individuales de acuerdo a criterios múltiples y con instrumentos refinados, dirigidos a los problemas propios de la realidad y de la escuela, que reflejen respuestas a actividades de enseñanza y aprendizaje específicas. Sostiene su posición el análisis de los rasgos que definen las sociedades actuales, caracterizadas por vertiginosos cambios que configuran ambientes disímiles en relación a las posibilidades y limitaciones de desarrollo de las personas, agudizando las diferencias entre ellas y resultando en comportamientos cada vez más específicos, dependientes de las situaciones en las que se constituyen. Atender a la singularidad de las capacidades individuales parece ser una cuestión acuciante y todavía no resuelta y deja planteadas muchas dudas respecto de si es adecuado al momento presente seguir utilizando la denominación “tests de inteligencia” cuando se trata de evaluar, desde el punto de vista psicoeducativo, fenómenos que son a la vez complejos y peculiares. En el artículo de María Belén Martinasso y Mariela Signorile se cuestiona el concepto de inteligencia que predomina en las escuelas y puntualiza un aspecto de la conducta inteligente que quizás haya sido algo descuidado. En base a la Teoría de la Inteligencia Emocional, subrayan la necesidad de un equilibrio entre razón y sentimientos y la importancia de utilizar la emoción de manera inteligente, cuestión de relevancia en los ambientes educativos, ya que supone la posibilidad de perseverar en los esfuerzos para realizar una tarea, tolerar la frustración frente al fracaso, permanecer automotivados a pesar de las dificultades, conservar la curiosidad y el interés intrínseco por el aprendizaje. El valor de este planteo radica en las implicancias educativas y sociales en relación al desarrollo de la alfabetización emocional. Por un lado se sostiene que es posible enseñar y aprender el manejo adecuado de la emoción; la instrucción emocional podría contribuir a solucionar algunos de los serios problemas de aprendizaje que se manifiestan en las aulas, entre ellos, la repitencia y la deserción. Por otro, ofrecer posibilidades para mejorar la capacidad emocional constituiría un modo de prevenir graves problemas sociales que se acrecientan en la medida en que las sociedades se complejizan, como la drogadicción, el alcoholismo y la violencia. Desde este análisis, las autoras, a modo de interrogante, expresan los desafíos que deben enfrentar los educadores para responder a esta nueva manera de entender el comportamiento inteligente. Las nuevas dimensiones involucradas en el concepto de inteligencia exigen ampliar los contenidos de la enseñanza formal para responder a la alfabetización en tanto nueva categoría conceptual adaptada a las demandas del siglo que se inicia, en la que no pueden estar ausentes las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, ya que actualmente la posibilidad de aprender está estrechamente vinculada a los formatos representacionales que ellas nos ofrecen. Pero el aprovechamiento pedagógico racional y efectivo de las nuevas tecnologías depende de un proyecto educativo que les otorguen sentido, atendiendo siempre a los valores y objetivos de la educación y al mejoramiento de la calidad de los procesos educativos. Estas opiniones se ubican en la línea de argumentos de Salomon y colaboradores (1992) quienes afirman que el poder real de la tecnología radica en su capacidad de redefinir y reestructurar de forma fundamental lo que hacemos, llegando de esta manera a concebirla como una herramienta para pensar. No es suficiente la incorporación de computadoras en las escuelas si con ellas los estudiantes realizarán las mismas tareas que antes hacían sin ellas. Si bien constituyen instrumentos poderosos de aprendizaje, interesan como un medios y no como un fin en sí mismos. Como dice Gardner (2000 :43), “El ordenador puede presentar ejercicios puramente machacones o estimulantes enigmas científicos; también puede educar, ilustrar, entretener e informar, o embotar la percepción, incitar al consumismo y reforzar estereotipos étnicos”. El artículo de Silvia Elstein resulta particularmente sugestivo al promover la reflexión acerca de los cambios necesarios para que la incorporación de las nuevas tecnologías tenga sentido educativo. Cambian los entornos didácticos, los cuales deberán organizarse en función de materiales diversos en lugar de apelar a documentos únicos predominantemente impresos; cambian las posiciones clásicas del docente-transmisor y del alumno-receptor dependiente de la información que otros deciden proporcionarle; cambia la actitud hacia el aprendizaje enfatizando la búsqueda independiente de datos, como así también selección y organización de la información, el descubrimiento, la reflexión y la resolución de problemas; cambia la relación del estudiante con el conocimiento, asumiento su protagonismo en la estructuración de conceptos en lugar de conformarse con la acumulación de ideas; cambia el tipo de interacción docente-alumno, estableciendo una nueva forma de relación en la cual la presencia cara a cara ya no es indispensable en todo momento; cambian, en fin, tanto las modalidades instructivas como las estrategias de aprendizaje conducentes ambas a adoptar variados tipos de representación como diferentes vías de acceso al conocimiento y estimuladoras de los procesos superiores del pensamiento. No resulta simple asumir las importantes modificaciones que las puntualizaciones anteriores por cierto no agotan. Una cuestión que no es posible obviar en este planteo refiere a la necesidad de preparación de los docentes en el uso de las nuevas tecnologías para posibilitar su integración auténtica a la cultura escolar. Pero, lo que aún es más importante, en los espacios de formación de maestros y profesores sería conveniente pensar qué está ocurriendo actualmente en la realidad de las aulas y las escuelas. ¿Qué posibilidades de acceso, manejo y utilización de los medios tecnológicos tienen los sistemas escolares de sectores periféricos en donde se concentra la mayor parte de la población? Siempre preocupada por el problema del analfabetismo, Emilia Ferreiro (1996 :23) dice que “con la aparición de las computadoras el abismo que ya separaba a los alfabetizados de los no alfabetizados se ha ensanchado aún más: algunos ni siquiera llegaron a los periódicos, los libros y las bibliotecas, mientras otros corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes”. Si la distribución de recursos y bienes educativos no resulta equitativa, ¿no estamos profundizando esa brecha promoviendo nuevas formas de discriminación?. En los nuevos sentidos del concepto de alfabetización se entrelazan cuestiones no sólo educativas, sino también culturales, sociales y políticas. Todas ellas generan los dilemas que emergen de la pregunta acerca de la responsabilidad que le cabe a la escuela pública en relación a la formación de los alumnos que ahora transitan el sistema educativo como ciudadanos activos y plenos, conscientes de sus derechos y obligaciones, comprometidos en la construcción de una sociedad más justa y auténticamente democrática. Esto significa también alfabetizar para el siglo XXI. Referencias Ferreiro, Emilia 1996 La revolución informática y los procesos de lectura y escritura. Lectura y Vida (4) :23-30. Gardner, Howard 2000 La educación de la mente y el conocimiento de las disciplinas. Paidós. Barcelona. Salomón, Gavriel; David N. Perkins y Tamar Globerson 1992 Coparticipando en el conocimiento: la ampliación de la inteligencia humana en las tecnologías inteligentes. Comunicación, lenguaje y educación 13 :6-22. “La alfabetización (...) y la pos-alfabetización implican esfuerzos en el sentido de una correcta comprensión qué es la palabraescrita, el lenguaje, y sus relaciones con el contexto de quien habla y de quien lee y escribe, comprensión por tanto de la relación entre ‘lectura’ del mundo y lectura de la palabra...” (Paulo Freire, A Importância do Ato de Ler, 1983) Parece indiscutible que los niños de nuestra sociedad deban aprender a leer y a escribir. No obstante, si preguntamos a los padres y educadores el porqué y para qué alfabetizar, encontraremos con plena seguridad, respuestas vagas, a veces, incompletas, limitadas y hasta paradojales. Las expectativas de enseñanza de la lengua escrita, son tan imprecisas cuanto la propia comprensión de lo que significa alfabetizar. A despecho de las buenas intenciones, las prácticas pedagógicas resbalan en concepciones limitadas y, en ciertas ocasiones, equivocadas, modismos mal asimilados y métodos inadecuados. Además, tanto los procesos formales de enseñanza como los resultados por ellos promulgados no siempre valoran la "literacy", esto es, la condición de los individuos que, a partir de las múltiples experiencias de la lecto-escritura, incorporen la lengua escrita a las prácticas sociales (Kleiman 1995, Matencio 1994 y Soares 1998 ). Siendo así, el objetivo de este artículo es contribuir a la reflexión acerca de las relaciones entre enseñanza y vida, postura pedagógica e intervención didáctica, procesos de aprendizaje y práctica escolar, fines y medios educativos. En síntesis, un esfuerzo de aproximación entre la teoría y la práctica en la búsqueda de posturas responsables en sala de clases y, sobre todo, de una enseñanza más ajustada a nuestros alumnos. Con base en el entendimiento amplio del proceso de alfabetización, pretendo considerar los objetivos de la enseñanza de la lengua escrita y los procesos cognitivos propios de su conquista para delinear los frentes del trabajo pedagógico. Evidentemente, dada la complejidad del proceso de adquisición de la lengua escrita, las dimensiones aquí abordadas (objetivos, procesos cognitivos y frentes de trabajo pedagógico) no pretenden ser exhaustivas; son, sin embargo, una muestra de las dimensiones más significativas del proceso de alfabetización. El esfuerzo para su presentación y clasificación no es nada más que una invitación para que el profesor pueda vislumbrar, a través de la consideración de los elementos fundamentales, la “tela de la construcción del conocimiento” en su relación con las metas educativas y la práctica escolar. 1) Concepción de la lengua escrita y objetivos pedagógicos. En las escuelas brasileñas, a menudo, la enseñanza de la lengua escrita aparece estrechamente vinculada a la vida estudiantil: leer para aprender y escribir para comprobar el aprendizaje A pesar que éste es un objetivo perfectamente legítimo (y hasta deseable) el énfasis atribuido a los fines típicamente escolares enmascaran el alcance de la conquista de la escritura, tornándola artificial y, muchas veces desprovista de significado, de sentido, o motivación. En contrapartida, cuando junto a la dimensión instrumental de la lengua, le atribuimos a la escritura la condición de legítimo conocimiento, la alfabetización deja de ser una etapa inicial y preparatoria de la escolaridad y asume definitivamente una razón más próxima de la vida y, por tanto, verdaderamente educativa: una conquista indispensable para el estudiante, fundamental para el ciudadano y esencial para el ser humano. Es en el conjunto de las prácticas sociales que la escritura se manifiesta en la plenitud de su potencial, infelizmente no siempre accesible a todos los que aprenden a leer y a escribir, razón por la cual las prácticas de alfabetización, superando la esfera estrictamente pedagógica, se revisten de significado político. En el contexto de nuestra sociedad, alfabetizar es dar voz al sujeto, así como también propiciar medios críticos de participación social. Como una sublime construcción de la humanidad, la relevancia y vitalidad de la lengua escrita, se transparenta en múltiples usos, géneros y funciones: la comunicación, el documento, la previsión, el diagnóstico, el informe, la noticia, la ayuda a la memoria, la diversión, la traducción, la reivindicación, la información, la propaganda, la expresión afectiva, el devaneo... Asociadas a las otras formas de expresión, comunicación y representación simbólica (lo oral, el arte, la música, el sonido, el movimiento y los gestos), las prácticas de la escritura contribuyen para la unión definitiva del individuo con su mundo, con su entorno, en un proceso simultáneo de inserción social y constitución de sí propio. Es, en este sentido, que se puede afirmar que la alfabetización, más que una simple técnica de asociar letras y palabras, se destaca por su enorme potencial educativo (Colello 1995, 2001 a) en la formación del: a) hablante, ya que el proceso de la construcción de la escritura no sólo parte de lo oral como también acaba por re-dimensionarla (el sujeto que escribe, tiende a organizar mejor su habla); b) “políglota”, aquél que “habla muchas lenguas”, entendido aquí como la posibilidad de comprender, dominar y usar las variadas formas del lenguaje, no necesariamente las lenguas extranjeras, sino los dialectos de una misma lengua y también los otros medios de expresión o de representación simbólica (dibujo, música, arte, mímica, etc.); c) productor de texto, el “autor” que, además de poder escribir palabras y frases, posee la competencia para componer textos, enfrentando los desafíos de su producción, pero también gratificándose con la posibilidad de dar vida a sus pensamientos, ideas y fantasías; d) intérprete, en procesos de lectura que, superando la mera decodificación, se guía por la búsqueda de sentido y, así rescata la dimensión dialógica del texto; e) lector, aquel que además de comprender y “dialogar con el texto”, es capaz de descubrir el valor y el placer de la lectura en sus diversas posibilidades y situaciones; f) revisor de texto, esto es, el sujeto que, habiendo comprendido las reglas y las arbitrariedades de la lengua escrita (conciencia metalingüística) y principalmente su valor en la decodificación y lectura, se coloca como agente y principal interesado en el proceso de autocorrección; g) estudiante, por la multiplicación de los medios de aprendizaje y constitución de los hábitos de estudio; h) investigador, por la amplísima posibilidad en la búsqueda del saber, atendiendo a la curiosidad, intereses y necesidades no necesariamente escolares; i) ser-pensante, porque integra el proceso de construcción de la escritura al conjunto de experiencias que favorecen la constitución de sí, la organización del pensamiento, así como la posibilidad de interpretar y analizar ideas. j) ser-social, en la medida que promueve nuevos medios de inserción social, sea por el desempeño de actividades funcionales de rutina (firmar el nombre, leer rótulos de productos anotar direcciones y teléfonos), sea por la posibilidad de intercambio con el mundo en manifestaciones conscientes y críticas. 2) Procesos cognitivos propios de la conquista de la lengua escrita. Dirigida a tantos objetivos, la alfabetización requiere de un largo periodo de aprendizaje, que está lejos de agotarse en los primeros años de escolaridad. Lo que está en juego en esta trayectoria de construción cognitiva es la creciente toma de conciencia respecto de la lengua y de su papel en cuanto posibilidades de uso y formas de expresión cada vez más ajustadas a éstos. Desde el punto de vista educativo, la alfabetización forma parte del proceso de “despuntar del hombre”, lo que justifica la cuidadosa inversión pedagógica considerada en estrecha sintonía con el avance del conocimiento. En este sentido, las investigaciones psicogenéticas (Ferreiro 1986 y 2001, Ferreiro y Palacio 1987, Ferreiro y Teberosky 1987, Goodman 1995, Ladsmann 1995, Teberosky 1990 y 1995, Teberosky y Tolchinsky 1996 ) y los estudios de la psicolingüística (Cagliari 1989, Cagliari y Cagliari 1999), describiendo las sucesivas etapas del proceso de adquisición de la escritura, han sido extremamente valiosas en el repaso de las prácticas de la enseñanza. El estudio de los procesos cognitivos acabó por demostrar que entre “lo que se enseña” y “lo que se aprende” hay una relativa disparidad de acuerdo al proceso interno (absolutamente personal) de asimilación. Por eso, el gran desafío de la enseñanza constructivista es considerar el punto de vista de cada alumno, entender cómo los individuos interpretan las informaciones y lidian con ellas, cómo asimilan y valoran las experiencias vividas dentro y fuera de la escuela y finalmente, cómo ellos progresan en las diferentes habilidades para conseguir leer, escribir, comprender, interpretar, componer... En todo caso, lo que queda evidente es la complejidad de la construcción de la escritura, que lejos de ser un proceso monolítico, de progresión lineal, previsible y fácil de controlar por la acción pedagógica, se constituye en un verdadero enmarañado de funciones cognitivas, que avanzan bajo diferentes aspectos de la lengua a partir de concepciones, hipótesis, errores constructivos, conflictos y la asimilación (total, parcial o incluso desvirtuada) de informaciones. En la progresión erigida para el hacer y rehacer, construir y reconstruir, actuar y reflexionar, el joven aprendiz es siempre invitado a considerar nuevos puntos de vista y nuevas posibilidades de producción o de interpretación que emergen por el desequilibrio cognitivo y por el aprendizaje. Entre tantas esferas de la construcción de la lengua escrita, es posible relacionar: a) Construcción y fortalecimiento del universo simbólico en la práctica de múltiples formas de representación, incluyendo los juegos simbólicos, el habla, la escritura y la asimilación de formas de notación y simbolismo en campos específicos del saber tales como la matemática, la geografía, la historia, las artes, música, etc. b) Relación entre lo oral y lo escrito: lo que presupone el reconocimiento de esas diferentes formas de lenguaje y de sus variaciones para poder lidiar con las particularidades de ambos sistemas (la letra, la palabra, el párrafo, la puntuación, las reglas, la relación interlocutora del hablante o del autor del texto, etc.) asimilándolos y ampliando así su repertorio lingüístico. c) Usos de la escrita, esto es, comprendiéndola en sus múltiples papeles sociales tales como la documentación, la comunicación, la información, la prescripción, el registro auxiliar de la memoria, la diversión, la expresión de sentimientos, el listado, etc. d) Funcionamiento del sistema, proceso cognitivo que evoluciona a partir del descubrimiento del sistema de la escritura (las letras, la representación alfabética) a la comprensión de su carácter convencional (asimilación de reglas y arbitrariedades de la lengua), de modo que la adecuación del uso y la corrección de la escritura puedan convivir con la creativa aventura de la libre expresión. e) Relación entre fonema y grafía, teniendo en cuenta la forma compleja como las letras representan los sonidos (letras sin sonidos, fonemas con más de una letra, una letra con diferentes sonidos, un fonema con diferente grafías) y también el uso de símbolos o abreviaturas tan frecuentes en las lecturas cotidianas. f) Relación “todo–partes” en la escritura y la sistematización de sus variaciones cuantitativas y cualitativas, esto es, la comprensión de que la escritura es un todo constituida por unidades (la letra, la palabra, la sentencia o párrafo) dispuestos de una determinada manera. En ese proceso, el niño se enfrenta con hipótesis de cantidad (con cuántas letras se escribe) y de calidad (hipótesis presilábica, silábica, silábica–alfabética, alfabética y ortográfica), tomando en cuenta la diferencia inter (entre palabras) e intra figuración (en la misma palabra). g) Relaciones entre la lectura y escritura, lo que presupone: a) la comprensión de los actos relacionados a la lectura (leer en voz alta, leer silenciosamente, contar, comentar...) y a la escritura (escribir, dibujar letras, rayar, copiar, traducir...), b) la correspondencia de los enunciados leídos con los segmentos escritos en el texto (que, para el niño, pueden variar en sucesivas etapas: la no-correspondencia, la correspondencia parcial, la correspondencia modificada o la correspondencia plena) y c) la lectura en toda su complejidad, procesada por diferentes criterios y referencias visuales o no visuales: decodificar, anticipar, interpretar, comprender, etc. h) Relaciones entre imágenes y texto / dibujar y escribir, proceso cognitivo en el cual, a partir de la distinción entre los actos de dibujar y escribir, el niño descubre las posibles relaciones entre la imagen y el texto: la ilustración, la estética, la complementación de informaciones o la re-creación del contexto por el dibujo, etc. (Colello, 2001). i) Conocimiento de los portadores de texto en sus relaciones con funciones, géneros, estilos, componentes visuales y composición estética para la conquista de la postura de lector–productor consciente, autónomo y creativo, capaz de ajustar su producción a los objetivos pretendidos 3) Directrices educativas y frentes del quehacer pedagógico. Considerar los procesos cognitivos propios de la lengua escrita, buscando una sintonía en la relación enseñanza–aprendizaje significa colocar al alumno como centro (medio y meta) de la práctica pedagógica. Así, para evitar el “diálogo de sordos y mudos” en la sala de clase (el más típico ciclo vicioso del fracaso escolar), la interferencia del profesor, desde los primeros días de escolaridad, se constituye, según Cuberes (1997), en el “andamio” de la construcción cognitiva. Eso significa que, en vez de inculcar informaciones y controlar su evolución ( como en la típica enseñanza tradicional), cabe al maestro o profesor despertar intereses, fomentar la actitud reflexiva, apoyar el desarrollo, estimular el ambiente rico en experiencias o interacciones y promover la acción pedagógica que facilite la elaboración de nuevas ideas, concepciones e hipótesis. En esta perspectiva, es posible establecer algunos frentes de trabajo pedagógico no exclusivos, todos ellos fundamentales para la conquista de la lengua escrita: · Actividades simbólicas: jugar a las casitas, dramatización, dibujo, mímica, maquetas, códigos, mapas, planos de casas, gráficos... · Actividades de conocimiento y de fantasía como fuente y estímulo para escribir: investigaciones, vivencias de fantasías, historias, películas, visitas, paseos, estudios del medio, dinámicas para intercambio de informaciones... (al final, es preciso saber sobre lo que se va escribir ). · Actividades técnicas, artísticas, matemáticas y científicas: pesar, medir, clasificar, poner en serie, agrupar, esquematizar, comparar, elaborar calendarios, tablas, gráficos... · Actividades orales: seminarios, debates, teatro, contar y reproducir historias, reconstituir diálogos, discutir libros, debatir posiciones contrarias... · Actividades de lectura : ruedas de historia, pseudo-lectura (fingir la lectura), lectura individual, en pares, en grupo, colección de revistas, periódicos, noticiero, lectura en diferentes medios de uso comunicativo (libros periódicos, envases, poesías, etc.)... · Actividades de producción: pseudo–escritura (fingir que escribe), escritura con escribanos (hecha por otra persona), escribir en diferentes medios y con diferentes objetivos (escribir un libro, hacer periódicos, registros de actividades, escrituras libres individuales o colectivas)... · Actividades con palabras: escribir su nombre, adquirir otras formas de palabras estables, bingo de palabras, juego de memoria, crucigramas, sopa de letras, rotular... · Actividades con textos: buscar palabras o frases en un texto, cortar/ordenar los párrafos de un texto, ampliar/reducir textos, rehacer textos... · Actividades con géneros: listas, poemas, invitaciones, cuentos, biografías, adivinanzas, relatos, cuestionarios, escribir desde diferentes puntos de vista, escribir en otro estilo... · Actividades con imágenes: contar/escribir historias a través de dibujos o conjuntos de figuras, ilustrar un texto, escribir un título para una imagen, revistas de historietas... · Actividades de corrección y de comprensión de las convenciones del lenguaje: jugar con letras/números, escritura/correcciones colectivas, auto-corrección, uso del diccionario, construir una gramática incipiente, trabajos de “traducción” de diferentes tipos de letras (de imprenta, cursiva), actividades lúdicas para corrección, deducción y sistematización de reglas, re-escritura de textos... · Actividades de conciencia metalingüística: diccionario de términos regionales, investigar sobre las diferentes formas de hablar, los diferentes dialectos y formas de pronunciación o acento, imitar formas de hablar... · Actividades de análisis y síntesis de la escritura (relación todo partes): asociar y separar letras de una palabra, re-crear palabras, anticipar cantidad o variedad de letras, juego de la horca, sortear letras o sílabas para intentar escribir palabras... En la práctica, las actividades aquí sugeridas se complementan con el esfuerzo didáctico para crear alternativas de reflexión acerca de la lengua y estimular el desempeño lingüístico en la comprensión más amplia del término. La articulación entre ellas en proyectos de trabajo - coherentes, motivadores y significativos - forman parte de una delicada operación promovida por el profesor en el contexto del quehacer pedagógico, que tiene como objetivo atender el grupo de alumnos, individual y colectivamente, ampliando su repertorio de conocimientos y de posibilidades de intervención. En síntesis, la trilogía “metas educativas, procesos de aprendizaje y frentes de trabajo pedagógico”, comprendida en su interrelación, compone una sólida base para la reflexión sobre la acción escolar. Al profesor, cabe el desafío de construir la práctica en la sala de clase, teniendo en cuenta el respeto a la infancia, la valoración de las características socio-culturales y la consideración a la diversidad de sus alumnos. Le compete también el compromiso de hacer del aprendizaje un ejercicio significativo (y, ¿por qué no, placentero?) capaz de garantizar la curiosidad típicamente humana y el gusto por el saber. Bibliografía CAGLIARI, L. C. Alfabetização e Lingüística, São Paulo, Scipione, 1989. CAGIARI, L. e CAGLIARI, G. Diante das Letras – A Escrita na Alfabetização, Campinas, ABL/Mercado das Letras/ FAPESP, 1999. COLELLO, S. M. G. Alfabetização em Questão, São Paulo, Graal, 1995. ________________. “Educação e Intervenção Escolar” In Revista Internacional d’Humanitats, Barcelona/São Paulo, Mandruvá, 2001 – http://www.hottopos.com. ____________. “Escrever e Desenhar ou Desenhar para Escrever?” In Anais do 13o COLE – Congresso de Leitura, Campinas, jul/2001. CUBERES, M. T. (org), Educação Infantil e Séries Iniciais, Porto Alegre, Artes Médicas, 1997. FERREIRO, E. Alfabetização em Processo, São Paulo, Cortez e Autores Associados, 1986. ____________ Cultura Escrita e Educação, Porto Alegre, Artes Médicas, 2001 FERREIRO, E. e PALACIO, M. (org) Os Processos de Leitura e Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1987. FERREIRO, E. TEBEROSKY, A., Psicogênese da Língua Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1987. FREIRE, P. A Importância do Ato de Ler, São Paulo, Autores Associados/Cortez,1987 GOODMAN, Y. (org). Como as Crianças Constróem a Leitura e a Escrita, Porto Alegre, Artes Médicas, 1995. KLEIMAN, A (org). Os Significados do Letramento, Campinas, Mercado das Letras, 1995 LADSMAN, L. Aprendizagem da Linguagem Escrita, São Paulo, Ática, 1993. MATENCIO, M. L. Leitura, Produção de Textos e a Escola: reflexões sobre o processo de letramento, Campinas , Mercado das Letras/Autores Associados, 1994. SOARES, M. Letramento: um tema em três gêneros, Belo Horizonte, Autêntica, 1998. TEBEROSKY, A., Aprendendo a Escrever, São Paulo, Ática, 1995 _______________ Psicopedagogia da Linguagem Escrita, Campinas, Editora da UNICAMP/Trajetória Cultural, 1990. TEBEROSKY E TOLCHINSKY (org). Além da Alfabetização, São Paulo, Ática, 1996. * El presente artículo es la síntesis de un ciclo de charlas del Programa de Formación de Profesores de Educación Infantil del Ayuntamiento de Sao Paulo, promovido por el Ministerio de Educación y Cultura- MEC, Secretaría Municipal de Educación de Sao Paulo -SMESP y Fundación de Apoyo a la Facultad de Educación de la Universidad de Sao Paulo -FAFE. Traducción de Fresia Ester Herrera Rojas. Silvia M. Gasparian Colello Algunos esfuerzos que la Biblioteca ha emprendido para el desarrollo de habilidades en el uso de la información han sido los siguientes: En Agosto 2002 se tenían los siguientes programas encaminados a la formación de usuarios, disponibles para alumnos de profesional y preparatoria y que continuaron a Enero-Mayo 2003: Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa. 2. Te ayudamos con tu tarea Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa, pero se continua con la orientación en Biblioteca. 3. Inducción a los servicios de la biblioteca. En Agosto 2003 a Mayo 2004 no se impartieron cursos de INDUCCIÓN en profesional como se había estado realizando en semestres previos. 4. Cursos de bases de datos especializadas de Biblioteca Digital. 5. Colaboración en materias basadas en una técnica de enseñanza PBL y POL. 6. Mantener informados a los profesores sobre novedades editoriales y localizar y adquirir los materiales requeridos. 7. Colaborar con los profesores en la revisión bibliográfica de cuando menos uno de sus proyectos. 8. Apoyo en la definición de tareas y proyectos en las materias para mejorar las habilidades en el uso de la información y manejar en forma eficiente los recursos de la biblioteca. La biblioteca ofrece análisis de la descripción de tareas, brinda sugerencias con términos de búsqueda, fuentes y forma de solicitar investigación, revisa equilibrio en fuentes de información impresa y digital. 10. En Preparatoria: Desarrollo del tema correspondiente a la biblioteca para la materia de Computación de primer semestre. 1.5 h. Recursos y servicios de la biblioteca en general 11. Participación en los eventos de preparatoria. Este programa se promocionó en forma extensiva durante Ago-Dic 2002 y Ene-Mayo 2003 actualmente no se realiza promoción del programa, y se ha dejado de instalar, salvo en eventos de Inscripciones de nuevo ingreso.. Otros esfuerzos durante este periodo y los meses de Enero-Agosto 2003 fueron los siguientes: • Creación del documento “GUÍA RÁPIDA DE TAREAS QUE INVOLUCRAN EL USO DE RECURSOS DOCUMENTALES DE LA BIBLIOTECA.doc” o Normas sobre aptitudes para el acceso y uso de la información en la educación superior. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios. Año 15. Número 60. http://www.aab.es En Agosto 2003 se establecieron una serie de “Talleres para el desarrollo de las habilidades de la información” impartidos a cualquier tipo de usuario de la biblioteca, pero enfocado, especialmente al área de Profesional. Estos talleres son una adaptación del modelo seguido por Glendale College. Documentos generados por Talleres: Calendarización de Cursos de Biblioteca.doc: Muestra la calendarización de los talleres del semestre Agosto-Diciembre 2003 Citas en formato MLA.ppt. Archivo con información para el curso de citas en formato MLA utilizado en talleres. Cursos Biblioteca Ago-Dic 2003.doc: Contiene la descripción de los talleres y las hojas de actividades de cada uno de ellos. Talleres_Resultados_Agosto_diciembre_2003.xls: Contiene la evaluación de satisfacción de los talleres impartidos en Ago-Dic 2003. Curso_Biblioteca_Economía_Internacional.doc: Contiene actividades para curso dado en Ene-May 2004 para la materia de Economía Internacional. Cursos Biblioteca Ene-May 2004.doc: Contiene la descripción de los talleres y las hojas de actividades con modificaciones para el semestre Ene-May 2004. fechas_talleres_uso_informacion.doc: Contiene las fechas de los talleres de Ene-May 2004 (Sólo se realizaron los primeros por falta de afluencia de usuarios) En Julio-Septiembre 2003 se desarrolló un TUTOR DE INVESTIGACIÓN disponible en: http://www.sin.itesm.mx/~biblio/tutor/tito/empezando.htm Actualmente se participa en el diseño instruccional del módulo V de la materia de Computación (Ps-2004) de la preparatoria (TBC) como curso MET-a: Servicios de recuperación de información. El módulo está integrado por cinco sesiones de 1 hora y media cada una. Informaci{on extraída de http://www.sin.itesm.mx/~biblio/HI/esfuerzos.htm Todo el tiempo escuchamos hablar de la tarea fundamental que tienen los docentes para incidir en la construcción de conocimientos, así como de la necesidad de lograr aprendizajes significativos. Esos son términos o ideales presentes en la comunicación cotidiana entre colegas, presentes en la redacción de los documentos oficiales y, por tanto, en el discurso político; pero, ¿de qué hablamos específicamente cuando nos referimos al aprendizaje significativo? Para poder definirlo es necesario reconocer que para que los estudiantes de cualquier nivel educativo aprendan el conocimiento, debe estar lleno de significado y sentido; en otras palabras, debe ser útil y aplicable en diferentes contextos de la vida. Desde esta perspectiva se reconoce como una de las principales fuentes de aprendizaje la valoración de los conocimientos previos, la relación que establecen con la nueva información y la integración de ambos que se traduce en aprendizajes significativos. Es necesario reconocer que un contenido de aprendizaje será potencialmente más significativo si el estudiante posee referentes suficientes como para asimilar la nueva información. Diversos investigadores educativos han estudiado la influencia que los conocimientos previos tienen en el aprendizaje. Generalmente los conocimientos previos se adquieren en la escuela y en otros ámbitos de la vida como el familiar, laboral y comunitario; es decir que se construyen a partir de lo que el entorno natural y social enseña al individuo de manera directa o indirecta, de forma planeada o espontánea. Los seres humanos estamos permanentemente en un proceso de aprendizaje y se aprende mucho de compartir con otros. Es frecuente que los conocimientos previos se apliquen para la resolución de problemas. En un programa de estudio los conocimientos previos interactúan con los contenidos curriculares; de la confrontación entre unos y otros se producen las readaptaciones o reelaboraciones de las ideas y se construye el aprendizaje. En síntesis, en los procesos de enseñanza y de aprendizaje se toma como referencia el cúmulo de conocimientos previos que poseen los estudiantes, se cuestionan y se confrontan con nuevas informaciones, con el fin de enriquecer los conocimientos que son adecuados y corregir los erróneos. Puede decirse que el aprendizaje significativo se circunscribe a un marco conceptual más amplio, el del Constructivismo; el Constructivismo representa un auténtico cambio de paradigma con respecto al enfoque educativo tradicional o conductista. El Constructivismo, a diferencia del Conductismo, concibe al estudiante como el protagonista central del proceso educativo y no como un mero receptor de información; los contenidos curriculares se plantean como objeto de aprendizaje más que de enseñanza y el docente deja de ser el único poseedor y transmisor del conocimiento para convertirse en mediador y facilitador del proceso de aprendizaje. Cabe mencionar que el Constructivismo no es una teoría unificada y completa de los procesos educativos y de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Sin embargo, se ha convertido en un marco de referencia porque en él confluyen diversas corrientes psicopedagógicas como la teoría de la equilibración de Piaget, la teoría del aprendizaje por insight de la Escuela Gestalt, la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel, la teoría del aprendizaje por descubrimiento de Bruner, la teoría del aprendizaje psicosocial de Vygotsky y la teoría del aprendizaje mediado de Feuerstein. A partir de lo anterior, en relación con la construcción de conocimientos y el aprendizaje significativo, se puede decir que la construcción del conocimiento es en realidad un proceso de elaboración, en el sentido de que el estudiante selecciona, organiza y transforma la información que recibe de diversas fuentes, estableciendo relación entre dicha información y sus conocimientos previos. Desde esta perspectiva el acto de aprender implica la atribución de significados por parte del estudiante que construye una representación mental a partir de imágenes, palabras, modelos o esquemas sobre el conocimiento. Construir aprendizajes significativos implica un cambio en los esquemas de conocimiento que posee el estudiante, esto se logra introduciendo nuevos elementos y/o estableciendo o reformulando las relaciones entre elementos. Con este tipo de aprendizaje el estudiante tiene la posibilidad de ampliar, ajustar o reestructurar los esquemas como resultado del proceso Mas información en La Asociación de bibliotecas escolares estadounidense, junto a la asociación de profesores de tecnología educativa diseño estas normas. Están estructuradas en tres categorías para el aprendizaje: Las primeras directamente relacionadas con la ALFIN y el trabajo en bibliotecas escolares; las otras dos categorías se refieren y describen indicadores relativos a la capacidad de aprendizaje autónomo y los valores relativos al uso de la información en nuestra sociedad, y también se fomentan desde la biblioteca escolar. Hay versiones en español en diversos lugares, pero uno sería, por ejemplo, el capítulo de Félix Benito sobre fundamentos de la ALFIN accesible en E-LIS. A Modelo para la adquisición y el desarrollo de habilidades de información ¿Es tan difícil enseñar a pensar y a informarse? Félix Benito Morales Recuerdo que a comienzos de los noventa, cuando iniciaba mi tesis doctoral centrada en el diseño y desarrollo de un programa de intervención para mejorar el rendimiento intelectual de mis alumnos, utilizando la biblioteca como taller didáctico, me sentía decepcionado analizando como los escolares (en general) recibían una formación válida para diez años antes, pero no para cinco años después, cuando esos adolescentes iniciaran su mayoría de edad en una sociedad donde el conocimiento y su uso estratégico sería la principal herramienta para situarse en el mundo sociolaboral y no ser excluido. Y en estos días siento la misma sensación cuando compruebo que seguimos considerando que la capacidad de comprender, de asimilar nuevos contenidos de aprendizaje es responsabilidad del alumno (sin considerar el papel del docente como mediador), y su buen o mal procesamiento no puede modificarse, y oigo criticar a la escuela por los bajos niveles de conocimientos de los escolares al acabar su formación básica. Me doy cuenta de que muchas personas todavía no han cambiado el chip. Vivimos ya en la sociedad de la información, y como docente creo que nos debemos preocupar de que los escolares desarrollen habilidades de información, para aprender, de forma autónoma, a buscar, utilizar y evaluar información, y cuando acaben su formación obligatoria, tengan deseos de seguir aprendiendo y hayan adquirido la formación adecuada para ello. No me preocupa que un escolar no sepa cuál es la capital de nigeria, pero si me importan que sepa qué debe hacer cuando se le propone esa cuestión. La educación vive un periodo de crisis e incertidumbre. Frente a los cientos de artículos y libros que analizan el impacto del ordenador en la escuela y las posibilidades de Internet; frente a los planes de acción lanzados por grandes instituciones como la Comisión Europea para hacer realidad la idea de aprendizaje a lo largo de toda la vida, ayudando a las escuelas europeas a acceder a las nuevas tecnologías de la información y comunicación y a generalizar las prácticas pedagógicas multimedia; y frente a las grandes inversiones que están realizando casi todos los países occidentales para que sus centros educativos no pierdan el tren de la revolución tecnológica y formen ciudadanos del siglo XXI, encontramos argumentos que destacan que caminamos hacia una sociedad de la incomunicación y la marginación, cultural y económica; encontramos unos parámetros educativos (currículum, rol de los docentes, organización de los centros....) Regidos por principios de la sociedad industrial; y sobre todo, encontramos muchos niños y jóvenes desmotivados, que no desean aprender, pues se sienten obligados a memorizar contenidos sin significado para ellos y desconectados de su realidad y de su mundo. Tal vez esta sea una crisis necesaria para definir la escuela del siglo XXI, cambiando su imagen como recinto cerrado para la transmisión de información, y convirtiéndose en un espacio abierto de alfabetización global, donde los escolares se inicien en el dominio de los códigos y lenguajes necesarios para vivir tanto en entornos urbanos como telemáticos, desarrollando nuevas competencias comunicativas que les permitan comprender y analizar la cultura hipermediática, teniendo en cuenta que los entornos virtuales de aprendizaje multimedia no pueden, por ahora, dado su carácter exclusivamente audiovisual, sustituir a la escuela como espacio donde los niños pueden tocar, oler, sentir físicamente, pues no olvidemos que un niño, en su evolución psicológica, necesita, para alcanzar un pensamiento abstracto, pasar por una etapa de operaciones concretas. Son ya muchos los testimonios que nos inducen a pensar y a concienciarnos de que la sociedad de la información requiere una actuación pedagógica diferente a la practicada en la sociedad industrial. Y con la finalidad de hacer frente a este reto, configuramos la educación documenta, basada en la relación de dos áreas de conocimiento: la documentación y la psicología de la instrucción. Las dos disciplinas comparte, cada una desde su óptica científica, que el hallazgo de la información de los materiales en la memoria, dicen los psicólogos, o en las unidades de información, dicen los documentalistas. Para ambos profesionales, lo importante no es el conocimiento, sino como se organiza el conocimiento; lo importante no es memorizar/almacenar información, sino desarrollar habilidades /técnicas de recuperación, comprensión y transferencia de la información. Dado que en anteriores artículos he explicado detenidamente las fuentes científicas, así como sus principios conceptuales y epistemológicos (véase bibliografía), en este número voy a centrarme en aquellos aspectos de la educación documental que más inciden en la práctica educativa. Nueva enseñanza transversal. La educación documenta se articula en torno a los conceptos de Pensamiento, Información y Valores, con la finalidad de hacer de los ciudadanos personas que sepan actuar de forma autónoma y estratégica, capaces de enfrentarse a situaciones y contextos cambiantes, preparados para aprovechar, tanto los propios recursos mentales para autoregular el aprendizaje, actuando de forma participativa y solidaria, así como las herramientas tecnológicas que facilitan la localización, procesamiento y comunicación de información. Por tanto, aprender a pensar, aprender a informarse y aprender a vivir, constituyen los aspectos básicos de esta nueva enseñanza transversal. A continuación señalamos, en cada uno de los ejes, los contenidos que consideramos más relevantes para la educación documental. Pensamiento Información Valores. Enfoque metodológico. Desde la educación documental se propone a los docentes que planifiquen la actividad escolar en torno a cinco módulos de aprendizaje, que representan las fases que de forma secuenciada, se producen en un aprendizaje significativo: 1. Crítico-transformacional: para motivar a los escolares, captar su atención y darles a conocer los nuevos contenidos, relacionándolos con sus conocimientos previos, potenciando la colaboración y empatía entre los escolares. 2. Cognitivo-lingüístico: para entrenar y mejorar las habilidades básicas (observación, comparación y análisis de datos, ordenación, clasificación, representación de fenómenos....), y aprender técnicas para la selección, organización y comprensión de textos informativo-documentales (verbales, audiovisuales y electrónicos), promoviendo actitudes positivas hacia las tareas académicas. 3. Documental-tecnológico: para introducir a los escolares en el mundo de la información, primero mediante el estudio y valoración de su desarrollo histórico y tecnológico; y segundo mediante el modelado y la práctica guiada de procedimientos documentales, en torno a cinco centros de interés (las bibliotecas, los documentos, las nuevas tecnologías, los profesionales de la información y los recursos documentales). 4. Estratégico-investigador: Para realizar proyectos cooperativos de trabajo, en los que se desarrollen actividades instructivas para la búsqueda y el tratamiento de información. Esto implica desarrollar en cada escolar las capacidades para: Sin duda, el trabajo por proyectos, como método didáctico que favorece el aprendizaje cooperativo de los escolares y fomenta el compromiso con los problemas y las necesidades de su mundo, nos permite desarrollar este tipo de habilidades, cuya finalidad es que el escolar aplique de forma autónoma las estrategias que le permitan el acceso documental y cognitivo a la información. Para ello es necesario disponer de un taller de Documentación (dentro de un aula o de la biblioteca escolar), donde el escolar revise, analice y desarrolle productos documentales, con textos impresos, audiovisuales y electrónicos. 5. Creativo-transferencial: para diseñar aplicaciones documentales de carácter lúdico y académico, mejorando además la planificación y organización de tareas y hábitos cotidianos, y estableciendo relaciones para el intercambio de información y el desarrollo de proyectos de educación telemática con escolares de otras zonas geográficas. Siguiendo criterios basados en la intervención psicopedagógica, es hora de dejar atrás las estrategias de ensayo y error, y consignas como la de que cada maestrillo tiene su librillo, para que la evaluación sea útil en dos aspectos: para el control científico del rendimiento escolar y de la eficacia de los programas instructivos, por parte del docente, y para el control y la mejora de su propio perfil de aprendizaje, por parte del alumno. ¿Ha llegado el momento? Sin duda, siguen siendo válidos los parámetros educativos que citados en el primer artículo que escribí para la revista EDUCACION y BIBLIOTECA (No. 28, 1992), sintetizaban los principios de una recién nacida educación documental (ver este documento No. 26 en esta sección): La educación documental, al igual que las bibliotecas escolares, implica un compromiso con un modelo de escuela abierta, comprensiva y transformadora, con un modelo de instrucción que pretende mejorar tanto los recursos mentales del alumno, como el dominio de las herramientas tecnológicas, con un modelo de aprendizaje participativo y en escenarios diversos, dentro y fuera de la escuela. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a dar el salto y redefinir la práctica educativa tradicional, pero sin duda es más importante que la comunidad educativa, comenzando por sus responsables, conozcan y asuman el proceso de cambio y la manera de afrontarlo. Para llevar adelante esta ardua tarea, es hora ya de que los docentes nos dejemos enseñar y aconsejar por bibliotecarios y documentalistas, formando con ellos equipos multidisciplinares de investigación educativo-documental (EMIEDs) para llevar a cabo programas orientados hacia el desarrollo de habilidades de información, con la finalidad de que los escolares mejoren la ejecución de tareas intelectuales, adquieran las bases de una formación humanística y técnica centrada en los documentos, e incrementen sus hábitos y estrategias para una eficaz formación permanente. Entonces, habrá llegado el momento de la educación documental. Adoptado en Alejandría, Egipto, en la Biblioteca Alejandrina, el 11 de Noviembre de 2005(La imagen muestra la Biblioteca de Alejandría) |